Sus implicaciones y
su verdadera esencia

por

Liliana de los Ángeles Corsino Blas

 

 

RESUMEN

 

En el siguiente ensayo se presentan dos interrogantes, ¿qué somos las mujeres universitarias en el siglo XXI? y ¿por qué existen comentarios tan retrógrados en pleno año 2017, tanto de hombres como mujeres? Para poder dar respuesta a estas cuestionantes, se plantean tres puntos a desarrollar: 1.°, El ingreso de la mujer a la universidad; 2.°, La estancia de la mujer universitaria mexicana en el siglo XXI y 3.°, El ser mujer universitaria actualmente en México, puntos fundamentados en distintos escritores y escritoras, aunados a la experiencia personal dentro de las aulas magnas, cuestionando y dando respuestas a más interrogantes que surgen a lo largo de este escrito, desde un punto de vista en el que las mujeres universitarias no somos más que los hombres, ni ellos son más que nosotras, simplemente somos seres humanos en un plano de igualdad, pero lo fundamental de este escrito es la presentación de hechos históricos, porcentajes de mujeres que estudian alguna licenciatura o posgrado, el trato hacia la misma mujer en la universidad, las distintas formas de ser de cada una de nosotras, los peculiares comportamientos y aptitudes que nos hacen diferentes, y todo esto para llegar a un solo punto central: descubrir a la mujer universitaria mexicana del siglo XXI y saber qué implica serlo, para poder llegar así, a un punto de igualdad y respeto.

 

INTRODUCCIÓN

 

Hace unos días por motivo del día de la mujer, escuché a un compañero decir las siguientes palabras: «Las mujeres deberían haberse quedado en casa lavando trastes, no sé para que les celebran su día», comentario que en vez de enfadarme me hizo hacerme una pregunta: ¿Qué somos las mujeres universitarias en el siglo XXI? Cuestión que me llevó a otra interrogante ¿por qué existen comentarios tan retrógrados en pleno año 2017, tanto de hombres como mujeres?; entonces para responder a estas dos cuestiones primero debemos remontarnos al siglo en el que se nos otorgó la oportunidad de entrar a la universidad, fue hace ya años, en el siglo XIX para ser precisa y aun así existen muchos hombres y mujeres que piensan que lavar trastes o planchar ropa debe ser el mayor logro de una mujer, sin embargo, también existen muchos otros y otras que piensan totalmente lo contrario, y es de estos últimos de los cuales me voy a basar para desarrollar estos tres puntos a lo largo de mi escrito: 1.° La historia del cómo la mujer logró su ingreso a la universidad, este será el tema más corto porque lo difícil no es entrar a la universidad sino mantenerse en ella y esto me lleva a mi segundo punto, la estancia de la mujer universitaria en el siglo XXI y la cuestionante de ¿aún existe desigualdad en México hacia las mujeres universitarias?, sin duda alguna este será el punto más largo a tratar; y tenemos el tercero y último, el ser mujer universitaria actualmente en México: en este último punto pretendo abordar la esencia del ser mujer dentro de la universidad, a partir de nuestros comportamientos y actividades dentro y fuera de las aulas de educación superior, sin que esto implique un comparativo con los hombres, pues evidentemente somos diferentes, pero no con esto se quiere decir que uno sea superior a otro.

El objetivo de este ensayo a través de los tres puntos antes mencionados, es dar respuesta a las dos primeras interrogantes hechas líneas arriba, desarrollando cada punto y fundamentando esos argumentos para poder descubrir a la mujer mexicana universitaria del siglo XXI.

 

  1. EL INGRESO DE LA MUJER A LA UNIVERSIDAD: UN NUEVO RETO

 

En México, uno de los primeros logros de las mujeres según M.ª de Lourdes Alvarado, escritora de la UNAM (Universidad Autónoma de México), fue el ingreso a la universidad apenas en el siglo XIX [1], se escucha que fue hace mucho tiempo, sin embargo si se sopesa el tiempo que llevan los hombres estudiando, y el de las mujeres, hay un espacio abismal; el ingreso de la mujer universitaria en México no fue fácil, Matilde Montoya, Columba Rivera, Guadalupe Sánchez, Soledad Régules, M.ª Asunción Sandoval de Zarco y Dolores Rubio Ávila, son ejemplos de lo difícil que fue este logro, sus difíciles trayectorias, tanto en el campo universitario como en el laboral, no son un secreto para la historia mexicana.

Es un hecho que durante muchos años las mujeres sólo se ocupaban de las labores domésticas, pero ¿a qué se debió este prejuicioso rol?, no había una ley que prohibiera que las mujeres ingresaran a la universidad o a algún tipo de educación escolar, sin embargo, los llamados «roles de género» dictados por la sociedad plasmaron en las mujeres de siglos anteriores al XIX la idea de que la universidad no era para ellas, entonces eran razones implícitas las que impedían esa actividad en ellas; José Díaz Covarrubias [2] hacía mención precisamente de lo expresado líneas arriba, él aludía la falta de mujeres en las aulas universitarias a que ellas mismas no deseaban involucrarse en las actividades que eran «sólo para hombres» como la vida universitaria, otra razón era que la mayor parte de las mujeres de ese siglo pensaban que su rol en la sociedad era encargarse de las labores domésticas, puesto que eso aparentemente «dictaba la sociedad». Entonces realmente la mayor limitante de las mujeres de entonces era la influencia de los propios prejuicios que imperaban en el momento. Y no debemos de tener duda que fue difícil romper con estos pensamientos tan arraigados de ese siglo, y que aun en nuestros días siguen imperando, tal y como lo explicaré en el punto número dos de este escrito. Pero algo que debe quedar muy claro en este punto, es que el ingreso de la mujer a la universidad por primera vez en México marcó un hecho preeminente para las oportunidades que se tienen en este siglo y la lucha que sigue viva y más fuerte.

 

  1. LA ESTANCIA DE LA MUJER UNIVERSITARIA MEXICANA EN EL SIGLO XXI

 

Ya que quedó remarcado lo que implicó el ingreso de la mujer a la universidad, es importante hablar de algo mucho más complicado, esto es el mantenimiento de la mujer en la misma, puesto que si bien es cierto la dificultad de lograr algo, es más difícil todavía mantenerlo, para lograr una mayor comprensión dividiré este punto en los dos siguientes:

  • Índices actuales de las mujeres en la universidad.

Según investigaciones de la ANUIES [3]:

La matriculación de las mujeres en posgrados es de un 50,4%, mientras que en las especialidades el panorama femenino se ubica en un 51% y en las maestrías en un 51,2%. En el único tipo de titulación que los hombres superan a las mujeres es en la licenciatura, donde registran un 52% de matrículas. [4]

Los porcentajes anteriores nos señalan algo muy fundamental, es a nivel licenciatura en donde hay un índice menor de mujeres, aun así seguimos siendo una buena cantidad las que nos encontramos en alguna licenciatura, pero ¿por qué una disminución?, la respuesta es muy intuitiva, es porque lo complicado incluso en este pleno siglo XXI es el hecho de ingresar a una universidad por diversos factores como lo son: falta de posibilidad (que afecta tanto a mujeres como hombres), embarazos adolescentes, falta de apoyo de familiares, la prohibición de muchos padres que siguen con el pensamiento de siglos pasados; se puede enumerar una gran lista de factores, pero otra cosa que nos muestra este indicador es que después de que logramos ingresar a una licenciatura, se abren caminos para estudios de posgrados. Somos muchas las mujeres que estamos estudiando algún grado superior o posgrados, esto quiere decir que somos tan capaces como cualquier persona, no somos más ni somos menos, sólo somos iguales, sin embargo existen otras tantas que ni siquiera logran ingresar a una educación básica, esto porque intervienen factores distintos al género que son materia de otro tema. Ahora bien, ya que logramos entrar a la universidad ¿qué pasa con la estadía?

  • ¿Desigualdad en la universidad en pleno siglo XXI?

Al principio de este escrito mencioné que había escuchado a un compañero hablar de que las mujeres deberíamos habernos quedado en la cocina o en las labores del hogar, sin embargo ¿qué pasa cuando es la misma sociedad la que sigue dictando estos roles de género?, «La cultura de género se crea y se recrea en el nivel de la convivencia cotidiana, en el roce continuo entre hombres y mujeres, aunque también entre hombres y hombres, entre mujeres y mujeres, que comparten los recintos y llevan a cabo procesos de comunicación» [5]. Esta cita menciona exactamente lo que pasa en las aulas universitarias, el continuo roce de los distintos géneros crean esos roles e incluso muchas veces caemos en esa necesidad de asignarlos, o de crear prejuicios, desde lo más pequeño como lo es una crítica hacia alguno de los dos géneros, por ejemplo estando en la universidad me he topado con comentarios como «esa chica viene con vestido corto, de seguro busca un diez fácil», y lo más preocupante es que gran parte de estos comentarios vienen de boca de mujeres, no hay alguna regla en la universidad que dicte cómo debemos ir vestidas, sin embargo, las mismas personas van estableciendo estas reglas, hasta el punto en el que ya no se puede ir arropada de determinada manera sin ser visto como algo inapropiado, ¿rol de género, prejuicios?, yo creo que sí, también tenemos otro aspecto, seguimos siendo vistas como débiles, se nos sigue cediendo el lugar en el transporte universitario, nos cargan la butaca. La desigualdad es un hecho, no sólo en los aspectos puramente negativos, sino en los que se pudieran ver como positivos, aunque ya no es tan notoria como en siglos pasados y se ha logrado erradicarla un poco, se lucha constantemente para acabar con ella por completo.

 

  1. EL SER MUJER UNIVERSITARIA ACTUALMENTE EN MÉXICO

 

El principal objetivo de este ensayo, como lo mencioné anteriormente, es descubrir a la mujer universitaria mexicana del siglo XXI, pero para esto debemos entender primero la esencia de la misma, ¿qué implica ser mujer universitaria en la actualidad?, implica esfuerzos, implica romper esquemas romper prejuicios; no pretendo abordar en este punto un comparativo entre lo que es ser mujer universitaria y hombre universitario, somos distintos, eso es evidente, pero esto no implica que uno sea superior a otro.

Para encontrar la esencia de lo que es ser mujer ocuparé un método un poco distinto, una comparativa entre dos mujeres muy opuestas, basada en mi experiencia universitaria. G y L son dos chicas muy diferentes, la primera la percibo extrovertida, atenta, no tan preocupada de sus calificaciones, y con muchos amigos; la segunda un tanto introvertida, le preocupan más sus calificaciones, es atenta también, y con muchos amigos; ambas chicas tienen dos puntos en común: son atentas y son sociables, no me atrevería a decir que la mayoría de las mujeres somos así, pero sí puedo mencionar que esos puntos imperan en la mayoría y con base en esto se puede deducir la esencia, la cual es la capacidad, somos verdaderamente competentes para hacer diversas actividades, aunque no todas realicemos las mismas o nos comportemos de la misma manera, el ser una mujer universitaria implica precisamente eso, capacidad y deseo de superación.

 

CONCLUSIONES

 

A lo largo de este escrito desarrollé tres puntos con la finalidad de poder responder a las interrogantes: ¿Qué somos las mujeres universitarias en el siglo XXI? Y, ¿por qué existen comentarios tan retrógrados en pleno año 2017, tanto de hombres como mujeres?, y dando respuesta a la primera, las mujeres somos mujeres, sólo que en territorio universitario, somos capaces y tenemos deseos de superación, y esto no sólo de una mujer universitaria, sino de todas las que salen día a día adelante, pero en esencia eso representamos las mujeres en la universidad actualmente: capacidad, dedicación y esfuerzo, y dando respuesta a la segunda cuestionante, actualmente se ha erradicado mucho la desigualdad, pero queda aún camino por recorrer, rezagos de siglos pasados que quitar y nuevos prejuicios que derrumbar; la solución es la lucha por combatirlos, y hacer de la universidad un lugar en el que impere la igualdad y el respeto, porque ser mujer universitaria no implica que somos más que los hombres, implica que somos igual de capaces que cualquier persona como para esforzarnos por un título de licenciatura, o de posgrado.

 

BIBLIOGRAFÍA:

– Alvarado, L, (2013), Mujeres y educación superior en el México del siglo XXI, México D.F., México: Editorial UNAM.

– Buquet, A., Mingo, A., Cooper, J. y Moreno, H, (2013), Intrusas en la Universidad, México D.F., México: Editorial UNAM.

– Córdova, M. (2014). La Mujer Mexicana como Estudiante de Educación Superior. Recuperado de: https://psicolatina.org/Cuatro/mexicana.html

– Universia, México. (2013). Índice de mujeres universitarias en México. Recuperado de: http://noticias.universia.net.mx/en-portada/noticia/2013/09/09/1048102/mujeres-nuevas-duenas-educacion-superior-mexico.html

 

NOTAS:

[1]. Alvarado, L. Mujeres y educación superior en el México del siglo XXI. México, Editorial UNAM, 2013, p.1

[2]. Hombre a cargo del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública hacia mediados de los setenta en el siglo XIX. (Díaz, José – 1875).

[3]. Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior.

[4]. ANUIES, (2013). Índice de mujeres universitarias en México. Recuperado de: http://noticias.universia.net.mx/en-portada/noticia/2013/09/09/1048102/mujeres-nuevas-duenas-educacion-superior-mexico.html

[5]. Buquet, A y Mingo, A. Intrusas en la Universidad, México, Editorial UNAM, 2013, p.45

 

 ILUSTRACIÓNUniversidad Nacional Autónoma de México trip, By Romeoeileia (Own work) [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], via Wikimedia Commons.

 

 Contactar con la autora: liliana.angeles.buap [at] gmail.com

 

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