La mujer que te habita es la poeta que te habla

reseña del poemario por
Norton Robledo

 

Prefacio

E

l día y el momento en que mi amiga poeta Ingrid Broschek López conoció a Eduardo está vivo en sus recuerdos: «Tan solo quería ella un príncipe azul, de capa dorada y espada de oro, ella princesa vestida de blanco, con cintas tejidas en hilos muy finos, corona de hierbas y flores silvestres, quería beberse el amor de la vida». Fue por ese entonces que conoció a mi buen amigo el poeta Eduardo A Eduardo Naranjo (Walo para ella). «Era solo una niña buscando una historia, de cuentos de hadas y finales felices, cantares y juegos en bosques y mares, aquellos leídos en tardes de infancia. Al fin llega la hora del día divino». Eduardo e Ingrid fueron felices a través del tiempo, llegaron los hijos, los nietos, los bisnietos. Y el amor los habitó hasta el día en que Eduardo dejó esta vida terrenal y emprendió el vuelo a otros mundos estelares, los que va habitando de luz y de palabras.

En la naturaleza, en el universo y en la vida de la gente, un ciclo termina y otro nuevo comienza. Cuando fallece su esposo, para Ingrid fue difícil aceptar un nuevo ciclo en su vida en que la ausencia de Eduardo estaba en la presencia de todas las cosas, en todos los lugares y momentos. Así lo expresa la poeta: Vengo escondida en mis silencios navegando en mis lágrimas ocultas, traigo mi piel herida por ausencias y mis pasos ya cansados de caminos sin retorno. Para Ingrid fue un proceso largo y doloroso, acudía a la ley del desapego, a la compañía de la familia, de los amigos, pero la soledad, la melancolía y la desolación habitaban en ella. Un día, sin pensarlo, comenzó a escribir una novela, cada vez que la nostalgia acudía a su encuentro, ella acudía a la literatura que pasó a ser su amiga y compañera, Pero el día menos pensado se sorprendió escribiendo un poema: Buscando bajo las letras entre medio de las líneas, descubrí las nostalgias ocultas y los miedos retorcidos. Desenterré las ilusiones escondidas en el tiempo, los reproches y lamentos de instantes pasajeros. Conversé con las señales que fluían de mi alma y en un callejón sin salida olvidé las añoranzas. Expliqué a mi ser interno que ya es tarde y que debe despertar de este largo y negro sueño. Fue por esos días en los que el sueño tardaba en llegar y la nostalgia y la melancolía eran un desierto en las sabanas blancas en sus horas de insomnio y su cama la añoranza de la presencia de su amor de toda la vida. Que en un acto poético fue a la esencia de su alma y vio a una poeta escondida detrás de las sombras, se contempló desde adentro hacia afuera y la mujer poeta que la habita salió a la luz del día, comenzó a expresar en la magia de la literatura su ser y estar en este mundo. Llegó a visitar el insomnio de nuevo, amigo frecuente en el último tiempo, no pregunta ni espera invitación alguna, se sienta a mi lado, me abraza sonriendo, intruso se mete en mi mente cansada, camina y recorre mi cuarto ya oscuro, me mira, me busca y no quiero verle.

Fue una búsqueda para encontrarse a sí misma entre las páginas de los libros de poesía que Eduardo había escrito y encontrarlo a él en los eternos momentos de los recuerdos. Perdida en el tiempo, sin saber qué hacer, te busco callada en la casa vacía, Ya nadie me habla, ya todos se han ido dejando rincones dolidos y viejos. Ya nada es igual ni adentro ni afuera, las gentes me miran sin verme ni hablarme, se alejan por miedo a ser contagiados de penas y llantos, de melancolías. Así fueron naciendo los excelentes poemas que contiene este libro que pondera la voz de la mujer en el mundo poético.

Prólogo

A

miga, ¿acaso sabías o presentías que en tu esencia habita una poeta y que en el centro, en un rincón del tiempo, hay un portal que nos lleva a un mundo poético en donde la miel y la hiel emerge de los poemas? En tu poesía nacida de luto está tu voz, tan tuya, pero a la vez universal. En ella está todo los que nos marca, nos conmueve y enternece en los momentos existenciales, cuando la muerte golpea a la puerta y acecha con su manto oscuro creías que todo sería en vano Tu cuerpo callado gritaba pesares, tenías los ojos profundos de mares de estrellas y lunas, de nubes y soles los cuentos, poemas, amores y cantos, sabías que el fin te estaba esperando buscabas con ansias mis ojos. Está también el llanto, pero también la risa y la esperanza están presente porque es el árbol señalando el camino que nos queda por andar. «Si pudiera trenzar mi futuro al pasado, volvería corriendo a contarle que el calor y el olor de su encanto hoy se bañan en el mar de la luna, navegando por cielos plateados, cobijando los nuevos momentos con un manto de amor y ternura.. El pasado ahí va, quedando, los recuerdos se visten de fiesta, el futuro una página en blanco, recibir y agradecer a la vida los instantes que vayan quedando. ¡Si pudiese!

A través de las páginas del libro en los poemas se vislumbra la imagen y el recuerdo del último adiós a tu amor de toda la vida. La lluvia golpeaba con fuerza la calle, las manos de todos te hacían cariño querían robarle un minuto a la vida, abrazarte, besarte por última vez, tenerte en los brazos, cerrarte los ojos, decirte bajito que todos te amamos, que esperes tranquilo que pronto vendremos, que solo un suspiro separa el camino. Tus ojos profundos colmados de estrellas, los míos ansiando posarse en los tuyos, te beso, te hablo, te digo al oído, que puedes marcharte, mudarte hacia el cielo. En alas doradas emprendes tu viaje, el último día sin casi equipaje. Amiga poeta, tu libro es un canto de amor a Eduardo, y a la vez a tus hijos y nietos porque en ellos y a través de ellos el fruto del amor está aquí y ahora se proyecta eternamente al futuro.

El aroma de las letras transformó su recuerdo, y trajo la lluvia suave perfume, los rayos del sol obsequiaron colores, la luna pintó en ti la esperanza. Entonces, recién entonces, escuchaste la voz de la mujer que te habita. La mujer que te habita amiga es la mujer poeta que te habla y desde siempre habitó tu esencia de mujer. Cuando comenzó hablarte te contemplaste desde adentro, entonces encontraste respuestas ya hechas en el pasado y las respuestas estaban esperando ancladas, encontraste los lugares perdidos en el desierto de tu alma, encontraste en el lugar señalado un oasis de poemas. Yo por esos días era un náufrago del tiempo y te vi cuando perdida en el tiempo, soñabas encontrar las palabras guardadas en un libro que le habías robado al tiempo. Buscando bajo las letras, entre las letras, descubriste que la poesía es todo un universo. Comenzaste a escribir y desenterraste las ilusiones que habías escondido en el tiempo, y otras emociones y sensaciones que palabra a palabra, verso a verso, fueron naciendo de tu esencia de la mujer que te habita. Y en días vacíos, en noches de insomnio en medio de un proceso de luto fue naciendo tu poesía . Un día me mostraste un poema, sabías que era un poeta amigo de Eduardo, que habíamos compartido lectura de poesía, que teníamos el proyecto de presentar el libro que él había publicado en Chile. Eso te dio confianza y ánimo por saber mi opinión. —Es un muy buen poema, notable, tu esencia de poeta se revela en tu poema —recuerdo que fue mi comentario—. Mi amigo Eduardo como poeta era un gran lector, muchos libros en toda la casa. Cuando escribiste tu primer poema habías leído mucha poesía, los viajes, los consejos y las conversaciones y lo que en broma llamábamos taller literario, o taller de poesía, te dieron algunas herramientas como la semántica de las palabras y el lenguaje connotativo y denotativo. El podar o limpiar el poema para que alcance la altura, pero teniendo cuidado de no cortar el fruto, es decir la esencia del poema, y que las imágenes no fueran un bosque en los que el poema se perdiera de vista. Tú, siempre atenta, escuchabas mis palabras mis consejos. Un día te conté que siempre tengo presente algo que nunca he olvidado, lo que dice el gran poeta y Maestro Jorge Tellier: … porque no importa ser buen o mal poeta, escribir buenos o malos versos, sino transformarse en poeta, superar la avería de lo cotidiano… Y eso es lo que tú eres amiga Poeta. Y ante nosotros tenemos tu libro de poesía colmado de poemas de cuyos versos emanan bellas imágenes.

 


 

Norton Contreras

Norton Robledo (seudónimo de Norton Contreras Robledo). ) Nació en Canela, provincia de Choapa, Región de Coquimbo, Chile. Poeta, escritor, ensayista y comunicador social. Miembro de la Sociedad de Escritores De Chile ( SECH) y de la Filial SECH Sin Frontera. Dictaminador en La Colmena (Revista de la Universidad Autónoma del Estado de México). Miembro de la Asociación Internacional de Comunicadores y Periodistas Chilenos en el Exterior (AICPCH), y organización cultural Víctor Jara. Estudios en la Facultad de Educación y Letras de La Universidad de Chile. Estudios de Psicología Social, Historia y Filosofía, en la Academia de Ciencias Sociales y Políticas, en Sofía, Bulgaria (1981-1982). Ha publicado en Madrid, España, los libros de poesía Cantos en tiempos de amor y de guerra (libro que incluye poesía entre los años 1969- 2007); Aires de Libertad – Versos y Prosa de peregrino y el libro El árbol del tiempo editado por la editorial La gorra Valparaíso, Quilpué, Chile. Actualmente tiene cuatro libros de poesía inéditos y una novela. Ha sido incluido en las antologías Mil poemas a Pablo Neruda; Mil poemas a César Vallejo y Mil poemas a Miguel Hernández, en Chile. En la antología Fronteras, Argentina, 2011. En la antología Tinta, Palabra y Papel, Argentina 2018; Antología De La Luz, en Chile, 2019; Versos. Poetas Del Mundo, 2020, Chile. Antología After Poetry The Brighton 2020, Chile. Antología Casa de los espejos, 2020, México. Antología Palabras necesarias, Chile, 2020; Escritos en tiempos de Pandemia, Chile, 2020. Finalista del Concurso Internacional de Poesía «La voz de la palabra escrita», España. Ha escrito relatos, artículos y ensayos para diferentes medios de comunicación social de Hispanoamérica.

👁‍🗨 Lee otros textos de este autor (en Almiar): De luz y de sombraEras de luz y de palabras Sobre la relación dialéctica entre la cultura, los medios de comunicación y la ideología

Contactar con el autor: robledo2008 [at] hotmail.com

🖼️ Ilustración inicio: Three Graces in Blue, Antoni Karwowski, CC BY 2.5, via Wikimedia Commons

📗 La mujer que me habita (Ingrid Broschek López) ▪ Ediciones Cerro Huelén ▪ ISBN 978-956-7212-92-7

 

reseña Ingrid Broschek López

Poemas en Margen Cero

Revista Almiar – n.º 121 / marzo-abril de 2022 – MARGEN CERO™

Lecturas de esta página: 46

Siguiente publicación
ahí están las calles abiertas de árbol en árbol/ la…