tres relatos breves por
Elmiro Higgs

A

ntes de irrumpir en el pasaje, limpio el barro de los zapatos frotando las suelas contra la rejilla del desagüe que recorre la calle al través. Después, miro rutinariamente a mi izquierda, donde el expositor de dulces rocía de color y aromas la entrada de la galería comercial y pienso lo bueno que sería recorrer el pasaje de principio a fin con un caramelo de palo en la boca. Sé que no lo haré, porque nunca lo hice antes, y hoy no parece un día de esos en que se rompan alegremente normas sin consecuencias.

Las luces de los puestos se suceden como amaneceres repetidos, como si hubieran transcurrido semanas desde las prisas nerviosas de esta mañana, hasta el cartel ennegrecido adornado con luces de árbol de navidad y un sombrero de cuento de hadas, que anuncia al infalible brujo Celesto.

El brujo está atendiendo a un cliente apesadumbrado al que no tarda en despachar cuando me ve, acercándole un botecito de vidrio verde con una etiqueta nueva que parece vieja y un pequeño rollo de papel atado con un cordel de lana roja. Celesto anima a moverse hacia la salida al cliente melancólico, con palmaditas insistentes en la espalda, y cierra la puerta detrás de él.

El ocultista repara entonces en los restos de barro que la rejilla no supo limpiar y en mis manos enrojecidas. Sonríe sin disimulo al tiempo que alcanza una cajita de madera tallada y me la da, junto a un frasco de caramelos de colores que le señalo con el dedo índice. Compruebo que la cajita tiene lo convenido, mientras el simulacro de brujo se ufana del poder destructivo de su magia ante un interlocutor telefónico. Salgo del negocio, contento por no haber tenido que hilar palabra, paladeando un dulce azul con sabor a tierra y echando de menos el caramelo de palo que nunca tuve.

Cuento #5

¿Sino te puedes fiar de lo que promete el título de un libro, en qué clase de mundo desnaturalizado vivimos? Ni el descuido de un autor de tres al cuarto al que no reconoce ni el sensor de huella dactilar de su móvil, ni una merma accidental por el manejo del pdf pirata justifican que 5 cuentos y una soga al cuello acabe después de 4 historietillas breves, sin cuento #5, ni soga ni na…

La primera, anodina y mal escrita, con seguridad la primera aproximación del autor a una página en blanco. La segunda, con pies de oro, o más bien de plomo, y cabeza de barro, estropeada a cada articulación. La tercera, la única buena por breve, ya que se acaba en una exhalación de 93 palabras. La cuarta reúne y supera a las demás, pero sólo en carencias, ya que suprime lo poco interesante de ellas.

Esperaba con ansia la quinta, por ver cómo el autor destiñe aún más el amarillo lejía de su colada de fantasmas. Pero no está, como no está la única persona que hacía los días de viento y sol, y las horas de té y mazapán en mi sofá para dos. Desde entonces no se me ocurre sentarme en él, plagado de ausencias tóxicas. Ni enciendo la tele, demasiado grande y expresiva para mí, convertida en un marco que se pregunta dónde está el cuadro que le da su razón de ser. Pero todo está bien, no hay día sin recompensa ni acción sin reacción… Como el cuento #5 y la soga al cuello, deseo y consecuencia del deseo, que cada uno escribe y representa a su antojo según surge de la negra chistera de sus circunstancias. Ando y desando el cuento y yo decido su final, necesaria contribución del lector al cuento inconcluso del mal escritor.

Cuento roto de Navidad

Las hojas amarillentas del chopo acogen mis pisadas con el conformismo embarrado de un felpudo a las puertas abiertas del bosque.

Tuvo Armando la desafortunada idea de regar con miel el turrón duro sobre la bandeja, aparentemente demasiado dulce y pringoso para todos menos para las bolitas de lana que desprende su jersey de renos.

El avión se aleja irremediablemente del lugar donde nací, hacia los robles del norte, los puestos de navidad y el vino caliente. Vino contra el frío ¿para qué él vino?

Vapores y humos cierran la noche iluminada en un palo de algodón de azúcar negro, yo la engullo.

 


 

🖲️ Más sobre este autor en su blog: https://recursosinuso.wordpress.com/

🖼️ Ilustración relato: Fotografía por Anuja Tilj, en Pixabay.

TRES RELATOS SORPRESA (traídos aquí desde nuestra biblioteca)

Hilo de oro (en Magia negra) Hilo de oro, por Pedro M. Martínez Corada. En Margen Cero (Biblioteca de relatos – 2000)
El endemoniado (en Sobre la importancia de echar llave) El endemoniado, por Raúl Roldán García. En Margen Cero (Taller literario de El Comercial – 2003)
En la madriguera (en El camino del samurái) En la madriguera, por Marcelo Choren. En Margen Cero (Biblioteca de relatos – 2003)

Magia negra - Elmiro Higgs

Revista Almiar (Margen Cero™) · n.º 130 · 👨‍💻 PmmC · septiembre-octubre de 2023

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