Reseña sobre Otras claridades de Nadia Contreras
por Carlos Álvarez Orozco
E
n el centro de Otras claridades (Buenos Aires Poetry, 2025), el más reciente libro de Nadia Contreras, hay un personaje que no termina de asentarse en ninguna identidad plena: Liam, figura en constante desdoblamiento, recipiente de múltiples afectaciones psíquicas, mentales y emocionales, pero también campo de resonancia para una escritura profundamente introspectiva, convulsa y cargada de poesía visual. No es un personaje lineal ni cerrado. Es cuerpo, es herida, es infancia que se resiste a desaparecer, es mirada que no se extingue aun cuando el mundo —familiar, afectivo o institucional— se descompone a su alrededor.
Liam aparece desde las primeras páginas como interlocutor, a veces destinatario, a veces eco, de la voz principal del libro. Hay momentos en los que pareciera que Ava —otro de los nombres que habitan el texto— lo imagina o lo recuerda como una proyección de sí misma, como si Liam fuese un doble desplazado, una zona de la conciencia hecha carne. Esta ambigüedad no resta fuerza a su presencia, por el contrario, la potencia: Liam es un personaje que encarna la fragilidad de quien ha sido marcado por la locura, el encierro, el peso del linaje y el fracaso de los sistemas familiares.
En un pasaje estremecedor, la voz lírica le dice: «Liam, soy Ava. No morí porque la luz, aún amarilla, me acorrala y se detiene suavemente sobre mi gesto que procura sonreír. Por segunda vez, no morí». Aquí, Liam no sólo es testigo del derrumbe de Ava, sino también su sostén, su refugio emocional, su espejo. La relación entre ambos personajes está tejida con un lenguaje íntimo, lleno de silencios, de referencias rotas, de ternura desesperada. A lo largo del libro, Liam aparece como esa presencia que intenta hacer contacto con lo real, aunque todo lo que le rodea —el hospital, los recuerdos, el cuerpo que se inflama o se fragmenta— le empuje hacia lo fantasmal.
La afección de Liam no es un diagnóstico cerrado, no hay etiquetas clínicas en su descripción, pero sí una sintomatología lírica que lo perfila: su mirada es siniestra, su cuerpo se agita en movimientos obsesivos (se jala el cabello, golpea el piso), y su conciencia parece habitar tanto el pasado como un presente alucinado. Se menciona el uso de medicamentos, los electroshock, la imposibilidad de nombrar correctamente los afectos, pero todo esto es dicho desde la poesía, con una elegancia brutal que transforma el sufrimiento en imagen. «Nil, mis ojos lo han visto todo. Los electroshock son estrellas metálicas», se dice en una de las partes más intensas del libro, y la figura de Liam se convierte entonces en un cuerpo atravesado por la violencia médica, pero también por la lucidez de quien sabe que sobrevive a través de la palabra.
El entorno que rodea a Liam es hostil y difuso. Hay una familia ausente o simbólicamente muerta: un padre que es extirpado del recuerdo, una madre desplazada por la fiebre, y un abuelo cuya figura se transforma en árbol o en memoria vegetal. Los escenarios son habitaciones con muebles ennegrecidos, pasillos de hospitales, cuartos cerrados, campos cubiertos de neblina o sangre. El encierro no es sólo físico —aunque lo es—, sino también emocional y perceptivo. Todo lo que Liam experimenta está mediado por la confusión, por una conciencia escindida que no logra aferrarse a una temporalidad clara. En este sentido, la escritura de Contreras logra plasmar poéticamente lo que otros textos apenas esbozan: el encierro como una forma de existencia que se instala en el lenguaje, que desordena la sintaxis, que interrumpe la linealidad del discurso.
Hay también una dimensión poética del encierro que resulta reveladora. Liam no está solo en una institución psiquiátrica, también está encerrado en la mirada del otro, en las expectativas sociales, en el mandato de la cordura. El poema finaliza con una imagen poderosa: «Habla, Liam, / de la soltura de estas alas. / Habrá que darle alma a cualquier cosa». Esta invitación a hablar no es ingenua. Es una exigencia ética, un reconocimiento de que, pese a todo, hay una subjetividad que sobrevive y se rehace en el lenguaje. Liam es eso: una voz que se recompone en fragmentos, que asiste a su propia destrucción sin abandonar la posibilidad de seguir nombrando el mundo.
En ese sentido, Otras claridades se lee también como una crítica feroz al modo en que las instituciones (familiares, médicas, sociales) gestionan la diferencia, la locura, la vulnerabilidad. Liam no es un enfermo, no es un loco en sentido clásico; es un cuerpo poético que se desplaza entre el dolor, la compasión y el extrañamiento. Su figura sintetiza lo mejor del libro: su capacidad de conmover sin sentimentalismos, de articular una experiencia lírica de la fractura sin renunciar a la belleza.
Leer a Liam es leer a quien ha sido silenciado, pero que insiste. Y leerlo a través de la escritura de Nadia Contreras es ingresar a una poética del abismo con la certeza de que incluso en el fondo más oscuro puede haber, si no luz, al menos una claridad otra, una que brota de los escombros del lenguaje.
Carlos Álvarez Orozco. Profesional mexicano de formación periodística que ha encontrado su pasión en el diseño editorial. Con una amplia trayectoria en el mundo de las publicaciones, combina su amor por las letras con el arte visual, ofreciendo asesorías de diseño editorial a diversas revistas y medios de comunicación en México. Su trabajo destaca por su enfoque creativo y meticuloso, lo que lo ha llevado a colaborar con importantes proyectos editoriales. Entre sus colaboraciones más destacadas se encuentra la revista Bitácora de vuelos ediciones, donde contribuye activamente al desarrollo de diversos contenidos. Además de su experiencia en el diseño, Carlos es un lector ávido y un apasionado de los videojuegos, lo que le proporciona una perspectiva única en sus proyectos editoriales.
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Nadia Contreras Ávalos. (Quesería, Colima, 1976). Escritora, académica, tallerista y gestora cultural. Es fundadora y directora de Bitácora de vuelos ediciones, revista de literatura y sello editorial en formato físico y electrónico. En 2020 obtuvo la beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) para proyectos digitales del programa «Contigo en la distancia». Becaria del PECDA Coahuila, en la categoría Creadores con trayectoria, género Poesía (2016-2017; 2021-2022) y galardonada con diversos premios estatales y nacionales. En 2014 el Congreso del estado de Colima le otorgó la presea Griselda Álvarez Ponce de León por su trayectoria en la literatura. Su obra ha sido traducida al inglés, portugués e italiano. Escribe para diferentes medios nacionales y extranjeros. Sus libros más recientes en el género de poesía son: La niebla crece dentro del cuerpo y La luz es un efecto óptico. Antología de poemas (2003-2022). Es Coordinadora de Literatura del Instituto Municipal de Cultura y Educación Torreón.
🖥️ Incendio de imágenes (https://www.nadiacontreras.com.mx)
👀 Algunos textos de Nadia Contreras, en Almiar: Abandonarse demasiado lejos ▪ La luz se muere ▪ Narraciones cortas. 🔗 Reseña de dos libros de la autora: Un recorrido por la obra de Nadia Contreras
📚 Otras claridades, de Nadia Contreras, ISBN: 9786316688019, Buenos Aires Poetry (2025). Apoyo a la creación: PECDA Coahuila, categoría Creadores con trayectoria, 2021–2022
🖼️ Ilustración artículo: Portada del libro Otras claridades, © de sus autores
Revista Almiar – n.º 141 | julio-agosto de 2025 – 👨💻 PmmC – MARGEN CERO™
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