Reseña para Patria, de Fernando Aramburu
por

Ricardo Rodríguez Boceta

 

Encontré la novela de Aramburu en un estand de la librería Abacus en Barcelona, concretamente, en la avenida Fabra i Puig. No suelo leer libros actuales, no soy una fangirl de Javier Marías y nunca me dijo demasiado Vila-Matas. Igualmente, no me he acercado al proyecto Nocilla ni al resto de obras, dizque, de su generación. Alberto Olmos me aburre bastante y casi nunca leo los periódicos ni críticas literarias.

Yo conecto mejor con los clásicos; a poder ser, los mamotretos del siglo XIX. Cuando se trata de leer, pocas veces me gusta perder el tiempo; conforme me voy haciendo adulto, cada vez tengo menos ganas de malgastar las horas.

Pero mi ávido olfato de lector de novelas se ha desarrollado como un sexto sentido que pocas veces me falla. Además, nunca leo las contraportadas de los libros por miedo a que algún mequetrefe me destroce doscientas páginas de una buena novela en cuatro líneas mal escritas. Para mí, la intriga es importante, quizá por mi condición de lector inocente al cual la Nocilla ha dejado de entusiasmarle.

En lo que sí suelo reparar es en las bandas de papel que, a modo de cinturón en las portadas, suelen contener frases cortas de escritores que recomiendan las obras del momento. Recuerdo que Vargas Llosa, uno de mis autores favoritos, ponía la novela de Aramburu por las nubes y no necesité más crítica que esa para hacer el dispendio y comprármela.Pero así soy yo.

Para quienes no sepan qué leer, o duden incluso de si leer vale la pena, van dirigidas estas palabras. Soy profesor de castellano en la pública y mientras estaba leyendo Patria preparaba, también, los exámenes de la primera evaluación. En vez de buscar un fragmento por Internet, leerlo someramente y pegarlo en una hoja de Word, decidí utilizar unos cuantos párrafos de la novela que yo mismo estaba leyendo. Antes de repartir el examen, subrayé que el fragmento del texto me había parecido especialmente bueno para utilizarlo como comprensión lectora. Una de las preguntas estrella que puse fue: ¿Quién es el narrador en este fragmento?

Quizá alguno de ustedes pueda recordar una pregunta de este estilo en su etapa de estudiante de secundaria. El ejercicio era típico, calcado a muchos otros. El hecho que lo hizo especial fue el estilo de Aramburu. Esa forma magistral de mezclar la primera y la tercera persona a la hora de narrarnos una historia, capta perfectamente el punto de vista del personaje que nos está relatando algún pasaje de su vida, sin caer en la pesadez de la primera persona y el yo esto, yo lo otro. Magistral. Yo lo había intentado en alguna que otra prosa, sin atreverme a romper la unidad de la tercera persona pero queriendo meterla dentro del pensamiento y el alma de los personajes. Aramburu lo consigue de forma natural y, por eso, su novela es una delicia a la altura de cualquier clásico del XIX. Dicho sea de paso, mis alumnos también agradecieron el fragmento que, aunque difícil, les gustó porque no era «lo típico que les hacen leer normalmente».

Cuando me pregunta la gente de mi entorno: «Oye, ¿de qué va la novela?», yo respondo: «De la ETA». Ahora te pregunto a ti, que me estás leyendo, ¿tú sabes algo de la ETA? Más allá de las noticias y los atentados y el politiqueo, dime, ¿sabes algo de eso? Yo tampoco tenía ni idea. Este autor nos sumerge en un mundo cercano, desconocido y tabú; nos muestra a las personas que lo forman: las víctimas y los verdugos; las víctimas y los opresores. En definitiva, los seres humanos que viven y se desarrollan en un mundo que nos juega malas pasadas, generalmente, por nuestra irremediable ignorancia. Sin política, sin bandos, sin ideales de ninguna clase. Literatura pura y dura; arte del bueno que no te deja indiferente.

Ni siquiera soy de los que lloran en público; ni siquiera soy de los que lloran en el cine. Pero no pude contener un calambrazo de emoción al sentirme identificado, en tantas cosas, con Joxe Mari, con Bittori, con Xabier o el Txato; entre tantos otros personajes duros, tristes, optimistas y entrañables. Es literatura que emana de la fuente más pura y clara para un mundo, cada vez, más necesitado de ella.

No sé qué estás haciendo que me estás leyendo a mí en vez de leer Patria, de Aramburu.

 

separador reseña novela Patria

 

Fernando AramburuFERNANDO ARAMBURU IRIGOYENEs un poeta, narrador y ensayista español. Desde 1985 reside en Alemania, donde ha impartido clases de lengua española a descendientes de emigrantes. En 2009 abandonó la docencia para dedicarse exclusivamente a la creación literaria. (Ver biografía en Wikipedia). 

Contactar con el autor de la reseña: ricardorodriguezboceta [at] gmail.com

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Ilustraciones artículo: (portada) Muralak aginaga usurbil, By Joxemai (Own work) [CC BY-SA 4.0 (https://creativecommons.org /licenses/by-sa/4.0)], via Wikimedia Commons | Rueda de prensa con Fernando Aramburu, By DONOSTIA KULTURA (Rueda de prensa con Fernando Aramburu05) [CC BY-SA 2.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Commons.

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Revista Almiar · n.º 95 · noviembre-diciembre de 2017 ·
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