poemas por
Ender Rodríguez

 

Escuchábamos “El Triste” de José José
embalsamados en ron
llorando guayabos viejos
y los dealers soplaban fumarolas
como un cirro en el Bronx

En la tele hablaban de pirámides alienígenas
y ritos porno para obesos
mientras tanto,
se vino una luz fluorescente
que estalló el lugar
ferozmente

No sabíamos si era por lo ebrios
o por agnósticos consumados
pero se asomaban a lo lejos unas cosas movibles
muy raras y fenomenales
con músicas eróticas dominando mentes
y curvas al azar

Nos miramos como idiotas
y excitados nos pusimos a bailar mientras llegaban
los verdes tipos al bar

En mi mente algo hacía sonar idiomas o ruidos
y muchos colores salían de mis dedos
mientras las mentes de todos
estaban turbias como el Nilo
y nos sentíamos juguetones

Un señor con Parkinton
se acercaba lentamente a esas cosas verdes de espinas alargadas
con trajes como de latón brillante y rayos
y con mil pies en los brazos
llenos de ojos con pelo

En segundos fue consumido
como margarina en un pan ardiendo
y su espíritu aleteó como un león levitando
sobre nosotros
muy hermosamente y muy loco

Saqué una pistola de hule
y ofrecí matarles mordiendo un trozo de tabaco
y señalando algo con el dedo

Mientras me veían mis ebrios amigos
se asomaban por dentro de mí
unas centellas de luz parpadeantes
y me sentí eléctricamente
copulado

Nuestros cuerpos todos
fueron traspasados por alucinantes formas
y nos sentimos
engendrados por cosas extrañas
que ahora vivirían dentro de nosotros
sin saberlo
y algo muy fétido se disparó
y estallamos como un sol rojo
atómico en Nagasaki
y el bar parecía una discoteca
de paranoia

Al otro día
no había ningún pueblo alrededor
ni teníamos idea de quiénes éramos

Solo vimos una cosa volar en segundos
por todas partes
sonar como una aguja en un pajar
y se prendió la rocola de nuevo
con José José
y todos lloraban porque no sabían
si eran OVNIS con animales copulándose en nosotros
o una adulterada botella en un sueño psíquico
que nos dejó excitada la piel del alma
de nuevo
y bailamos infinitamente
hasta que llegó
la policía y fuimos presos
con drogas y pólvora en mano.

 

NOTAS IV

 

Mi amargura
es un objeto volador no identificado
en la cima de tu vulva imaginaria
Ofelia

▫▫▫

Conspiranóico
más que
illuminati
me volví infernal
un día cualquiera

▫▫▫

Es tragamonedas
un raro dios
por debajo

▪▫▫

En un VIP del infinito
saltan de sangre en sangre
mis penurias

▫▫▫

A nada hiede
la patria

▫▫▫

La lluvia ácida
tiene vitaminas
de cráneo
con hielo

▫▫▫

Para la próxima
Don iletrado por favor

▫▫▫

Los burdeles
cuentan sus historias rojas
en cada bombillo de cremallera

▫▫▪

Tener fama por escribir
es como putearse
ante una máquina de dedos
que te exprime el alma y el culo
desde una silla

▫▫▫

Qué sé yo sobre existir
sobretodo yo
que ni sé si existo
o soy acaso
un duende en las galaxias
de ningún planeta
en el nunca jamás

▫▪▫

No voy a misa
porque se me despierta Luzbel

▫▫▫

Un poeta parece ser un idiota
que se cree que son verdad
las palabras

Es por eso que creo que puedo ser un idiota
más que un poeta

▫▫▫

A veces son sagradas
las palabras
hasta que dejan de escribirse

 

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Ender Rodríguez

Ender Rodríguez (San Cristóbal – Venezuela. 1972).
Escritor y artista multidisciplinario. Licenciado en Educación Integral.
Ha publicado: Cantos del origen (2001, CONAC); El sofá de Beatrice (2006, CENAL); Primavera cero (IPASME, 2007); Creactivo I (BARIQUÍA , 2007); Rabo de Pez Nuevos idiomas en la creación formato e-book (FEUNET, 2014), Entrecruzamientos (EAE Editorial Académica Española, 2015), Ex sesos y asa res Borrones para textos no tan perversos (CENAL, 2016), El Blues de la Parca – cuentos grotescos (AMAZON, 2017), Creactivo II (AMAZON, 2017) y Poemas Absurdos (LP5 Chile, 2020), entre otros publicados en Internet, y en físico como coautor.
http://enderodrigueznomeempoeme.blogspot.com/

Ilustración poemas: Fotografía por user 9802626 / Pixabay {dominio público} ▪ Fotografía del autor por Yacnedy Leal {Derechos reservados}

 

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