artículo por
María Girbés Jiménez

 

¿E

s o no es realmente el cine un arte? Para muchos el cine es como la música de ascensor: algo para matar el tiempo, un acompañamiento de fondo mientras comen palomitas. Para otros, el cine engrandece su alma. Sólo unos pocos elegidos pueden percibir la auténtica magia del cine. El debate siempre ha estado abierto. El cine, ¿un arte? Pintura, danza, escultura, arquitectura, literatura, música; nadie duda en designar a estas disciplinas como arte, ya que verdaderamente lo son. Queriendo llegar más allá, ¿cómo podríamos llamar a ese gran arte que las englobara todas?

Conocido como el séptimo arte, el cine se ha nutrido del conjunto de todas las artes para llegar a ser hoy ese gran todo artístico-filosófico, que no es la vida real pero que habla sobre la vida. El cine toma la vida como materia prima y la perfecciona haciendo de ella una secuencia de momentos que conforman una historia con un principio y un final, para obtener de ella una lección. Los bisontes pintados en la cueva del cazador prehistórico, los poemas grecolatinos, las grandes óperas alemanas, los movimientos pictóricos, la fotografía; el hombre siempre ha querido transmitir la realidad —en forma de historias— para poder comprenderla. Esa forma artística de reproducir la realidad encontró en el cine su máxima expresión, pues es un medio que reúne de una manera armoniosa todos los movimientos artísticos. ¿Cómo es esto? Sencillo. Un plano no es otra cosa que una fotografía en movimiento. Y la fotografía es la evolución que experimentó la pintura —de querer plasmar la realidad lo más fielmente posible a captarla tal como es con un click, dejando a un lado, por supuesto, las corrientes pictóricas abstractas o expresionistas—. En cine, componer un plano es exactamente componer un cuadro. De hecho, las reglas de la pintura se estudian en las escuelas de cine. Y es que se han de buscar las líneas, los contornos, las luces y las sombras, el punto de vista, los elementos que deben aparecer y los que no. Pero un plano no es sólo una única fotografía en movimiento, es todo un conjunto de fotografías. Al ver una obra cinematográfica, un instante se nos puede quedar grabado, quieto para siempre en la memoria. Por lo tanto, podemos captar tantas fotografías como fotogramas hay en la película. La música acompaña a todo lo que acontece en la escena —el sentimiento, los movimientos—, como si fuera una danza perfectamente ejecutada gracias a la mano del compositor. Podemos observar también literatura. Las míticas frases de la historia del cine son como las frases de las grandes novelas. El lirismo de una película, apreciada en su conjunto, es poético. El cine tiene algo mágico que no se puede explicar, de igual modo que ese algo inexplicable es la base de la poesía. La construcción de decorados impresionantes que nos transportan a lugares ficticios son arquitectura. Un personaje bajo luces y sombras bien puede parecerse a la más hermosa de las esculturas. En suma, las técnicas artísticas existentes, unidas al servicio de una historia. Eso debería ser el cine, que últimamente está perdiendo esa esencia artística para dar paso a la esencia de hacer dinero.

Así que, pruebe a olvidar las palomitas por una vez. Trate de vislumbrar el arte en la película, está ahí para usted. Permítase emocionarse y disfrute del cine. Disfrute, en definitiva, de la vida.

 


 

María Girbés Jiménez. Máster en Marketing Digital (Universidad Internacional Isabel I de Castilla. Burgos), Diplomada en Dirección Cinematográfica por la Escuela de Cine y Televisión Séptima Ars. de Madrid. y Premio de la Escuela «Mejor Dirección» (2017).

 Contactar con la autora: mgirbesjimenez [at] hotmail.com

Ilustración artículo: Fotografía por geralt / Pixabay [public domain]

 

Cine artículo María Girbés Jiménez

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Revista Almiar (Margen Cero™) n.º 103  marzo-abril de 2019

 

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