relato por
Gaspar Jover Polo

 

E

l graduado es una película que, tal vez, presente algún defecto notable, alguna evidente insuficiencia, pero el inconformista la ha vuelto a ver por la televisión y se le ha hecho corta, entretenida, le ha parecido incluso portadora de mensaje. Y, además, sale Anne Bancroft, que es una de sus actrices favoritas. «El tiempo no pasa», se dice al acabar de ver esa película. «Esto del paso del tiempo es una broma sin gracia y sin fundamento. Seguro que volveré a comentar por enésima vez El graduado con mis compañeros de instituto, y las pegadizas canciones de Simon y Garfunkel que lleva incorporada. ¡Qué tontería! ¿Cómo podemos creer que han desaparecido de nuestra vida por completo y para siempre los compañeros de clase? Alguna mente juguetona e insustancial, también con un sentido del humor un tanto descarriado, tiene que habernos metido esta idea en la cabeza. Pero basta poner a funcionar nuestro pensamiento a todo lo que da de sí para recolocarnos y asistir a clase desde el banco de costumbre, justo al lado del compañero López y del compañero Bonete, para comentar, por debajo de las explicaciones del profesor de ciencias naturales, el estreno de El graduado y de su magnífica banda sonora. Es muy posible y hasta corriente bucear de un salto en estos tiempos que nos quedan tan a mano. Y de un salto encontrarse otra vez con que López defiende las maravillas naturales de su pueblo con un patriotismo sincero, conmovedor, pero carente de lógica, como si no se diera cuenta de que Elda carece de término rural, de que el término municipal de su pueblo es tan pequeño, que coincide prácticamente con la población, con el conjunto de las casas». Se rebela el inconformista. Piensa en todo esto y después se acuesta porque le ha llegado su hora de ir a dormir. Se acuesta pero no se duerme, no se relaja en absoluto, sino que pasa toda la noche dándole vueltas a este tema filosófico, al tema del tiempo; es un hombre corajudo que suele defender sus ideas hasta las últimas consecuencias. Y, al hacerse de día, salta de la cama y se asea, desayuna con rapidez porque se le hace tarde, busca el montón de libros de texto guardados en el desván y que están cubiertos de polvo —el de biología, el de geografía, el de filosofía— y los mete en la cartera o, por decirlo con mayor exactitud, en el estuche del ordenador, que es lo más parecido a una cartera que tiene en casa; no hay nadie que detenga a este inconformista cuando se le mete una idea. No consigue que le quepan todos los libros, y esta circunstancia lo contraría vivamente. «La actriz favorita de mi compañero López es Marilyn Monroe. Aunque también le hace gracia Ángela Carrasco, la María Magdalena de Jesucristo Superstar; aunque claro, a quién no le gusta Marilyn Monroe», se dice casi al mismo tiempo que lanza un suspiro profundo, al mismo tiempo que acaba todas las actividades domésticas de la primera hora. «¡Hijos de puta! ¡Engañabobos! ¡Habrase visto mayor disparate», exclama. Luego, sale a la calle con determinación, con paso firme, y, como si tal cosa, como si fuera la cosa más natural, se pone a caminar cuesta abajo lastrado por el peso excesivo de la repleta cartera.

 


 

Gaspar Jover Polo. Profesor de enseñanza media. Ha publicado en varias revistas digitales: Proyecto Sherezade, Culturamas

📨 Contactar con el autor: joverpolo [at] hotmail [dot] com

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🖼️ Ilustración artículo: GILL, James, 519 Pink Marilyn, James Francis Gill, CC POR 3.0, via Wikimedia Commons

relato Gaspar Jover

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Revista Almiarn.º 129 / julio-agosto de 2023MARGEN CERO™

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