poemas por
Miguel E. Zaldívar Carrillo
I
El amor. Quién quiere esa pegajosa manía de sentirse a medias. Dame esa pala y verás el enorme orificio que puedo hacer. Dame esa hacha y echaré por tierra todos los bosques. Dame el miedo y todos caerán ante mí de rodillas. Dame el egoísmo y se matarán unos a otros como perros. Eso es amor: Saber que tenemos una fuerza inmensa para destruir y, ya en la cúspide de la arrogancia, preferir la paz. II La primavera tiene sus secretos, cada año se presenta abrumadora, colgada, diría yo. En el fleco de una mirada azul. El cielo se abre y, entonces, llueven sonrisas. Escandalosas nubes de alegría cierran el horizonte. Los pájaros que anidan en tu pelo mañanean el olor a café y una gaviota en el cielo de tus ojos anuncia la llegada a puerto de esta barca desecha en jirones. En general la vida es fea: llena de pobres mudanzas, nauseabundas ambiciones y anuncios lumínicos que alumbran el paso de los pordioseros. El mundo se deshace. Y yo. Egoísta y andrajoso, te pienso. Dos minutos de mis urgencias de ti bastan para olvidar «la batalla de los cometas en el cielo que andan engullendo mundos». Me avergüenza lo urgente que puede llegar a ser mi ombligo. Un niño me pide una limosna, se la doy y sonrío porque me sorprendes en la danza desquiciada de mi conectoma. En lo particular la vida es bella. Y todo por culpa de la primavera que como ya dije: Tiene sus secretos. He pecado señor, perdonadme: Pecado de egoísmo, de insensibilidad y de lujuria. He pecado delante de un niño empobrecido por la barbarie humana. He pecado y ni siquiera sé si soy mejor o peor hombre. Pero quién puede contenerse ante la primavera que llega, tozuda, irreverente, en unos pechos curvos y volcánicos y unos azules vandálicos hirvientes. Cómo predecir en qué momento nos perderemos definitivamente ante las puertas temidas del infierno. Ya lo he dicho: Perdonadme señor porque he pecado. Porque como ya dije la primavera tiene sus secretos. III Apuñalando el manto salobre y espumoso la pétrea y tozuda cuchilla se levanta al cielo, quiere salir del profundo azul que la aprisiona, añora volar como suave gaviota ahogada en espuma, sueña y espera. Roca soy, al cielo apunto. Cafeteando la mañana suspiro. Alas de mariposas venid a mí, migraré. Pero roca soy y anclado en esta arena movediza me quedo. IV Cuando la tosca mano se encripta viene la poesía con esa volcánica y suave voz de azúcar, cavando las sienes entumidas abre un espacio de luz y entonces crece. La mano encuentra al fin el nido, el nicho de la idea y la metáfora toma de la mano a la mano. La mano es la idea poética que vuela, y salta cuánticamente al futuro. No hay concha que la poesía no horade. No hay negritud que no venza, ni pasado huérfano de futuro cuando llega ella con su loca orfandad de exactitudes y lógicas reglas a desordenarlo todo. Yo quiero ser poesía pero el mundo me atrapa en sus mezquindades, en su ciclónico egoísmo y destroza la erótica crisálida, matriz del tropo. En esta batalla voy, cual quijote de letras, desvencijándome. V Entre la noche del nacimiento y mi muerte no solo fui tormentos que tuve palomas en mis manos y también incumplí algunos juramentos. Que pude ser fiel y así lo hice y en mis costillas cargo algunas dagas venturosas, que sangré por ellas y, sin embargo, me enseñaron a valorar mucho mejor las cosas. No vine al mundo a sonreír, no soy ombligo en el que rotan copérnicas ambiciones, supe dar y aprendí de la hormiga a solo cargar lo necesario y a no mendigar honores. Y aquí voy, bendiciendo el rayo que me hiere y la poca luz que capturan mis ojos. Ya me siento sementera de la planta que de mis huesos crecerá cuando no viva. Feliz diré a la vida bienvenida cuando la hosca muerte me consiga.
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Miguel Erasmo Zaldívar Carrillo. Licenciado en Educación en la especialidad de Física y Astronomía. Máster en Investigación Educativa y Doctor en Ciencias Pedagógicas. De nacionalidad cubana reside en México, Oaxaca, desde el año 2008.
Contactar con el autor: orion-1966-2012 [at] hotmail [dot] com
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🖼️ Ilustración poemas: Detalle de una fotografía de Ron Lach (publicada en Pexels).
N. del E: Se ha procurado que la edición de los poemas aquí publicados guarden la anchura de las líneas tal y como los escribió su autor. Para leerlos en los dispositivos móviles aconsejamos que el aparato se sitúe en posición horizontal.
Revista Almiar – n.º 140 | mayo-junio de 2025 – 👨💻 PmmC – MARGEN CERO™













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