por
Miguel Erasmo Zaldívar

 

VIII

 

No sé cómo pude llegar hasta este punto…
Porque creo que es un punto
o mejor, una raya.
No sé cómo llegué
ni cómo fui a perderme
en el azul profundo de tu saya.
No entiendo esta mañana tan de fiesta,
ni esta sonrisa en mi rostro,
algo cansada…
Tampoco las manos frescas de razones
besando la humedad de la frazada.
No puedo concebir qué habrá pasado
para que estemos
tú de azucena, yo de pitahaya.
Pero acaso sí recuerdo
que iba yo muriendo en una boca,
y que tú suspirabas.

 

XII

 

Te llevo en la punta de los nervios
distendiendo las tensiones,
bañando con frutas los disgustos,
arremetiendo contra todo gorrión enmudecido.
En el mero filo de mi lanza, moras,
con ojos de gacela y encrucijada;
y me das tu casa, que aun en ese cortante brillo,
sabe cobijarme de la muerte.
Es por ello que te llevo en la punta de mis dedos,
para que me alumbres las cegueras;
para que mis defectos no se escondan más de tu tacto seguro
y no me muerdan las piedras los pasos lentos.
Te llevo en la punta de mis dedos
y de mis nervios:
Y en la frontera misma de mi vida.

 

XIII

 

La noche enorme con un gato a cuestas
un inmenso gato de celos, añoranza y miedo.
Tiré zapatos a la ventana,
   arrojé agua al patio
              y el animal seguía y seguía
                               como niño desvalido
                                         gritando una y otra vez tu nombre.

Su grito desgarrador en el patio,
en el infinito espacio de la noche,
desde la luna hasta la pared de mi cuarto.

Luego dentro,
            sin poder ubicarlo
                         como un grillo metido por todos los espacios sonoros
                                    por fuera y por dentro del metálico sueño.

Debajo de la almohada
          pegado a mi amígdala
                    como una bilis borracha que vomita
                              un negro recuerdo de lo negro.

Para finalmente dormirse
en el eco de su grito desesperado
dentro de mí en cada molécula de sangre,
                                               de vena y de tendón.
Dentro de mí la noche toda…
      Rasgada
                 Desvalida 
                              Fría
                                   Infinita
                                            Sola.


separador poemas Erasmo Zaldívar

Miguel Erasmo Zaldívar Carrillo. Autor cubano. Es licenciado en Educación. No tiene libros publicados. Ha colaborado en diferentes revistas científicas; como Odiseo y Revista Iberoamericana de Educación.

 

Contactar con el autor: orion-1966-2012 [at] hotmail.com

🖼️ Ilustración poemas: Fotografía por Pedro Martínez ©

 

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