La huida de Enida

La huida de Enida

Enida no caminaba por caminar, más bien era guiada por un impulso desconocido alojado un poco más arriba del coxis, como un corrientazo, que le daba una fuerza poco usual. El temor de pasar por ese camino no se disipaba con absolutamente nada… (relato por Carla Darias González).

Sion

Sion

[…] La Historia tiene que aspirar a contar la realidad pasada y si la misma no se fundamenta en hechos ciertos y contrastables, ésta se adulteraría de tal modo que dejaría de ser la madre de la verdad para convertirse en la ramera de la mentira… (Relato por Manuel Moreno Bellosillo).

Arenario

Arenario

[…] le grito que no quiero nada y la corriente me inunda y comprendo que me estoy ahogando en una lluvia de granos resplandecientes. De nuevo despierto, agitado, sudoroso, y la luna sigue hiriéndome… (relato por Javier Garrido Boquete).

El sol vuelve a brillar

El sol vuelve a brillar

El sol, por fin, sale de su madriguera en su totalidad, después de hundirse toda la noche en el fondo de las aguas tan frías. El capitán estira sus brazos para dejar que su cuerpo eleve la temperatura. Una débil sonrisa se dibuja en su cara… (relato por Cristina Lorenzo).

Escolopendra

Escolopendra

[…] Con los minutos descolgándose del reloj de la pared, iba una escolopendra por la verticalidad del muro, ajustando sus articulaciones, goteando su ponzoña sobre las losetas del suelo mientras mis piernas permanecían atrapadas, como si estuvieran contagiadas del veneno del bicho que caminaba por el muro… (relato por Adán Echeverría García)

Sin perdón

Sin perdón

Como aprendí en la academia: arma cargada, quito el seguro, apunto al sospechoso y le advierto de que si hace algún movimiento extraño, dispararé… (de «El novato»). Cinco microrrelatos por Alfredo Martín Gómez.

Náufrago

Náufrago

[…] la vida, nuestra vida, es algo que desafía al entendimiento y por ello vivir es un enigma… es enfrentarse con lo inexplicable, vérselas con la falta de soluciones… (relato por Carlos Montuenga Barreira).

Cuando seamos polvo

Cuando seamos polvo

El techo blanco con una bombilla colgante por lámpara era lo que alcanzaba a ver allí tumbada, en ese solitario y cómodo sofá como único sitio para sentarse. Una pequeña televisión durmiente cuya pantalla… (relato por María Girbés Jiménez).