Una novela de Marina Casado
Entrevista a la autora

 

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arina Casado lleva toda la vida escribiendo poesía (de hecho ha sido cuatro veces finalista al Premio de Poesía Adonáis y ha publicado cinco poemarios) pero,  ante la sorpresa de todos sus seguidores, se nos presenta ahora, como escritora de género negro y nos confiesa que su verdadera vocación es la de narradora, y sobre todo aficionada al noir gracias a la influencia de Raymond Chandler o Patricia Highsmith. Una buena noticia para los lectores de este género que nos encontramos en La manzana de Eris (Cuadernos del Laberinto. Madrid, 2022) un libro fascinante tanto por su ritmo,  agitado y ardoroso, como por una trama atrayente.

La manzana de Eris se centra en esas empresas «raras» que a simple vista parecen herbolarios pero que si las analizas apenas unos minutos te das cuenta de que la moto que te intentan vender es un cambio de vida, un nuevo estatus y un cuerpo perfecto (como si eso fuese posible). Todo ello regado con éxito y reconocimiento social.

Sí, estamos hablando de las empresas que te prometen adelgazar a base de batidos y barritas que previamente te venden y que son la puerta a muchas promesas y garantías de muy dudoso resultado. En este ambiente turbio y sospechoso se adentra Natacha en busca de pistas que aclaren el suicidio de una de sus amigas de universidad.

Giros, peligro, amor, Madrid como paisaje y un argumento punzante es lo que el lector va a encontrar en esta novela escrita con belleza y rigor. Marina Casado, que ha logrado felicitaciones de crítica y lectores, logra una novela difícil de dejar, novedosa e intrigante recomendable al cien por cien.

 

—La manzana de Eris, su primera novela negra, acaba de llegar a las librerías de toda España. ¿Qué va a encontrar el lector bajo este título tan mitológico?

—Hace referencia a un mito clásico en el que Eris, la diosa de la discordia, acudió a la boda de Peleo y Tetis, a la que también habían asistido las diosas Hera, Atenea y Afrodita. Eris lanzó una manzana entre las tres diosas, advirtiendo que estaba dirigida a «la más bella». Provocó una fuerte discusión y aquello acabaría desembocando en la Guerra de Troya.

Se trata de una referencia, dentro de mi novela, para representar la importancia que se le concede a la belleza desde tiempos pretéritos y las catástrofes que puede generar el afán por poseerla. Mi obra comienza con el suicidio de una joven que trabajaba en Vitherbal, una empresa ficticia de estructura piramidal que comercializa batidos dietéticos, promocionándolos a través de influencers y redes sociales, fomentando en sus clientes esa obsesión por la perfección física. Es un tema muy vigente en la actualidad. Natacha, una periodista que fue amiga de la fallecida, comienza a investigar con la ayuda de Don Giovanni, un enigmático personaje por el que empieza a experimentar una malsana atracción.

—¿Cuál es, en tu opinión, la mayor dificultad y la mayor satisfacción para la labor literaria?

—La mayor dificultad es luchar contigo misma, superar todas las crisis de inseguridad y acallar a esa parte de ti que dice: no eres buena de verdad, nunca llegarás a nada. Y también mantener tu esencia, a pesar de que tu estilo no encaje en las corrientes predominantes en la actualidad. En cuanto a la mayor satisfacción, para mí tiene lugar simplemente cuando un lector me confiesa que una obra mía le ha emocionado de alguna forma.

—¿Qué les dirías a los que piensan —que hay muchos— que la literatura noir es un género menor?

—Les obligaría a leer a clásicos como Raymond Chandler o Patricia Highsmith, magníficos narradores que supieron ahondar en la psicología de sus personajes con un estilo impecable y realizar una brillante crítica de la sociedad norteamericana. En todos los géneros hay bazofia, por supuesto, y el negro no es una excepción. Pero generalizar sería un crimen. Ahí están también Dashiell Hammett, Edgar Wallace, Carter Dickson, G. K. Chesterton, Wilkie Collins… Todos ellos son clásicos que han trascendido. Por alguna razón, históricamente, aquellos géneros que retratan la sociedad de su tiempo de manera descarnada siempre se arriesgan a ser arrojados al saco de la «marginalidad». Ya pasó con la novela picaresca en el siglo XVII.

—¿Qué tipo de personajes te interesan más como narradora de novela negra?

—Los más fascinantes son los que están llenos de luces y sombras, a caballo entre la bondad y la inmoralidad. Philip Marlowe, el detective de Chandler, o Robert Forester, el protagonista de El grito de la lechuza, de Highsmith. Parecen tipos duros y en el fondo son unos sentimentales. Me encantó también, en su día, Arsène Lupin, pero el de la novela de Maurice Leblanc, no el de esa serie de televisión… En mi novela, La manzana de Eris, uno de los personajes principales, Don Giovanni, cumple este tipo de perfil: es magnético, misterioso, atormentado, con un pasado turbio y repentinos arranques de sentimentalidad. El lector no sabe hasta el final si es «bueno» o «malo». Y yo creo que al final tampoco queda claro del todo, porque todos somos un poco buenos y un poco malos.

—¿Pessoa decía que «la vida no basta, y por eso existe la literatura». ¿Cuáles son los motivos por lo que siente usted esa necesidad de escribir?

—Estoy de acuerdo con Pessoa, y con Cernuda, que decía algo parecido: «La realidad no es nunca lo suficientemente amplia y diversa para que ella nos baste por sí sola». Escribo narrativa para vivir otras vidas, para hacer reales a una serie de personajes que rondan por mi cabeza; me siento un poco como Unamuno con sus «nivolas». En cuanto a la poesía, la encuentro necesaria para expresar el torrente de sentimientos que a menudo me invade. Cuando escribo poesía, además, me conozco un poco mejor a mí misma.

—La novela negra, pese a todo, parece resistir e incluso florecer en estos tiempos. ¿Qué motivos encuentra para este desarrollo del género?

—Siempre recuerdo una cita del inquietante Bruno, un personaje de Extraños en un tren (Patricia Highsmith, 1950). Decía que cualquier persona es capaz de asesinar, que se trata de una cuestión de circunstancias y no de temperamento. La novela negra nos conduce frecuentemente a esas situaciones límites y nos despierta fascinación por lo prohibido, sobre todo cuando vivimos inmersos en la rutina. Por otra parte, el género tiene la ventaja de poder retratar con fidelidad la sociedad actual, y eso siempre genera una mayor identificación en el lector.

—Aparte de narradora, eres una poeta reconocida y admirada ¿Qué ingredientes debe tener un buen poema?

—Creo que el poema ideal nacería de una experiencia íntima y aspiraría a la universalidad, para que los lectores pudieran llegar a identificarse con el sentimiento que te llevó a escribirlo. No se trata de esconder el yo lírico y tampoco de centrarse excesivamente en el propio ombligo. A esto hay que añadirle el ritmo, que me parece fundamental, y las imágenes. No me gusta la poesía demasiado prosaica. Pero esto es cuestión de gustos personales, claro.

—Dicen que en literatura quien no es hijo de alguien, es un hijo de puta. ¿Cuáles son sus padres literarios?

—Me temo que todos están muertos. El primero fue Roald Dahl, que tanta polémica está suscitando últimamente. Su brillante imaginación alimentó la mía cuando era una niña (y continúa haciéndolo). Ya he mencionado a Raymond Chandler y a Patricia Highsmith, de cuyo estilo narrativo me empapé en la adolescencia. Admiro la ironía del primero y la construcción de los personajes de la segunda. En poesía, Rubén Darío, por mucho que les duela a algunos contemporáneos, porque el Modernismo está profundamente denostado. Alejandra Pizarnik, con cuya imaginería me siento profundamente identificada. Y para el final dejo a los dos más importantes: Luis Cernuda y Rafael Alberti.

—Y ¿qué escritores de novela negra españoles le interesan?

—He de confesar que en este género he leído mucho más a autores clásicos norteamericanos, ingleses y hasta franceses. Con Vázquez Montalbán lo intenté en mi adolescencia, pero las aventuras de Carvalho no me fascinaban. Creo que podría ser cosa de la edad y debería darle otra oportunidad, habiendo superado la treintena. Sí que me gustan algunos contemporáneos como Domingo Villar, Andreu Martín, Jordi Sierra i Fabra… Últimamente, he leído una novela estupenda de Carlos Augusto Casas y he descubierto también a Julián Ibáñez y Joaquín Álvarez Barrientos. Y aquí mi segunda confesión: este verano me enganché bastante a los libros de la polémica «Carmen Mola».

—¿Qué libro se está leyendo y qué poemario nos recomendaría?

—Ahora mismo me estoy leyendo Éramos unos niños, las memorias de Patti Smith en las que recuerda las aventuras vividas con su gran amigo, el fotógrafo Robert Mapplethorpe. Me gusta, sobre todo, el retrato que hace de aquella Nueva York bohemia de finales de los sesenta.

Respecto a qué poemario recomendaría, siempre tiro hacia los clásicos. Por mencionar uno de mis favoritos, diré Sobre los ángeles, de Rafael Alberti. Surrealismo contenido y la inseparable nostalgia albertiana, además de una estructura muy elaborada.

— ¿Cómo definiría la felicidad?

—Son instantes, visiones fugaces de un estado ideal al que aspiramos y que nunca llegamos a alcanzar del todo. Es más fácil hallarla en el pasado que en el presente. A menudo, cuando volvemos la vista atrás y recordamos una época, pensamos: «qué feliz fui sin saberlo». Decía Cernuda: «la poesía es estar junto a quien amo». Quizá deberíamos sustituir «poesía» por «felicidad» y valorar esas cosas que parecen sencillas, pero son las fundamentales.

 


 

Marina Casado

Marina Casado. Nació en 1989 en Madrid, donde actualmente trabaja como docente. Licenciada en Periodismo y doctora en Literatura Española, es autora de ensayo, narrativa y poesía, y ha coordinado varias antologías. Es fundadora y miembro del grupo poético Los Bardos. En 2021 vio la luz su primera novela, Los doce reinos del Tiempo. Ha publicado cinco poemarios, uno de los cuales, Este mar al final de los espejos (2020) obtuvo el Premio Carmen Conde de Poesía. En 2022, su libro inédito Entra la noche logró el Premio Internacional de Poesía León Felipe. Entre otros premios recibidos a lo largo de su trayectoria, se encuentran el Segundo Premio de Poesía Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid, el Primer Premio del VI Certamen Literario SER Madrid Sur y el del XV Certamen de Relato Corto Eugenio Carbajal. Ha sido finalista en cuatro ocasiones del Premio de Poesía Adonáis. Como periodista y crítica literaria, ha publicado en El País, Zenda, Culturamas, etc. Es columnista en el diario canario La Provincia.

Portada de La manzana de Eris

🍏 La manzana de Eris
Colección Estrella Negra, n.º 29 (Cuadernos del Laberinto, 2022) • I.S.B.N.: 978-84-18997-39-6 • 316 págs. • Ilustraciones artículo: Portada del libro y fotografía, con autorización para su uso y publicación en este artículo; © de sus autores.

Más información: cuadernosdelaberinto.com/EstrellaNegra/LA_MANZANA_DE_ERIS_MARINA_CASADO.html

 

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Reseñas en Margen Cero

Revista Almiar · n.º 126 / enero-febrero de 2023 · 👨‍💻 PmmC · MARGEN CERO™

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