artículo por
Axel Blanco Castillo

D

e los conquistadores españoles no ha habido otro que haya dejado tal rastro de sangre y misterio como Lope de Aguirre. Tanto en él como el resto de los exploradores, es común divisar los rasgos definitorios de la ambición, y también en su gran mayoría el afán por divorciarse de España, una vez se pone pie en el «Nuevo Mundo». Es probable que dentro de la nueva cosmovisión producida en América, haya existido la confrontación entre los jefes de las expediciones, y por tal razón procuraban proyectar una imagen aguerrida para construir su leyenda. Es el caso de Lope de Aguirre, cuya reputación de tirano y sanguinario, es fácilmente evidenciada en la correspondencia enviada a la Península. En una carta dirigida al rey Felipe II, se apoda: «el Tirano», «el Loco Pinto», «el Peregrino», dando a entender lo que era capaz de hacer para conservar su autonomía. En la medida que observamos su trayectoria desde que llega al Perú en 1537, como figura en un registro de la Casa de Contratación, pareciera que busca abrirse camino en el liderazgo de las tropas. Como otros, también ansía el poder desde la misma médula, y manifiesta es su voracidad deseosa de engullir la sangre amarilla del Perú, y de aquella tierra mítica del Dorado.

Ese primer año en los territorios del Virreinato del Perú, no fue fácil que lo tomaran en consideración para empresa alguna, menos exploradora. Por un tiempo lo vemos domando bestias por sustento y comida, hasta que el Capitán Diego de Rojas lo contrata para formar parte en la milicia que pretendía dominar la selva de los Chunchos en 1540, episodio desastroso donde Aguirre casi pierde la vida. Luego lo vemos al servicio del conquistador Perálvarez Holguín y del gobernador Cristóbal Vaca de Castro, éste último los lleva a la batalla de Chupas donde resultan victoriosos frente a otro peninsular llamado Diego de Almagro.

Durante la revuelta de Gonzalo Pizarro, Lope de Aguirre servía al virrey Blasco Núñez Vela, que de pronto es arrestado por ordenanza de los oidores. Por fortuna Aguirre había hecho alianza con el rico encomendero Melchor Verdugo y estuvo bajo sus órdenes, al lado de Alonso de Henao, un religioso dispuesto a consagrarse a la aventura en un comprometido viaje hasta Nicaragua donde todos casi naufragan, y entonces toman el puerto el Nombre de Dios, izando la bandera del rey, que no dura mucho tiempo en la cumbre, ya que los pizarristas se apresuraron desde Panamá dispuestos a recuperar el territorio.

Al correr los días, el licenciado Pedro de Gasca recupera el puerto el Nombre de Dios y Panamá, y Aguirre pide al licenciado formar parte de su tropa, pero la negativa es rotunda debido quizás a su historial o por ignorados desaires personales. Este episodio marca un antes y un después en la empresa de Aguirre. José Alonso del Busto señala el doloroso pesar resistido por Aguirre en vista del menosprecio, dice que su corazón se llenó de odio.

Sentía que al mundo se le había acabado la justicia y que a él se le estaba acabando la paciencia. Pensaba que de nada le había servido ser un leal servidor del Rey, y que el éxito sería siempre de los pícaros, truhanes y bellacos; que nada se sacaba siendo bueno, que ser malo era lo mejor.

A partir de aquí comienza a unirse con otros resentidos que buscaban vindicarse conspirando contra el rey, de sus oficiales, y de aquellos que se autodenominaban representantes de éste en las Indias. Estallan varios tumultos aunque sin mucha repercusión, es probable que por desventaja numérica o la poca organización de los alzados. Pero la resilencia que mostraron estos hombres le permitieron adaptarse, aun siendo excluidos de los suministros que como milicianos del rey les tocaba. Pronto encontraron la forma de autoabastecerse utilizando el conocimiento de los nativos. Aunque no se puede negar que el primer movilizador de esta oleada de hombres era el oro, y Aguirre que un punto está consciente de la importancia de dominar una tierra, y hacerse de una gobernación y de hombres y recursos, no deja de lado la historia que había estado rodando desde los welzares, aunque sobre la marcha, la primera se va subordinando a la segunda, hasta hacerse inasible y casi etérea.

Al saber de la muerte de Gonzalo Pizarro, Aguirre vuelve al Perú, y está por unos años en el Cuzco, donde se cuenta con los alzados para liquidar a su corregidor don Pedro de Hinojosa, y alzar a Sebastián de Castilla, que en poco tiempo lo lincha también junto a otros conjurados. Son sucesivos los alzamientos y motines, se esconde y vuelve a salir a subvertir el orden que el virreinato había establecido. Las autoridades decretan su condena a muerte y persiguen su paradero. Pero de pronto, desde la Real Audiencia, se decreta amnistía general sobre todos los que se habían levantado contra Sebastián de Castilla.

Aguirre integra entonces las tropas del Mariscal Alonso de Alvarado, subordinado a Francisco de Girón, nueva autoridad que se enfrenta a los Chuginca, pero con resultados lamentables, el mismo Aguirre sale mal herido, con achaques que lo acompañarán hasta el final de su vida. Derrotado entonces Girón, se convierte en un facineroso solitario en busca de recursos para sobrevivir. Se hace conocer como un hombre terrible, un alborotador de ánimo atrabiliario que se hace acompañar de hombres tan peligrosos como él. Eran poco más de dos mil soldados desocupados e insatisfechos que se constituían en un peligro para los intereses del Virrey Andrés de Hurtado de Mendoza, y por eso este organiza una expedición hacia la tierra del Dorado para darles quehacer. Marchan junto a Pedro de Ursúa, mozo hidalgo y de muy buen ver, con distinguidas referencias reales, por su trabajo en Panamá y el Nuevo Reino de Granada.

Partieron el 26 de septiembre de 1560. Al principio todo transcurrió tranquilo pero no se hizo esperar la sedición por la negligencia del capitán en vista de que dedicaba todo su tiempo al cortejo y romance con la mestiza Inés de Atienza, mientras varias embarcaciones de la flotilla se fracturaban tras su paso al río Amazonas. Esto tuvo como consecuencia que comenzaran a desacreditarlo. Uno de los más conflictivos era Aguirre, que aún atento al cuidado de su joven hija, una mestiza llamada Elvira, se tomaba el tiempo de alentar la sedición y recomendar la muerte para el capitán. En efecto, el 1.º de enero de 1561, es condenado Pedro de Ursúa y asume el mando Fernando de Guzmán, quien se hace proclamar Príncipe del Perú, Chile y Tierra Firme, pasando por encima de las autoridades de Nueva España y del propio Rey Felipe II. Pero al parecer, tampoco dicho jefe satisface a Aguirre, y del mismo modo instiga para que este también sea ejecutado, ocupando, él mismo, el mando de la embarcación con las frases que más le gustaba invocar: ¡Libertad! ¡Libertad! Acto seguido pasa por las armas a Inés de Atienza para que ya nadie se dispute a tan buena moza.

Luego de rozar otra vez el Atlántico llega a Margarita el 21 de julio de 1561, está en un prístino lugar denominado por los nativos Paraguachi, allí, rodeado por sus partidarios pone en práctica el plan previsto durante la travesía. Hace ver a las autoridades que él y sus soldados estuvieron al borde de la muerte tras un naufragio en alta mar.  Así que la hospitalidad oriental se pone de manifiesto. Lo atienden, le dan comida, les consignan un lugar de pernocta, con indios y gente que están a su disposición para cualquier cosa, en vista de que los creen representantes del rey. El gobernador Villadrando les presenta sus más sinceras voluntades, y cuando la población isleña se confía, Aguirre salta sobre ellos. Encarcela al gobernador, saquea la ciudad, liquida a los que les hacen frente y a los que no, incendia y toma el oro, las perlas y la plata de los cofres reales. El rastro de sangre era tan pronunciado y terrible que muchos de sus seguidores desertan y dan aviso en tierra firme. Su fama se esparce desde oriente a occidente; en la zona de Borburata, ya muchos tiemblan al oír su nombre y proximidad ¡Ya viene el Tirano Aguirre! ¡Ya viene!

El 2 de septiembre de 1561 descarga en Borburata y saquea el puerto, llega a Valencia y su ira alcanza niveles de paroxismo al encontrar la plaza sola. Es allí donde escribe la famosa carta al rey Felipe II:

Bien creo, excelentísimo Rey y Señor, aunque para mí y mis compañeros no has sido tal, sino cruel e ingrato a tan buenos servicios como has recibido de nosotros aunque también bien creo que te deben de engañar, los que te escriben desta tierra, como están lejos. Avísote, Rey español, adonde cumple haya toda justicia y rectitud, para tan buenos vasallos como en estas tierras tienes, aunque yo, por no poder sufrir más la crueldades que usan estos tus oidores, Visorey y gobernadores, he salido de hecho con mis compañeros, cuyos nombres después te diré, de tu obediencia, y desnaturándonos de nuestras tierras, que es España, y hacerte en estas partes la más cruda guerra que nuestras fuerzas pudieren sustentar y sufrir; y esto, cree, Rey y Señor, nos ha hecho hacer el no poder sufrir los grandes pechos, premios y castigos injustos que nos dan estos tus ministros que, por remediar a sus hijos y criados, nos han usurpado y robado nuestra fama, vida y honra, que es lástima, ¡oh Rey! y el mal tratamiento que se nos ha hecho. Y ansí, yo, manco de mi pierna derecha, de dos arcabuzazos que me dieron en el valle de Chuquinga, con el mariscal Alonso de Alvarado, siguiendo tu voz y apellidándola contra Francisco Hernández Girón, rebelde a tu servicio, como yo y mis compañeros al presente somos y seremos hasta la muerte, porque ya de hecho hemos alcanzado en este reino cuán cruel eres, y quebrantador de fe y palabra; y así tenemos en esta tierra tus perdones por de menos crédito que los libros de Martín Lutero. Pues tu Virey, marqués de Cañete, malo, lujurioso, ambicioso tirano, ahorcó a Martín de Robles, hombre señalado en tu servicio, y al bravoso Tomás Vázquez, conquistador del Pirú, y al triste Alonso Díaz, que trabajó más en el descubrimiento deste reino que los exploradores de Moysen en el desierto; y a Piedrahita, que rompió muchas batallas en tu servicio, y aun en Lucara , ellos te dieron la victoria, porque si no se pasaran, hoy fuera Francisco Hernández rey del Pirú. Y no tengas en mucho al servicio que tus oidores te escriben haberte hecho, porque es muy gran fábula si llaman servicio haberte gastado ochocientos mil pesos de tu Real caja para sus vicios y maldades. Castígalos como a malos, que de cierto lo son…

En dicha carta están implícitas las razones de su alzamiento, y no escatima en adjetivos para desacreditar al rey. El documento es una fuente primordial para entender la mentalidad de Aguirre y da razones por las cuales algunos historiadores lo resaltan como Precursor. Aunque por esa época las luces de Montesquieu, Voltaire y Rousseau, no se habían encendido, y lo que hace Aguirre es transponer la tiranía real por la suya propia.</p

Los marañones evalúan constantemente a su líder, su forma de proceder muchas veces desproporcionada, es como la de un loco que no mide sus acciones, aun cuando éstas conspiran contra sí mismo. Con la noticia de que Francisco Fajardo viene con una gran milicia, Aguirre termina de perder el control. Por esos días, un nutrido grupo de sus huestes acaban de abandonarlo.

El 22 de octubre lo vemos en Barquisimeto con su dolorosa cojera y heridas mal curadas, que lo mantienen enfermo. Se encuentra casi sólo, porque su hija Elvira, y unos pocos seguidores lo acompañan. No quiere caer en manos de Diego García Paredes y Gutierre de la Peña, quienes han sido encomendados por las autoridades del Collado para hacerle frente. Ya para el 27 de octubre, sus últimos marañones lo dejan sin protección. También, aparte de García y Gutierre, la sombra funesta de Fajardo lo atormenta. No quiere caer en manos de ninguno, y menos concibe que su hija sea tomada como botín, por eso la mata con varias puñaladas. Dice:

… para que no recibas el descrédito de que te llamen la hija de un traidor.

Otra cita:

Para que tu virtud no caiga en manos de vándalos que no la merecen.

Pero ya sus marañones habían negociado su paradero con la condición de que perdonaran sus vidas, cosa que no ocurrió, porque del mismo modo fueron ajusticiados. Algunos historiadores señalan que los marañones se apresuraron en matarlo en el instante que los hombres de García Paredes rodearon el lugar, ese mismo 27 de octubre, y lo hacen para que Aguirre no les delate también sus fechorías contra la Corona. Arriaz Lucca en su libro: Venezuela: 1498-1728. Conquista y Urbanización dice:

Aguirre (…) es hecho preso por los soldados de García Paredes. Lo ejecutan de inmediato y lo descuartizan. Partes de su cuerpo son colgadas en garfios y expuestas en diversos lugares de la ciudad como ejemplo y escarmiento.

Había nacido en Oñate, España, región vasca, probablemente en 1511, jamás pensó llegar tan lejos como humilde hidalgo, o ser explorador y conquistador en la Nueva España, aunque su vocación de líder no era discutida. Su rastro y figura en Hispanoamérica ha pasado de los hechos y las crónicas, al imaginario popular, a la religión, de modo que se ha mantenido hasta nuestros días. La historia del Tirano Aguirre, ha sido fuente de inspiración para pintores, literatos, cineastas, psiquiatras y hasta en la música. La historiografía se ha encargado de construir la verdadera historia separando el mito o la ficción, de la realidad, y quizás hacer una aproximación más exacta de quién era, qué significó para la gente de las tierras que visitó y para sus competidores o el propio rey, y por qué, todavía hoy, sigue siendo un tema de interés para los que se acercan a la Historia de la Conquista y Exploración de Venezuela y, por supuesto, América.

 

 

Referencias

Bibliográficas

· ARRÁIZ LUCCA, Rafael. Venezuela: 1498-1728. Conquista y Urbanización. Editorial ALFA. Caracas. 2013. 186 pág.
· SISO MARTÍNEZ, José Manuel. Historia de Venezuela. Editorial DISCOLAR. Caracas.1973. 186 pág.
· MORÓN, Guillermo. Historia de Venezuela. EL NACIONAL. Caracas. 2011. 346 pág.
· GRASES, Pedro (compilador). Los Tres Primeros Siglos de Venezuela 1498-1810. FUNDACIÓN EUGENIO MENDOZA. Caracas. 1991. 546 pág.
· Diccionario de Historia de Venezuela. Fundación Polar, 2da Edición 97.
· ROMERO MARTINEZ, Vinicio. Qué Celebramos Hoy. ACTUALIDAD. Caracas 2007. 318 pág.

Electrónicas

· Academia Nacional de la Historia: anhvenezuela.org.ve/
· Academia Nacional de la Historia:
https://www.anhvenezuela.org.ve/wp-content/uploads/2020/04/BOLETIN-408.pdf
· Nuestra América contra el Imperio Español:
http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1316-37012010000100007
· Lope de Aguirre. Real Academia de la Historia:
https://dbe.rah.es/biografias/5409/lope-de-aguirre
· Cristóbal Colón y Lope de Aguirre: la otra historia
http://ve.scielo.org/scielo.php?pid=S0459-12832006000200006&script=sci_arttext
· El Tirano Aguirre retó a Felipe II: prodavinci.com/el-tirano-aguirre-reto-a-felipe-ii/
· El Tirano Aguirre: 500 años después revistasic.gumilla.org/2013/el-tirano-aguirre-500-anos-despues/
· La leyenda salvaje de Lope de Aguirre: paranoia y muerte en el Amazonas:
https://www.elmundo.es/papel/historias/2019/07/29/5d3dc2c721efa0817f8b457a.html
· Lope de Aguirre «el Tirano»: elnacional.com/opinion/lope-de-aguirre-el-tirano/
· Lope de Aguirre:
https://wikisivar.com/lope-de-aguirre/
· Informes Oficiales:(lectura recomendada)
http://www.cervantesvirtual.com/obra/la-expedicion-de-ursua-al-dorado-y-la-rebelion-de-lope-de-aguirre-por-don-emiliano-jos/

 


 

Axel Blanco Castillo. Escritor venezolano (Caracas, 1973). Profesor egresado del Instituto Pedagógico de Caracas en las especialidades Geografía e Historia. Desarrolla maestría en Historia en la UCV. Ha trabajado en educación media en el área de Ciencias Sociales por más de diecisiete años. Algunos de sus cuentos y artículos han sido publicados en revistas virtuales y en la revista impresa Yelmo y Espada (salida de circulación). Ganador del Turpial de Oro en el concurso Cuentos de Amor 2015 por la Sociedad Venezolana de Arte Internacional. Es autor de los libros: Más de 48 Horas Secuestrada, Héroes y Degenerados (CreateSpace Independent Publishing Platform) y Al borde del caos (El Perro y la Rana). 

🕸️ Web del autor: https://axelblanco1973.wordpress.com/

📝 Otras publicaciones de este autor (en Almiar): Arturo Michelena, el infatigable héroe de la luz (artículo) y Juegos de cama (relato)

🖼️ Ilustración artículo: Gold Museum, Bogota; Pedro Szekely from Los Angeles, USA, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

 

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