Matar a un ruiseñor

por
Salomé Guadalupe Ingelmo

 

Introducción al ensayo

L

a mañana del 2 de noviembre de 1975, el cadáver de Pasolini, desfigurado, aparecía indefenso y abandonado, arrojado cual vulgar basura. Había llegado demasiado lejos en su denuncia contra la corrupción. Sin duda, oscuros intereses habrían de beneficiarse de su desaparición y del desprestigio que pretendieron verter alrededor de su persona para ensombrecer su vasta herencia.

Han pasado cuarenta y cinco años, tanto tiempo, y, sin embargo, bajo la falaz superficie, muchas cosas no han cambiado apenas. A distancia de décadas descubrimos insidiosas intrigas y lucrativas tramas que ponen en entredicho nuestro «perfecto» modelo, nuestro Estado de derecho. Otros se enfrentan, incluso abiertamente, a intentos autoritarios por usurpar el poder: ni las más arraigadas democracias se libran, en pleno siglo XXI, de la traicionera asechanza. Cuanto sucede estos días en los Estados Unidos nos recuerda que no hemos de bajar la guardia.

Amenazados por la pandemia, por el virus real y el del odio, en tiempos en los que el populismo más abyecto y las ambiciones más bastardas se alían con la delirante irracionalidad, conviene volver la vista hacia el legado de Pasolini, un intelectual honesto que dio su vida por defender la libertad y la verdad.

Merece la pena indagar en las oscuras circunstancias de su asesinato para que su sacrificio no haya sido en vano; para que la advertencia que supuso su homicidio no pase desapercibida y otros no vuelvan a correr la misma suerte; para que, por sinceros e indomables, no se vean relegados al ostracismo, a fin de cuentas, otra cruel muerte.

 

 

Pasolini, victorioso en primavera
Matar a un ruiseñor

Salomé Guadalupe Ingelmo

 

O mio caso, ti griderò agli ignoti:
non sarò più la faccia del prisma,
e la mia solitudine sarà
cantata. E se tra gli ascoltatori
pietosi del ragazzo che si perde
brillerà come un sole la menzogna,
vedrò tutto intero il mio destino,
e il prodigio… il Dovere… Sarò un morto.

Pasolini, L’Usignolo della Chiesa Cattolica

 

Pasolini, uno de los intelectuales más prolíficos y polifacéticos del siglo XX, consciente de su talento, en buena medida eclipsado por las estériles y malintencionadas diatribas sobre su vida privada, con las que se pretendía atacar al artista también en tanto artista y hombre público, sabiendo que el tiempo pondría en su lugar a los bellacos, revalorizaría su obra y acabaría dándole la razón, se expresa así en “Poesías mundanas”, escrita en 1962 e incluida en Poesía en forma de rosa:

Cuando los años sesenta
estén perdidos como el mil
y el mío sea un esqueleto
sin ni siquiera nostalgia del mundo,
qué importará mi “vida privada”,
míseros esqueletos sin vida
ni privada ni pública, chantajistas,
¡qué contará! Contarán mis ternuras.
Seré yo, tras la muerte, en primavera,
quien gane la apuesta, en la furia
de mi amor por Acqua Santa al sol.

Su incontestable éxito en varias disciplinas —poesía, narrativa, periodismo, cine…— se había revelado agridulce. A lo largo de su existencia, su obra y su vida se vieron juzgadas en treinta y tres procedimientos judiciales. Muchos simplemente absurdos, que ponían de manifiesto el infantil afán de protagonismo de los denunciantes; otros terriblemente malévolos e hirientes. Y aunque bastantes de ellos tuvieron escaso o nulo recorrido, se advierte un preocupante reparo por parte de la magistratura a la hora de reconocer su inocencia, pues en tantos de esos juicios absurdos, a veces tras verse obligado a apelar, únicamente se lo declaró absuelto por falta de pruebas. […]

 

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Salomé Guadalupe Ingelmo (Madrid, 1973). Formada entre España e Italia, después de cursar estudios en la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de Madrid, la Università degli Studi de Pisa, la Universita della Sapienza de Roma y el Pontificio Istituto Biblico de Roma, se doctoró con una tesis sobre las divinidades ofídicas mesopotámicas en 2005, en la Universidad Autónoma de Madrid, donde desde entonces imparte clases de lengua y cultura mesopotámica como profesora honoraria y miembro del Instituto para el Estudio del Oriente Próximo de dicha universidad.

Durante los diez años que residió en Italia, desarrolló labores como traductora, correctora y docente de español.

Además de sus artículos científicos en el ámbito de la orientalística, publica asiduamente ensayos literarios, tanto académicos como de divulgación, en diversas revistas culturales y medios digitales nacionales e internacionales. Sus reseñas de cine también suelen aparecer en dichos espacios.

Ha recibido premios literarios nacionales e internacionales de narrativa, microficción y dramaturgia, así como alguna mención de poesía. Sus obras han sido publicadas en numerosas antologías colectivas.

Por otro lado, en la última década ha sido jurado en varios certámenes de literatura europeos y latinoamericanos, y se ha encargado de la coordinación y promoción de alguno de ellos.

Un resumen de su trayectoria literaria se puede consultar en su web http://sites.google.com/site/salomeguadalupeingelmo/

Su Facebook es @saloguadalupeingelmo

 

Pasolini, pasión y muerte

Salomé Guadalupe Ingelmo
Editorial: Dyskolo ▪
Colección: Crónicas
Género: Ensayo ▪ Edición 1.0. febrero 2020
(epub: 707 Kb. ▪ mobi: 682 Kb. ▪ pdf: 127 pág.)
Disponible, en Dyskolo y Lektu

Pasolini: Pasión y muerte

 Ilustraciones: (inicio) Pier Paolo Pasolini, por Anatole Saderman (1904-1993), Public domain, via Wikimedia Commons ▫ Portada del libro electrónico Pasolini: Pasión y muerte.

 

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Revista Almiarn.º 113 • noviembre-diciembre de 2020MARGEN CERO™

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