poemario de Asunción Caballero
entrevista por Chelo de la Torre

E

stamos ante un nuevo libro de Asunción Caballero y lo primero que llama mi atención es el nombre y la grafía utilizada en él, grafía que nos da opción a una doble lectura: Cosas que ocurren «A tiempo» y «A destiempo»  como dice Leonardo Reyes en el acertado prólogo que ha escrito.

Chelo de la Torre: A (des)horas, ¿qué pretendes indicarnos con ese nombre, que los poemas los escribías a deshora, que el contenido es inusual en ti, que estos poemas ven la luz en un momento no del todo propicio…?

Asunción Caballero: Este libro está dedicado a mi abuela materna y lleva algunos poemas que la homenajean, uno de ellos es el titulado «A (des)horas)», y por esta razón, que el libro esté dedicado a ella, es por lo que decidí que el libro llevara el mismo nombre.

La grafía con que se presenta A (des)horas, con ese paréntesis guardando el «des», es para significar todas las despedidas que lleva este libro. En primer lugar, la del poema a que hice referencia, por supuesto. Pero que según se vaya leyendo se descubrirá que hay otras muchas despedidas; algunas eventuales, otras definitivas y otras sin tiempos definidos que van recorriendo los poemas.

C. T.: Un libro con una portada sobria, nada que ver con lo que veíamos en los anteriores, y al hojearlo nos encontramos con unos poemas muy visuales, rompiendo el estilo que conocemos de ti, como dice el prologuista: «Asunción nos presenta su poemario más arriesgado en cuanto a lo formal».

¿Quiere esto decir que nos encontramos con una poeta ya consagrada que rompe con lo anterior y explora formas nuevas? ¿Es este cambio influencia de los poetas que leías mientras lo escribías o, simplemente, te lo iba pidiendo cada poema?

A. C.: Con respecto a la primera pregunta, sí. Incluso la portada rompe con el estilo de las anteriores. Y estoy muy contenta con que así sea, aunque no ha sido buscado sino que es la propia colección Astrolabio, de Unaria Ediciones, quien impone su imagen y diseño y, en este caso como autora, me han permitido elegir el color. La sobriedad que nombras me ha encantado, porque estoy convencida de que este libro tiene la cubierta que merece. Por eso quiero agradecer a mi editora Amelia Diaz Benlliure, todo el cariño que ha puesto en este proyecto y darle la razón cuando un día, hace algo más de dos años, me dijo con sus palabras, que ahora yo no voy a recordar en exactitud, «que no me preocupara, que un libro siempre tiene su fecha para ver la luz y hay que darle el tiempo que precise para ser como quiere ser». Creo que esta espera ha ayudado mucho al poemario.

En cuanto a la segunda pregunta, es cierto que A (des)horas va a llamar la atención de mis lectores habituales, como te ha pasado a ti, por el estilo en que se presentan los poemas, por su impacto visual con diferentes grafías poco usadas o conocidas para un público mayoritario en los poemarios, pero es lo que me pedía este libro que en cierta manera toma distancia de sus predecesores y que no se si es una ruptura con lo anterior. Si bien como persona vamos evolucionando o involucionando según nuestras experiencias vitales, también en nuestros textos vamos reflejando esos cambios, unas veces por las propias vivencias y otras por lo que descubrimos y exploramos como lectores.

Hace muy poquitos años, quizá cuatro, descubrí a un poeta norteamericano que se dio a conocer en la primera mitad del silgo XX y que falleció hacia 1960, Edward Estlin Cummings. La visualidad de sus poemas me impactó por su afán de experimentar con la gramática. De este modo me animé a probarlo en mis poemas para hacerlos más visuales, entrelazando diferentes grafías, diversos signos de puntuación, etc. Y en A (des)horas, por su temática, lo utilizo para poder mostrar los movimientos y sacudidas de la propia vida y aquellos silencios que se perciben y no nombramos.

C. T.: En Pronombres, el primer poemario que presentaste en sociedad, aunque no era el primero que publicabas, tienes un poema que se llama «Escribo» en el que das a entender que escribes sin más, incluso te recuerdo leyéndolo con cierta alegría, y ahora, abres este libro con el poema que titulas «Escribir», en el que das la impresión de que el escribir duele, te duele.

Quiero pensar que te refieres solo a los poemas de este libro, pues en la mayoría de ellos dejas ver tristeza, dolor, desgarro… ¿Se podría decir que es un libro catarsis?, o como afirma Pessoa, el poeta es un fingidor, ¿cuánto de ese dolor que muestras es cierto y cuánto es fingido?

A. C.: En cuanto al poema «Escribir», efectivamente has captado el dolor que conlleva, si no el escribir en sí, sí el descubrir sobre el papel las palabras que han sido escritas antes de pensarlas o analizarlas y que, al leerlas, las interiorizamos y nos duelen.

Con respecto a la segunda parte de tu pregunta, algunos poemas pueden reflejar esa catarsis que mencionas. Ya he dicho que tienen muchas y diferentes despedidas. Y sí, por supuesto que vamos a estar de acuerdo con el magnífico Fernando Pessoa, y a veces, en algunos poemas, finjo el dolor de lo que realmente me duele, o sobrevaloro aquello que en realidad poco me importa, y por supuesto, todo esto lo hacemos muchos poetas, para no desnudarnos en exceso.

C. T.: Un libro con en el que parece que quieres abrir una etapa nueva por el estilo que utilizas, pero también cerrar la anterior, pues vuelves sobre tus orígenes en el mundo literario y así tienes un poema que titulas «La rebeldía de una cincuentañera», nombre del blog con el que te diste a conocer en las redes, y otro que se llama «Las mujeres que habito» que fue tu primer libro aunque no demasiado conocido.

¿Eres consciente de ello?

A. C.: Sí. Claro que soy consciente. Ya hemos hablado de las despedidas del libro y no podía faltar la de una etapa de mi vida como era el propio blog, que ha estado sin actividad durante años, o el adiós que dije a finales de 2018 a la intensa y altruista gestión cultural que venía realizando hasta entonces.

Todo eso se cerraba con este libro escrito en su mayor parte en ese mismo año, y me apeteció dejar constancia de esta etapa en un poema y titularlo con el mismo nombre de mi blog: «La rebeldía de una cincuentañera».

En cuanto al poema «Las mujeres que habito», es uno de los homenajes a mi abuela materna, a su madre y a todas sus hermanas.  Es el poema que me habría gustado escribir en mi primer libro para que ella lo hubiera leído a tiempo, y no escribirlo, como así ha sido, a (des)horas.

C. T.: En el apartado dos, llamado «En el temblor de las horas» hay bastantes poemas cuyo tema es la amistad y no precisamente de forma agradable sino, precisamente, como ruptura.

¿Nos puedes / quieres contar algo sobre estos poemas?

A. C.: Bueno, venimos hablando todo el tiempo de las diferentes despedidas que guarda este libro. Y en el tema de la amistad, quedan patenten alguna de ellas. Las que se dan de forma indefinida; las que son definitivas; y aquella otras a las que no quieres verbalizar con un adiós. De ahí que el dolor que causan los amigos también esté presente en este libro.

C. T.: Si bien es verdad que en este poemario hay mucho dolor, también encontramos las dos constantes que son el eje de tu poesía y que el prologuista nombra, con mucho acierto, como crítica social y experiencia personal. Sin abandonar ninguna de tus facetas, ¿se puede decir que A (des)horas es el más personal que has escrito?

A. C.: Bueno, Agua, también ha sido como lo son los dos libros que faltan por publicar de esta trilogía, muy personales. Incluso en mis libros más sociales, Las mujeres que habito, Pronombres y Los zapatos del indigente, ya iban poemas intimistas.

Sin embargo, es cierto que con A (des)horas, podríamos decir que es el libro publicado hasta este momento, en el que más me muestro.

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Chelo de la Torre

Chelo de la Torre. Poeta, editora y directora de comunicación de la revista cultural Aschel Digital (https://ascheldigitalcom.wordpress.com/).

 

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Asunción Caballero
Asunción Caballero
. Cabeza de Buey, Badajoz (1960). Autora de narrativa y de poesía. Tiene seis libros editados: Las mujeres que habito (El taller del poeta, 2015); Pronombres (Lastura Edic., 2016), publicado también en árabe y en polaco; Los zapatos del indigente (Lastura Edic., 2018); La dualidad de los espejos (Edit. Nueva Estrella, 2020); Agua (Edit. Nueva Estrella, 2021) y A (des)horas (Unaria Edic., 2022). Como antóloga, ha publicado NEcesarias PALabras (Unaria Edic., 2015); Salam (Lastura y Juglar Edic., 2017) y Caminos sin fronteras (Edit. Nuevos Ekkos, 2020).

 

Mi visión de A (des)horas

por Yolanda López

 

Si por algo se caracteriza Asunción Caballero, nuestra querida Mascab, tanto personal como literariamente es por su solidaridad íntegra. Pero en A (des)horas encontramos una poesía más íntima, más personal, con un ritmo más interior y lírico, en el que temblamos con el violeta de las horas azules, en el que las lunas se hacen lluvia cayendo como lágrimas y piedras otoñales, en el que junio se hace primavera y los helechos se convierten en musgo para que nadie los vea llorar.

Mascab se encara peinando sus impulsos, afrontando sus miedos, sin esconder sus manos, nombrándolas cuando intenta saciar su sed al galope de sus quejíos. Ella es avispa disfrazada mordiendo versos sangrantes, esperando a la muerte con su espa(l)da perfilada. Se sube al altillo de sus pesadillas para esconder las amistades necias que la apuñalaron. Entre las heridas viles Mascab resetea y aprende a vivir sin las traiciones, deconstruyendo recuerdos e incinerándolos.

Nuestra poeta, como alfarera experta, talla con suavidad sus versos fecundos en un pasado que ya es presente rebelde, barro moldeado. Ella es una autora diferente que con su poesía tajante construye castillos donde los dragones aún habitan y las tarjetas SD surgen con el dolor de los niños esclavos.

En “Hojas”, el árbol se corrompe/ se llena de locura/ se balancea a latigazos para caer en el vertedero de las horas comunes. Mascab habita en su matriarcado, le dedica fértiles palabras de generosidad «para honrar su memoria con (dig)nidad de mujer», convirtiendo el acto de escribir en un descubrimiento en donde la crítica social y la experiencia personal se funden para iluminar su versión del mundo.

No dudéis en haceros con un ejemplar de este libro en donde los instantes fluyen azules, violetas, temblando en el vértice de las estrellas, o danzando como amapolas negras en el silencio de una poesía que os llenará de plenitud y de satisfacción, de una literatura que os hará viajar por los rincones más insospechados del alma y del corazón, a (des)horas, entre horas, antes de las horas, en las horas más inimaginables. Y ella estará presente. Con vosotros, siempre, Mascab, fiel a sí misma y a todo lector.

 

Yolanda López

Yolanda López. Poeta y crítica literaria. Autora de ocho poemarios individuales: Verdugos impolutos (Xunta de Galicia, 2005), Obertura sen heroe (Follas Novas, 2006), Grietas (Visión Libros, 2012), Temblor fiero (Lastura, 2013), Moralla (Follas Novas, 2013), Tántalo (Xunta de Galicia, 2014), Con el tambor del viento (Huerga y Fierro, 2015), A secuestradora de océanos (Urutau Editora, 2019) y Madrid habita en mi memoria (Nuevos Ekkos, 2020). Galardonada con numerosos premios de poesía en Galicia y en el resto de España.

 


 

📗 A (des)horas (Unaria Ediciones, 2022). Web de la editorial: http://www.unariaediciones.com/
🖼️ Ilustraciones: Tapa del libro y fotografías, con autorización para su uso y publicación en esta reseña; © de sus autores.

 

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Reseñas en Margen Cero

Revista Almiar · n.º 124 / septiembre-octubre de 2022 · 👨‍💻 PmmC · MARGEN CERO™

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