por
Rachid Lamarti
El pez olvida el cristal del acuario
en cuanto se da la vuelta.
Cree infinita su pecera.
Creyéndola infinita
la vuelve infinita con sus vueltas.
El pez es eterno en su envoltura.
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Es de noche sin duda.
Al volver siempre lo es.
Tan de noche que calle
arriba pululan en enjambre
piezas mágicas:
cíclopes con adarces
sobre el párpado.
A la luz de los neones,
frente a los cines,
junto al almacén
donde viejos
arcones de madera
guardan la tibia
sabiduría de los barcos,
el circunciso
enseña a restar
y cartomancia
a los relojes de pared;
ciertas noches
caniculares
también navegación.
Ha derribado el agua la transparencia del aire y son ahora suyos los espacios tenues. La niebla pastorea entre los árboles o entre imágenes de árboles, bosque de imágenes reflejadas en los élitros de uno de una de las trescientas setenta mil especies de coleópteros.Al entrar salir cruza uno el ángulo restante y uno más se acomoda en el asiento trasero del vehículo inmovilizado por la hiedra. Han hecho los árboles voto de silencio. No quedan inarmónicos aquí, salvo [quizá] música de calabazas para oídos finísimos.
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Expugnadas las defensas de Invierno, Primavera bailotea por la dársena. Pasan los barcos de cabo a cabo entre vapores. La luz muda de frecuencia y enmudece. Un marinero ahogado en sudor, sorteando trampas para amasios, advierte a los noctámbulos que mirar las estrellas disminuye.El frío que exhalan los glaciares agudiza la soledad del recién llegado, la de quien llega a algo por primera vez: despacio, longincuo, redundante. Desde psicodélicos prismas de basalto la visión abarca tres minutos en transbordador.
Las nubes lamen el mar. Pensamientos en blanco sobre el agua.
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Rachid Lamarti es doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona y profesor del Departamento de Lengua y Literatura Españolas de la Universidad de Tamkang (Taiwán). Sus principales áreas de investigación son la poesía, la metaforología, y la sinología. Ha publicado los poemarios Hacia Kunlun (2013), Poemario del agua (2017) y Múltiplo de verde (2023), el libro de microficciones Té de tucán (2019) y el ensayo El tao de la poesía: Teoría de la experiencia poética (2022), así como artículos académicos en revistas especializadas de lingüística y crítica literaria. También ha traducido a los poetas taiwaneses Chen Li (陳黎), Chen Kehua (陳克華) y Zeng Guihai (曾貴海).
📧 Contactar con el autor: rchdlmrt{at}gmail{dot}com
🖼️ Ilustración relato: Fotografía por Pedro M. Martínez (©)
N. del E: Se ha procurado que la edición de los poemas aquí publicados guarde la anchura de las líneas tal y como las escribió su autor. Para leerlos en un dispositivo móvil aconsejamos que el aparato se sitúe en posición horizontal.
Revista Almiar – n.º 143 / noviembre-diciembre de 2025 – MARGEN CERO™

El frío 

Lo que hace el alquimista Rachid no tiene gran mérito, lo puede hacer cualquier alquimista que haya cultivado en las ultimas diez mil reencarnaciones.
Cada día al alba el universo se contrae y se condensa en una gota de rocio, Rachid lo único que hace es investigar en qué gota se ha condensado, recolectarla, meterla en su «at-tannūr» y transformarla en una poesía, de ahí esas imágenes borrosas que devuelven los espejos, esa niebla que avanza implacable a ras de suelo, esos peces que nadan en su infinita pecera dando vueltas una y otra vez en el hoy enterno.
¡Longincuo! Ahí es nada. Ahí me has dado. Y la impronta de este cultismo en mi seno ha ahondado.
Lol. Saludos, huya.
En «Al ENTRAR salir» me imagino el vehículo atrapado en la exhuberancia de Taiwán. El asiento exudando agua y los cristales embarrados piden más poemas.
El autor de estos poemas —y de los poemarios ya publicados— posee el don de abandonar la hiperactividad para adentrarse en la contemplación de la quietud y la plenitud, con la paciencia de quien sabe esperar y dejar que la vida madure lentamente. A través de sus palabras, interpreta la lentitud como una forma de observar el estado contemplativo de lo inmóvil o de aquello que requiere largo tiempo, en contraste con el contexto actual de apuro donde “cuanto más rápido, mejor”.
If I have to choose one, I’m most drawn to “Las Nubes / lamen el mar.” I like it best because of its radical economy. In just a few lines, it achieves what many longer poems strive for a precise physical image, and a seamless turn from nature to cognition. It doesn’t explain or insist; it lets perception happen. In short, it feels like a poem that breathes, and then steps aside.
この作品を共有してくれたRachid、そしてこんなに丁寧で静かな詩の居場所を作ってくれた『Revista Almiar』に、心から感謝します。
La forma de el mundo y su poesía misma es original. Creo que impacta positivamente en el tiempo en que vivimos provocando un remanso durante su lectura. Te obliga a pensar fuera de las formas del cartón y eso es bueno porque te saca de las líneas.