reseña de la obra de teatro de Antonio Espejo Trenas
por
Estel Julià

 

A

propósito de un libro salvado recientemente del expurgo de una biblioteca, rescato una cita de Federico García Lorca de su «Charla sobre el teatro» que encabeza el trabajo de Luciano García Lorenzo, [1] El teatro español hoy, publicado en 1975 por la Editorial Planeta – Editora Nacional:

El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo, y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera. El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre, donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre.

Sin duda esta es una contundente afirmación todavía vigente, pero la gran dificultad que se encierra en esta sentencia es la puesta en escena. Una obra teatral pasa por diferentes fases que van desde la creación, su escritura por parte del autor; la publicación por una editorial, hasta llegar a su ejecución en la que intervienen un buen número de agentes que agrupados cobran entidad de compañía teatral. El reto más importante es superar esa distancia que separa estos tres continentes, es por ello por lo que muchas obras de teatro permanecen en el anonimato para ese pueblo al que se refería Lorca. Este es el caso de Manos de ceniza, de Antonio Espejo Trenas, [2] un joven profesor e investigador que se estrenaba como dramaturgo en 2021 salvando ese primer escollo de este proceso al publicar su opera prima en Ediciones Invasoras, una editorial independiente de Zaragoza especializada en teatro.

Por otro lado, no es fácil reseñar un texto teatral, si ya la imaginación juega un papel fundamental en la lectura, como bien ha indicado Isabel Tejerina Lobo,[3] no menos importante es atender a las acotaciones realizadas por el autor en cada una de las escenas. Estas acotaciones confieren sentido a su propuesta estética, en el caso de la obra mencionada esta propuesta nos remite a sus claves poéticas, se trata de un «teatro poético» como bien apunta en su clasificación García Lorenzo (1975: 10). Espejo nos muestra la metáfora de la guerra y la devastación y cómo el ser humano es capaz de resistir hasta encontrar el camino definitivo que le alumbre.

La ceniza es lo que queda tras el arrasador fuego, ceniza es lo que quedó tras el bombardeo del Mercado Central de Alicante el 25 de mayo de 1938 un escenario insinuado en el que seis personajes clave y un coro de voces «ensimismadas y dolientes» se relevan sucesivamente a lo largo de cinco escenas que se desarrollan en una atmósfera tenebrosa. Bajo los efectos de las sombras y la luz, Aurora, se configura como la protagonista que va enhebrando el relevo de cada uno de los personajes que intervienen. Así, cada ser expresa su universo inmediato de inquietudes y recuerdos a través de diálogos paralelos en medio de la oscuridad.

Castillo de Santa Bárbara

Castillo de Santa Bárbara (Alicante)

Para nuestro autor «Pórtico» y «Epílogo» delimitan el espacio y el tiempo en que transcurre la acción. El inicio nos aproxima al contexto donde muertos vivientes introducen al lector en el drama. El final abre la puerta a la esperanza, invoca a la luz con la evacuación de los que pudieron salvarse del desastre. Exiliados todos, unidos por la ceniza ven alejarse el puerto desde el barco que pone rumbo hacia un nuevo destino. De este modo podríamos concentrar el argumento de una obra que, como dije, todavía no ha sido representada, se encuentra en conexión con nuestra historia reciente; de ahí la importancia de las palabras de Lorca en esa tarea de «edificación de un país» a través de esa historia que tantos han intentado describir en sus textos poéticos, novelísticos o memorialísticos. También lo hizo Concha Lagos [4] en sus memorias en los años 70 al evocar el puerto de Alicante cuando a finales de diciembre de 1936, ella y su esposo fueron evacuados desde Madrid a través de la Embajada Argentina en el último reemplazo en el torpedero Tucumán que haría escala en el puerto de Valencia, con destino a Marsella.

Esta última imagen que nos transmite Concha, en paralelismo con la que posiblemente vio Aurora en Manos de ceniza, parece rescatada de una postal antigua: el castillo de Santa Bárbara sobre la montaña, «Montaña de luz» (‘Akra Leuke’), así la llamaron los griegos, nos dice Lagos, de nuevo en sus memorias, también en un poema de su libro Teoría de la inseguridad (1980) en su estrofa final lo personifica y le habla:

Desde la tibia arena mis ojos te contemplan,
los ciegas con tu luz, mas sigo absorta
hasta adentrar el sueño que desde tu atalaya,
Akra Leuke, nos tejes.

Así es como Aurora también llega a alcanzar el sueño de la luz ansiado por los protagonistas que vivieron el desastre. Pero esta realidad que el autor nos pone ante los ojos… ¿nos encontramos adormecidos? Es una pregunta que sin lugar a duda surgiría entre los espectadores si se produjera esa necesaria representación de esta obra que encaja en los tiempos que vivimos porque la metáfora de la ceniza todavía está hoy presente, aunque nos movamos en otro espacio temporal distinto. Esa es la grandeza de este texto «poner en evidencia morales viejas o equívocas» como dijo Lorca.

Finalmente quisiera concluir esta reseña destacando las palabras que encabezan el volumen. Bajo el título «Un viaje desde las tinieblas en busca de la luz» Rodolf Sirera nos habla del encuentro con Espejo y deja testimonio del proceso creativo hasta llegar a lo que es hoy Manos de ceniza.

______________________________

[1] Nacido en 1943 en Zamora fue profesor e investigador del Instituto de Filología del CSIC, director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y asesor literario de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, así como fundador y director de la revista Cuadernos de Teatro Clásico y director de Anales Cervantinos.

[2] Nacido en Valencia es doctor en Historia del Teatro por la Universitat de València gracias a una tesis doctoral dirigida por el catedrático y dramaturgo Josep Lluís Sirera. Pertenece al consejo editorial de la revista Cuadrante, especializada en Ramón del Valle Inclán y desde 2016 forma parte de la sección de teatrólogos de la Asociación de Directores de Escena de España.

[3] A ello se refiere en su artículo «Educación literaria y lectura de textos teatrales. Una propuesta para la Educación Primaria y la Educación Secundaria Obligatoria», publicado en 2003 en Textos de Didáctica de la Lengua y la Literatura, núm. 33 (abril – junio), pp. 104-117.

[4] Poeta, cordobesa (1907-2007) que tuvo un papel muy importante, aunque en la sombra, en el panorama poético de posguerra, dirigió la revista Cuadernos de Ágora y su tertulia, en sus páginas se dieron a conocer numerosos poetas que después formaron parte de la llamada Generación de los 50.

 


 

Estel Julià

Estel Julià (Valencia, 1962). Poeta, escritora y artista multidisciplinar. Máster en Estudios Hispánicos Avanzados por la Universitat de València, ha desarrollado su carrera literaria, paralela y transversalmente, en el área de la investigación. Ha realizado crítica literaria en la prensa local de Mislata (Valencia), y colaborado en revistas virtuales y medios de comunicación. Como traductora, en 2010 editó el volumen Un tiempo libre / Aisialdi Bat / Un tempo libre / Un temps lliure, de Juan Marqués (Editorial UPV, 2011). En el área de la investigación en arte ha publicado Dietari visual d’Enric Alfons. Una proposta pictórica per contextualitzar algunes poètiques de l’Àfrica i l’Orient (2012), La imatge traduïda. Esbossos per a una exposición de quadres (2014). Su obra poética bilingüe está recogida en antologías en castellano y catalán. Tiene publicados los poemarios Mar d’estels (Barcelona: Témenos, 2013), Anadna (Ontinyent, València: Editorial El Toll, 2014), Zapatos imposibles (Tegueste, Tenerife: Baile del Sol, 2015) y En el Andén (Tegueste, Tenerife: Baile del Sol, 2023).

📩 Contactar con la autora: estel.julia [at] yahoo.es

📓 Manos de ceniza, de Antonio Espejo, Zaragoza, Ediciones Invasoras (2021), colección Teatro 101, ISBN: 978-84-18885-01-3. Para adquirir este libro: https://invasoras.juliofer.info/101-manos-de-ceniza-antonio-espejo-trenas/

🖼️ Ilustraciones artículo: (Portada) Estampación por la autora de la reseña © ▫ (En el texto) Castell d’Alacant, 1870, Jean Laurent, Public domain, via Wikimedia Commons.

Índice reseña libro Memento Mori

Reseñas en Margen Cero

Revista Almiar • n.º 131 • noviembre-diciembre de 2023 • MARGEN CERO™ 👨‍💻 PmmC

Lecturas de esta página: 88

Siguiente publicación
La Ciudad Libre de Christiania es un barrio parcialmente autogobernado…