relato por
Laura María Giraldo

 

L

o primero que se debe tomar en cuenta al momento de dar un beso, es saber con seguridad quién será el favorecido o favorecida, el privilegiado o privilegiada que gozará de tan exquisito manjar. Cabe resaltar, que no cualquiera puede disfrutar de esta prodigiosa receta. De antemano, debe quedar claro que esta técnica, si bien no es la única, sí es de las pocas que puede dar excelentes resultados.

Para empezar, una vez tenga divisado el objetivo, acérquese tranquilamente, miré a esa persona fijamente a los ojos, penetre en su mirada, parpadee lenta y ocasionalmente, intimídela, que se quede sin palabras, que todo lo que haya por decir, lo diga el murmullo del silencio; notará que el aire se tornará cálido, y húmedo; la respiración será el único sonido que se escuche, que se sienta cuando los alientos se entrelazan con vehemencia. Es indispensable que el sujeto atice sus sentidos y pierda su capacidad de movimiento por completo, ya que, al llegar la hora del beso, es necesario que ese ser deseado se quede perplejo, cautivo. Que pierda el juicio y su voluntad sería lo ideal. Y eso sí, todo lo dicho hasta ahora, sin besar al otro todavía.

En segundo lugar, tome a la persona por la cintura, acérquela con ímpetu hacia su torso, que se rocen levemente los cuerpos. Posteriormente, baje la mirada hacia su boca, bordéela lentamente con sus ojos, y después, vuelva a observar su rostro. A continuación, gire su cara lentamente y acérquesele a la mejilla, rócela suavemente, y respire profundo en su oído. Si la persona intenta hablar, siléncielo o silénciela con  un dedo en sus labios. Vuelva a penetrar sus ojos, y acérquese a sus labios, acarícielos con los suyos una y otra vez, pero sin abrir la boca, dese tiempo de sentir su calidez, su textura, su suavidad, su humedad. Tome su rostro con las manos, tóquelo dulcemente, tiéntelo, y provoque una inesperada colisión de labios. Abra su boca lo más despacio que pueda, humedezca sus labios, y haga que los abra. Al llegar a este punto, succione lentamente su labio inferior y pásele la punta de la lengua por el superior.

Lo anterior hará que el sujeto experimente una  agradable sensación de regodeo. Y como si fuera poco, en ese momento la respiración se tornara más pesada, más frecuente, y el corazón latirá más presuroso, parecerá que quisiese salir del pecho, será impresionante la tensión entre ambos, es la sed en los labios que dejan los primeros roces. Proceda ahora a tomarle, con los suyos, ambos labios, unas tres o cuatro veces seguidas, percátese que el procedimiento sea lento, tenue, y asegúrese de que la otra persona sienta cada uno de sus movimientos. Se debe dejar en claro que el beso perfecto, si se da únicamente en los labios, y ejecutándose adecuadamente, se sentirá en todo el cuerpo; se acompañará por una vibración estremecedora y ardorosa que recorrerá cada músculo de los cuerpos.

Ahora bien: introduzca su lengua lo más mínimo que pueda, penetre a esa  oscura pero tentadora cueva de calor, siga entrando cada vez más, más, y más profundamente en la insondable cavidad. Siendo en este momento, donde usted, hará uso de su ingenio y creatividad, donde podrá demostrar todo lo que esconden sus más profundos deseos, haga todo aquello que se le ocurra con su lengua. Pero no olvide, la clave está en hacerlo sutilmente. No obstante, se podrá aligerar la lengua una que otra vez, aunque sin exagerar, para que no se pierda el atractivo del momento. Recuerde, un paso en falso, un movimiento no planeado o un leve escape de sus instintos, puede arruinar lo que se venía cultivando desde hace tiempo. No por ser un beso es una tarea fácil, podría volverse una tarea cotidiana e insatisfactoria, efectuada por inercia o porque la rutina lo exige, siendo este un grave error en que se pudiera incurrir. De acuerdo con esto, si usted es inteligente podrá prever el siguiente movimiento mientras está besando, la idea de esto, es que el otro o la otra quede anonadado.

Retomando las instrucciones, aléjese un instante, abra la boca y apriete con los dientes suavemente el labio inferior de su pareja, succiónelo, y de nuevo muerda vigorosamente, tenga en cuenta que debe medir su fuerza para que un dolor insufrible no se cuele en la ocasión, lo ideal es que esa persona se estremezca por un instante, y si lo logra, notará cómo los poros de la piel se realzan, entonces salive un poco el área mordida. Es menester resaltar que no será una acción que se repita constantemente, el morder, debe aplicarse en los momentos más impensables para poder capturar el efecto. Para acompañar el acto, atrévase a abrazar los cabellos de su pareja, deje que cada mechón de pelo, se introduzca entre los dedos y por último hale ligera pero intempestivamente. Para variar, saque la lengua lentamente de la boca de la persona, alárguela un poco y con su punta bordéele sus labios. No haga esto más de dos veces.

Ahora bien, prosiga separándose brevemente del otro, miré a esa persona fijamente a los ojos y finalice con un beso simple, juntar y separar los labios rápidamente, será una promesa de retorno. Percátese de los gestos de su pareja, si tiene un gesto risueño, una leve sonrisa en su rostro, y en ese caso, hágase acreedor o acreedora del título de buen besador. Otra situación que puede darse, es que la persona se haya quedado pasmada, esto también es una buena señal, ya que tarde o temprano hará algún comentario. Quedarse pasmado es señal de novedad, así que si no dice nada y sólo se queda mirándole, no se preocupe. Pero si, por el contrario, las cosas siguen igual que siempre, y su par no se queda mirándole de un modo diferente y no percibe el beso como algo distinto, más bien efímero, con toda seguridad, usted no siguió las instrucciones juiciosa y detenidamente. Quizá obvió algún paso o no creyó que era trascendente; quizás lo olvidó; quizás no tuvo la paciencia para dicha tarea; tal vez usted, no es tan bueno besando. Pero no responsabilice a las instrucciones, la culpa no está afuera, evalúese usted mismo, examínese, analice en lo que podría estar fallando, tal vez puede ser la falta del ingrediente principal:  Amor, o al menos, un fuerte deseo pasional por hacer sentir bien a su pareja.

En últimas, si todo sale bien, su compañero o compañera podrá aplicar lo aprendido con usted, y de esta forma, no será siempre su responsabilidad hacer siempre el trabajo complejo. En efecto, con estas instrucciones usted se está convirtiendo en aprendiz y a su vez, en todo un maestro o maestra del buen besar. Siguiendo las instrucciones al pie de la letra, de seguro tendrá un beso perfecto e inolvidable. La clave del éxito, está en que reine el silencio, y que exista algo de buenas intenciones en su corazón.

 

Nota: en la medida en que se sigan las instrucciones juiciosamente, se irá haciendo la tarea cada vez más fácil y automática, no queriendo esto decir, que se deba caer en actos mecánicos; todo lo contrario, procurando innovar en cada ocasión, tomando como base, estas instrucciones.

Si experimenta desaliento, inmovilidad muscular, temblor o se siente desorientado, no se alarme, únicamente se trata de efectos colaterales del beso.

 

imagen relato Laura María Giraldo

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Ilustración relato:
Fotografía por Niky_filipova / Pixabay [public domain]

 

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Relatos en Margen Cero

Revista Almiarn.º 96 / enero-febrero 2018MARGEN CERO™Aviso legal

 

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