relato por
Xuan Porta

 

P

rimer día de mi diario: aprendiendo a conducir.

Despierto temprano porque no tengo persianas en las ventanas de mi habitación. Voy a la cocina y desayuno unas tostadas que unto con mantequilla y mermelada de manzana. Bebo un zumo de naranja que exprimo hasta llenar mi vaso de Astérix. Un recuerdo de mi viaje a Burdeos. Desde que estuve allí, soy un adicto a la mantequilla. Me pongo una camisa de color marrón oscuro para que contraste con la piel de mis manos. Así se verán mejor sus movimientos. Me encuentro cómodo en casa donde saben hablar la lengua de signos. Salgo de ella dando un beso a mi madre, rumbo a la autoescuela. Allí tengo acceso a las clases también en lengua de signos, porque quiero conducir una furgoneta. Me tiemblan las manos. Necesito el carnet para presentarme a una compañía de coches que tenga servicio de desplazamiento a clientes por la ciudad. Después veo a Marina, a la que entiendo muy bien porque lleva los labios pintados de rojo y al moverlos veo mejor las palabras que dice que con Ana o Llaura. Hoy quedamos para ver una película subtitulada. Me gusta mucho el cine. Con su olor a palomitas. Luego vamos a una charla al centro municipal con intérprete. Está lleno de gente y paso mucho calor, me sonrojo, pero me atrevo a hacer una pregunta en público: «¿Para cuándo pondrán una discoteca para sordos como hay en otros países?». Pillo desprevenida a la ponente, pero responde que pronto habrá un local integral con restaurante y todo en Uviéu. Y es que me gusta mucho bailar con Marina, que me lleva delicadamente y se pega mucho a mí para que no me pierda. Su melena huele a primavera cuando se viste de negro para bailar y puedo sentirla cerrando los ojos y acoplándome a su cuerpo de sirena. Después voy a casa y dibujo en un cuaderno siguiendo un libro para dibujar animales. Lo hago a lápiz y con esa guía porque sólo llevo dos meses haciéndolo y todavía no me salen sin un modelo. Me pongo una hora diaria que se esfuma en un chascar de los dedos. Después enciendo el ordenador para un videochat con mis amigos de Barcelona. Cuando oscurece me tumbo a leer novela negra en la cama. Lo mejor de todo es que duermo plácidamente, porque no oigo la calle. Mi hermana Ana se queja del ruido del tráfico pero a mí no me afecta, así que le digo hasta mañana que tengo excursión a la playa. Cuando saque el carnet, seré yo quien lleve a Ana a bañarse al mar. Supongo que no hay mejor melodía que acunarse con las olas. O al menos, eso dicen.

 

división línea relato Yo, sordo

 

Xuan Porta. (Xixón-Asturies, 1971). Biólogo. Dirigió la revista El Canciu’l Cuélebre, publicó en prensa y revistas. Coautor de Xuegos infantiles p’anguañu, y Llagares de sidra natural de Nava y Villaviciosa. Publicó el poemario Xirúa. Aparece en Muestra de nueva poesía, en la antología Contra’l silenciu, en Justas Literarias (selección 2013, Xixón) y en Cuentos para el Andén. Colabora en el diario La Voz de Asturias.

 

Contactar con el autor: xportallende [at] gmail.com

 Web: http://falarylleer.blogspot.com.es/


Ilustración relato: Fotografía por 3dman_eu
– Pixabay [dominio público]

 

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Revista Almiarn.º 92 / mayo-junio de 2017MARGEN CERO™Aviso legal

 

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