poemario de
José Siles
reseña del libro por
Mariano Monge Juárez
E
l catedrático de teoría de la literatura, Francisco Javier Díez de Revenga sostiene en el prólogo de este poemario que José Siles, partiendo de una fascinación por lo irreal, despliega velas para navegar por múltiples universos líricos. En el transcurso de esta singladura, el poeta reflexiona intensamente sobre la vida, la muerte y el destino. Los poemas están poblados por criaturas míticas y símbolos que transitan entre la soledad, la noche y la luz, en medio de un caos existencial y una inspiración inagotable no exenta de cierta ironía y un profundo y ácido sentido del humor. Prosigue Díez de Revenga afirmando que Siles entabla un diálogo constante con autores y tradiciones de diversas civilizaciones, nutriéndose de sus palabras para, desde un torrente intertextual, crear mundos nuevos y versos insurrectos que desafían lo establecido. El poemario se caracteriza por una diversidad estilística cohesionada, donde cada poema abre puertas a la introspección y a la búsqueda de sentido frente a la complejidad de la existencia humana (Díez de Revenga, 2025). En definitiva, el «mono alumbrado» que se observa embelesado en el espejo, simbólicamente, encarna la condición del ser humano contemporáneo: desorientado, deshumanizado y en búsqueda infructuosa de armonía en un mundo dominado por la desolación y la tecnología. El poemario se mueve entre mitos, leyendas, historia y fantasmas del pasado, mostrando la imposibilidad de encontrar verdades absolutas sin caer en la frustante ortopedia del dogma y la alienación.
Representa también el poemario una sátira sobre la arrogancia que el ser humano ha cultivado desde su origen en la noche de los tiempos y cuya indisimulada carga de insolencia sigue vigente en las sociedades contemporáneas. Siles, siguiendo a los dramaturgos y filósofos de la antigüedad, nos muestra esta hybris como el leitmotiv de buena parte de los males que asolan a la sociedad. Para el poeta, que reflexiona sobre la condición humana, la desorientación, el desencanto y la búsqueda de sentido en un mundo caótico y posmoderno, el concepto de hybris puede entenderse como la arrogancia o soberbia humana que lleva a la deshumanización y al fracaso en la búsqueda de armonía. Los «monos alumbrados» podrían simbolizar esa especie humana que, a pesar de su «iluminación», padece la hybris al creerse dueña del destino, desconectada del misterio y la humildad ante el cosmos. Demasiados héroes se han sentido iguales o superiores a los dioses o a la naturaleza y han oficiado desafíos que han culminado en estruendosos fracasos: Ícaro, Prometeo, Agamenón, Edipo, Sísifo, etc.
La hybris se refleja significativamente en algunos de los poemas: en «El mono alumbrado y la evolución» donde el autor envuelve en una atmósfera satírica los versos que nos transmiten la arrogancia humana al creerse «rey de la tierra» tras descender de los árboles ironizando sobre la arrogancia del ser humano, que se considera superior y dueño del mundo, olvidando su naturaleza animal y su vulnerabilidad.: «…creyéndose por fin todo un erectus, / se erigió, además de bípedo, / en rey de la tierra / con erguidos aires de / pensador griego…” (Siles, 2025,15). Pero en este poema, como en muchos otros del poemario, la crítica irónica al antropocentrismo se desarrolla, tanto mediante una genealogía simiesca del ser humano, donde la evolución se revela como un proceso marcado por el azar, la hibridación y la iluminación alucinatoria, como de un rebosante humor ácido con referencias biológico-culturales que cuestiona la supuesta superioridad humana al vincular su «progreso» con el consumo de sustancias alucinógenas y un narcisismo existencial que lo erige en «rey de la tierra». Su estilo se desenvuelve mediante versos libres de ritmo abrupto, que imitan la cadencia caótica de una conciencia alterada. La sintaxis fragmentada («bicho bífido, / descendiente de mil chimpancés») y las imágenes surrealistas («hongos exóticos» como catalizadores de la razón) subvierten la narrativa darwiniana tradicional, presentando la inteligencia humana como una peripecia química más que un destino evolutivo. En definitiva, la expresión «mono alumbrado», que alude a cierta consanguinidad entre la iluminación y la alucinación, Siles insinúa que la conciencia no tiene su origen en la razón, sino en sustancias atávicas como ciertos hongos, ironizando sobre el mito del homo sapiens como cumbre de la evolución.
En «La deslumbrante palidez de la perfección en los monos alumbrados», se aprecia una interpretación humorística y cáustica respecto a la búsqueda obsesiva de la perfección y la incapacidad de la humanidad para comprender sus propios límites: «…no serás capaz, no, / no entenderás nada / sobre la profundidad de las grietas / que asolan una humanidad / liderada, al fin, / por la santa e iluminante cofradía / de los monos bengaleros.», donde los monos bengaleros simbolizan los petulantes profetas, augures, líderes afincados en latifundios ideológicos, petimetres chamánicos de medio pelo, etcétera, que intentan marcar el destino mediante la infalibilidad de sus señales (Siles, 2025,15).
En «El misterioso silencio de las estrellas la hybris» se representa simbólicamente en la construcción de «torres de babel» y en la insubordinación ante lo trascendente: «…las criaturas se pierden en la búsqueda: / los monos alumbrados enmarañan / sus lenguas predicando / en los baldíos desiertos / de lo desconocido / y construyen inéditas torres de babel / donde apenas se entienden unos a otros.(…) lo han limitado / a un escarmiento proporcional / a la insubordinación, / de los desengañados ante los dogmas…» (Siles, 2025, 21-22).
Muestras de intertextualidad y otras recurrencias conscientes e inconscientes
Quizás es en Álvarez donde más relación tengan estos poemas. Empezando por las citas que encabezan gran parte de los poemas arropando tanto su forma como su contenido con una aterciopelada intertextualidad mediante la que se explicita una de las condiciones esenciales del texto como red de citas proteicas, alusiones significativas y dinamismo creativo en continua actividad dialógica (Kristeva) [1]. Pero, además de la intertextualidad, la búsqueda de sentido en estos poemas, como en los de Álvarez, va de la mano de la necesidad de respirar trascendencia y conferir, de esa forma, cierto aire de honorabilidad práctica a un hedonismo constantemente inducido por la belleza y su larga y variada ristra de placenteros «encantos» que, paradójicamente, resultan redentores cuando se alían con el arte (Plotino, 2018).
Por ejemplo, en un poema de José María Álvarez se aprecia una visión pesimista y melancólica respecto a la decadencia cultural y social, una temática recurrente en «Tosigo Ardento».
«(…) Bien. No hay que / llevarse las/manos / a la cabeza. / Es / normal sucede. / Y quizá de todos / los que allí comían, puede que solamente el / asesino / guardara en su corazón algo de vida, quizá / era el único / con quien podrías sentarte / a beber (…)» (Álvarez, 1985, 17).
La frase «Es normal sucede» alude a una aceptación resignada de la violencia y la pérdida de valores, mientras que la idea de que «solamente el asesino guardara en su corazón algo de vida» enfatiza una paradoja: en medio del caos, sólo quien ha transgredido la norma social mantiene cierta autenticidad. Este tono de desolación y crítica cultural se combina con una mirada preclara y desdeñosa hacia la mediocridad contemporánea, manifestando el menoscabo de la tradición clásica y la cultura subyacente. En Espejo de monos alumbrados, se aprecia una sensibilidad crítica respecto a la decadencia cultural y la crisis de valores de la sociedad actual, que es compatible con la perspectiva de Álvarez. Espejo de monos alumbrados también explora la fragmentación de la identidad y la cultura, cuestionando la continuidad del legado cultural en un mundo marcado por la confusión y la pérdida de sentido. Al igual que Álvarez, Siles utiliza la poesía para reflexionar sobre la condición humana contemporánea, la memoria y la transformación cultural, aunque con estilos y enfoques que difieren en aspectos estéticos y temáticos. En ambos casos, la poesía funciona como un espacio de resistencia y reflexión frente a la descomposición cultural: mientras Álvarez lo hace desde una elegía vitalista y melancólica que acepta el fin de una civilización, Siles propone un «espejo» que ilumina y refleja la complejidad y el desconcierto del presente, con un tono que puede ser tanto ácido y crítico como esperanzador.
Siles se embarca en una profunda e intensa exploración de la soledad, el caos, el absurdo y la búsqueda de sentido en medio de la desolación. Esto le permite trazar un puente temático con autores tan aparentemente alejados geográfica y culturalmente como Charles Bukowski. En El genio de la multitud, Bukowski ejemplifica el pensamiento crítico y libre como antídoto contra la hybris que encarna arrogancia, narcisismo y alienación.: «Hay suficiente traición, dio, / violencia, / necedad en el ser humano / corriente / como para abastecer cualquier / ejército en cualquier día. / Y los mejores asesinos son los que predican contra el asesinato / y los que mejor odian son los que predican / amor / y los que mejor luchan en la guerra / son al final los que predican / paz” (Bukowski, 1995, 67). Bukowski, como Siles, retrata la soledad esencial del ser humano, la desconfianza en el discurso social y la búsqueda de sentido en un mundo enmarañado, confuso, alumbrado. Esta constatación da lugar a una doble reacción: desencanto y crítica. Ambos autores muestran un mundo invadido por la desolación, la impostura y la violencia, donde el individuo busca respuestas en medio del absurdo. Tanto en el poema de Bukowski, como el poemario de Siles, se encuentra una invitación a la introspección, a recelar de las apariencias y a indagar en aras de la verdad en un universo colmado de datos trucados, símbolos manipuladores y falsedades perfectamente verosímiles.
Espejo de monos alumbrados, de José Siles, se erige como un poemario de honda reflexión y audaz experimentación, en el que la tradición y la modernidad dialogan en un espacio colmado de ironía, desencanto y búsqueda existencial no desprovista de un humor desinhibido, al menos tan ilimitado como el vértigo provocado por la inmensidad insondable del vacío. Su lectura revela un tejido intertextual y estilístico que lo vincula de manera natural con poetas como José María Álvarez, André Cruchaga y Antonio Requeni. Siles comparte una mirada escéptica y lúcida sobre la condición humana y el mundo contemporáneo. El poema «El misterioso silencio de las estrellas», revela la asimilación del silencio con una especie de lenguaje cósmico mediante el que las estrellas «guardan un misterioso silencio», que evoca el mutismo divino en la mística negativa de San Juan de la Cruz, donde los símbolos como el «viento silencioso», «la música callada / la soledad sonora», paradojas que se pueden vincular con el pensamiento de Eckhart (2024) que el abismo o vacío infinito trasciende la capacidad del lenguaje para expresarlo.
«En la vasta noche del cosmos, / dicen lenguas esteparias del infinito, / las estrellas guardan un misterioso / silencio / … sobre su Autor. / Tan solo se vislumbran / desde una discreción confinada / en el inexplicable contenido del vacío / destellando alguna que otra vez, / casi indiferentes, / como si el azulado secreto / de su enigmática morada / y su lejana luz / precisaran mantener velados / los ecos de una sigilosa / y tímida eternidad» (Siles, 2025, 21).
Este silencio cósmico ha sido tratado poéticamente de forma recurrente por Santiago Espinosa indagando a través de sus versos en la distancia, el tiempo y la presencia del silencio en la vida y la poesía. Un ejemplo destacado es su ensayo El silencio de las estrellas, donde reflexiona sobre un silencio que no es simplemente ausencia de sonido, sino una dimensión profunda que antecede al lenguaje y a la historia humana. En este texto, Espinosa explora cómo, a través de la poesía, se accede a un territorio cósmico donde el silencio de las estrellas representa una experiencia anterior a la palabra, una desolación y un asombro que envuelven tanto lo grande como lo pequeño del universo (Espinosa, 2020).
El poemario de Siles recuerda en algunos aspectos la poesía de Requeni, especialmente en poemas como «Invocación al tiempo, donde la vida queda reflejada apenas como “Solo un temblor entre el principio y el fin”» (Requeni, 2017, 50); dado que ambos textos, aunque de contextos y estilos diferentes, comparten una profunda reflexión sobre la existencia humana, el tiempo, el sentido de la vida y la conciencia de la finitud. En el poema de Antonio Requeni, la vida es «solo un temblor entre dos instantes», es decir, una experiencia efímera, frágil y marcada por la conciencia de su transitoriedad; situando el poema en la tradición de la poesía meditativa sobre la fugacidad y la búsqueda de sentido en medio del desencanto. En Espejo de monos alumbrados, Siles, desarrolla una reflexión existencial desde una óptica irónica y simbólica, usando la figura del «mono alumbrado» para representar al ser humano en su búsqueda infructuosa de armonía, sentido y trascendencia en un mundo caótico y deshumanizado.
Por otro lado, la influencia del salvadoreño André Cruchaga se manifiesta en la apuesta por un lenguaje que explora lo onírico, lo introspectivo y lo irracional. Siles, como Cruchaga, se adentra en la torsión del lenguaje y en la construcción de imágenes insólitas, como señala Enrique Ortiz Aguirre sobre la obra de Cruchaga: «La poética cruchaguiana se articula en la totalidad… una experiencia humana total, profundamente introspectiva sin renunciar a la dimensión desintegradora que también forma parte de la naturaleza humana». En Espejo de monos alumbrados el lector encuentra esa misma voluntad de atravesar los límites de la racionalidad y de habitar lo esencial y lo inconfesable, mediante una imaginería torrencial y una sintaxis que desafía las convenciones.
En conclusión, Espejo de monos alumbrados es un poemario que se sitúa en la encrucijada de varias tradiciones: la lucidez crítica y sensual de Álvarez, la experimentación visionaria de Cruchaga y la nostalgia lírica de Requeni, la mística de San Juan de la Cruz, Eckhart y la neopanteísta de Espinosa. Sin embargo, José Siles logra, con voz propia, articular una poética con identidad específica donde recurre a la ironía y la introspección, para enfrentarse a los enigmas de la existencia contemporánea, entre la tecnología, el relativismo posmodernista, el desencanto y la incesante búsqueda de sentido. Una obra que dialoga con sus maestros y, a la vez, proyecta una mirada singular y necesaria sobre nuestro tiempo.
Referencias:
- Bukowski, C. (1995). El amor es un perro del infierno. Madrid: Anagrama.
- Cruz, San Juan de (2002). Subida al Monte Carmelo (Ed. crítica por Lucinio Ruano). Madrid: Editorial de Espiritualidad.
- Díez de Revenga, F.J. (2025). Prólogo. En Siles, J. Espejo de monos alumbrados. Madrid: Vitruvio.
- Eckhart, V.H: (2024). La mística luminosa de la nada. Córdoba: Almuzara.
- Espinosa, S. (2020). Lo lejano. Valencia: Pre-Textos.
- Kristeva, J.(1978). Semiótica. Madrid: Fundamentos.
- Plotino (2018). Enéadas. Madrid: Losada.
- Requeni, A. (2017). La palabra en el tiempo. Carmona: Palimpsesto
[1] Kristeva (1978) acuñó el término en 1967, tomando como base las ideas del filólogo ruso Mijaíl Bajtín sobre el dialogismo literario, que planteaba que la estructura de un texto se elabora en relación con otras estructuras textuales. En definitiva, la intertextualidad constituye un espacio de diálogo y copresencia entre múltiples voces y discursos. Sin duda, tanto el discurso, como la voz de José María Álvarez no son ajenos a los versos de este poemario.
Mariano Monge Juárez. Es profesor del departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de Murcia.
🖲️Web del autor: https://portalinvestigacion.um.es/investigadores/330820/detalle?lang=es
🖼️ Ilustración artículo: Fotografía por Lisa, (en Pexels),
📓 Espejo de monos alumbrados. Madrid: Vitruvio (2025). 178 pp. ISBN: 978-84-941939-5-8
(Para adquirir este poemario: casadellibro.com/libro-espejo-de-monos-alumbrado/9788494193958/16942049)
Revista Almiar – n.º 140 / mayo-junio de 2025 – 👨💻 PmmC – MARGEN CERO™
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