Neopaganismo

Neopaganismo

Si el hombre desapareciera, los animales como los loros repetirían en el vacío nuestras palabras, similar a lo narrado en la novela La isla de Aldous Huxley, por ello es importante buscar una forma de convivir en el cosmos… Artículo por Héctor M. Magaña.

Tetraktis: el dios que vendrá

Tetraktis: el dios que vendrá

El peor de los monoteísmos modernos es aquel que solo nos inscribe en un lenguaje para comunicarnos con el mundo. Artículo por Héctor M. Magaña.

El positivismo y el psicoanálisis

El positivismo y el psicoanálisis

El positivismo remite a la ciencia, a la revolución industrial. La ciencia se vuelve casi una religión por completo: ¿su dios? La humanidad entera. (Artículo por Héctor M. Magaña).

Persona y democracia

Persona y democracia

El pensamiento de María Zambrano está envuelto de humanismo y vitalidad, que recuerdan a los más clásicos y resulta inspirador y rico, abriendo todo un mundo a nuevas formas de pensar. (Reseña de Persona y democracia, por Javier Úbeda Ibáñez).

El pensador

El pensador

[…] Desde mi punto de vista, la filosofía es una disciplina cuyo objetivo es la búsqueda de la verdad. La primera pregunta sería, ¿cómo saber qué es verdad y qué no? Entrevista a Iñigo Usabiaga Gervas, autor del libro de filosofía El pensador, por María Torres.

Maldito Espinoza

Maldito Espinoza

Maldito Espinoza es una alegoría sobre la existencia de un sombrío tesista que vive fascinado por la correspondencia de Baruch Espinoza con su amigo Juan de Prado, a mediados del siglo XVII, en torno a las posibilidades de la corporeidad y la substancia de Dios en las cosas. (Reseña de la obra de teatro de Sergio Santiago Romero, por María Eugenia Alava).

¿Qué cultura?

¿Qué cultura?

La cultura se nutre de diversas disciplinas, unas mayores y otras menores, algunas incluso bastardas en el sentido (no clásicamente peyorativo) de que son hijas de padres no reconocidos cuya función es la manipulación en la sombra. (Artículo por Luis Méndez).

Nietzsche

Nietzsche

Nietzsche supo apreciarse lo bastante a sí mismo como para no eclipsarse como un wagneriano acrítico, entre sus vapores delicuescentes y odaliscas marimacho. Herido como Anfortas, no se plegó a la lanza que le tendía Parsifal… (artículo por Francisco Juliá Moreno).