por

Elisa C. Martínez

 

Memorial

 

Mis ojos te buscan

bajo los escombros del día,

pero habitas con esos ojos tuyos

claros como viento o estanque

la distancia insalvable

entre mi cuerpo y tu alma.

Y no hay carne que destruya

tu risa en mi pecho

y las noches son esferas

pintadas de sinsabores.

Mis ojos esconden

tu silueta de mis manos

y es extraña la ternura de tu piel.

La memoria te aleja de mis caminos

los años te vuelven inalcanzable

no existe refugio para esta lejanía.

Y no hay carne que destruya

tu risa en mi pecho

y el mundo se torna frío

las estaciones borran tu recuerdo.

Yo buscaba palabras

para ceñirte a la voz

Yo buscaba guardarte

después del tiempo.

Hoy tengo hombres y cuervos

en la espalda, miradas falsas,

soledad y fortuna,

unos ojos que escarban las noches

y algún amor sin sepultura.

 

 

separador poema Elisa Ciudadseparador poema ciudad

 

La ciudad duerme bajo las sombras nocturnas.

Algún rostro familiar aparece al otro lado de

una

                    dos

tres

calles cuyos nombres olvido

                                    a veces.

Santo Domingo se transforma en el tiempo.

La recuerdo con nostalgia como si

me hubiera marchado hace años

y la hubiera dejado en manos ajenas

y la hubiera ido perdiendo poco a poco

y la hubiera sentido extraña y distante

enclavada en la frontera del más allá y un quizás.

             Mi ciudad

sigue siendo la misma.

                                       Somos

                  nosotros

quienes

cambiamos siempre y vivimos para inventarle

historias y sueños.

 

Entonces ella despierta.

 

 

margencero poemas Elisa Martínez

Al viejo del batey

separador poemas Elisa C. Martínez

 

Ya no hay carne en tu pecho, buen hombre.

Te gastaste la juventud entre los brazos

y el cañaveral.

Tu piel de azabache no siente calor

y tus pies se burlan de lo que ellos llaman frío.

Te has arrastrado por tantos caminos

que has hecho perder su nombre al rostro en

el espejo.

¿Quién eres, buen hombre, cuando humillas

el ímpetu de antaño

por unas monedas para el cuerpo?

¿Quién eres, buen hombre,

sino un fantasma

para el que escribo sin lágrimas?

 

 

separador texto cuatro poemas Elucubraciones

 

Las tardes de aquellos años son
nuestras noches de hoy.

¿Y de qué vale saber que quizás
fue cierto que nuestros caminos
se cruzaron esos días?

La memoria nos quebranta el alma
cuando queremos recordar.

Buscamos respuestas detrás de
espejos ajenos,
pero las preguntas del inicio
permanecen intactas
como un tesoro macabro que los
dioses anhelan preservar.
Tú y yo estuvimos bajo una
constelación abierta.
No preguntamos nada y nos respondimos
todo sin hablar, fuera de los relojes.
Supimos pronto que la ignorancia se
disfraza de violencia.
Dudas nuevas nacían entre
nuestros dedos.

La constelación abierta apagaba
su voz cada minuto.
Esta noche se ha esfumado.
¿Y de qué vale saber que quizás
fue cierto que nuestros caminos
se cruzaron esos días?

Las dudas persisten entre nuestros dedos.

Los espejos ajenos se esconden
del camino.
La ciudad que nos vive
inventa historias y yo las creo,
las creo tanto que pienso habernos
olvidado.
Quizás nunca hubo constelación abierta
y preguntamos todo sin responder nada
en las quimeras de la juventud compartida.

¿Y de qué vale saber que quizás
no es cierto que nuestros caminos
se cruzaron esos días?
Hoy nos quedan las noches.

 

separador párrafos Cuatro poemas

Elisa C. Martínez SalazarElisa C. Martínez Salazar. Nace en Santo Domingo (1989). Es autora del libro de poesía Desvelo, silencios y recuerdos (Granada, 2012). Su trabajo literario ha sido incluido en las antologías Desde el corazón II (Madrid, 2013) y Otoño e Invierno (Madrid, 2014), de poesía y narrativa respectivamente. Su cuento Nahuel y la verdad fue publicado en la edición 124 de la revista Resonancias Literarias.

🔗 Web de la autora: www.elisacarolinams.com/

 Ilustración poemas: Fotografía por Pedro M. Martínez ©

 

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