relato por
Adán Echeverría

P

i era una joven mujer dedicada a la literatura. Como todo escritor tenía un ritual. Antes de sentarse a escribir tenía que limpiar todo a su alrededor. Y fue terrible descubrir que detrás del CPU, la herramienta más importante para su trabajo creativo, había una nidada de gekos. Trastornada por el descubrimiento, imaginó que los gekos y su característico sonido de besuqueo no la abandonarían desde ese momento. Decidió acabar con ellos. Pero como tampoco era una asesina de animales, cogió la nidada con un periódico y la sacó al patio de su casa. «Que no se diga que yo los eliminé». Jamás reconoció las cadenas alimenticias en que todo ser vivo se involucra. La pobre familia de gekos corrió a esconderse todo lo que pudo, huyendo de aves, ratones, gatos que corrían por los alrededores de la casa de la escritora. Uno a uno fueron cazados; pero Trivi, la más pequeña geko logró volver a la casa. Quería vengar a su familia, y observó los movimientos de la escritora hasta reconocer su echadero, el sitio donde pasaba las noches. Trivi subió y se escondió entre las almohadas. Cuando la escritora se acostó, Trivi se asomó a su oreja, y dejó caer en ella pedazos de su blanquecina y transparente cola. Esta se fue a anidar en lo más profundo del conducto auditivo. Desde ese momento a Pi le comenzaron pesadillas recurrentes. Tenía mareos, y un terror indescriptible ante todos los sonidos. Aquella carne de la geko se pudría en su interior contaminándolo todo. Entonces se dio cuenta que, con cada golpeteo en el teclado, Pi sentía un dolor inhumano. Quiso levantarse para ir al médico, pero perdió el equilibrio y cayó lesionándose la espina dorsal. El cartero la encontró tirada en el centro de su sala. Le había llevado la noticia de que le habían otorgado el premio de novela que tanto había buscado.

 


 

ADÁN ECHEVERRÍA GARCÍA. Mérida, Yucatán (1975).
Integrante del Centro Yucateco de Escritores, A.C. Realiza el Doctorado en Ciencias Marinas en el Cinvestav del Instituto Politécnico Nacional – Unidad Mérida con una beca del Conacyt. Biólogo con Maestría en Producción Animal Tropical por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). Ha cursado además el Diplomado en Periodismo, Protocolo y Literatura (ICY, CONACULTA-INBA y Editorial Santillana, 2005). Por su obra literaria ha sido considerado en el Diccionario Biobibliográfico de Escritores de México que realiza la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Ha publicado los poemarios El ropero del suicida (Editorial Dante, 2002), Delirios de hombre ave (Ediciones de la UADY, 2004), Xenankó (Ediciones Zur-PACMYC, 2005), La sonrisa del insecto (Tintanueva ediciones, 2008), y Tremévolo (Ed. Praxis – Ayuntamiento de Mérida, 2009); así como el libro de cuentos Fuga de memorias (Ayuntamiento de Mérida, 2006). Compiló junto con Ivi May el libro Nuevas voces en el laberinto: Novísimos escritores yucatecos nacidos a partir de 1975 (ICY, 2007), y con Armando Pacheco la compilación electrónica en Disco Compacto Del silencio hacia la luz: Mapa poético de México. Autores nacidos en el período 1960-1989 (Ediciones Zur y Catarsis Literaria El Drenaje, 2008). Es Premio Nacional de Literatura y Artes Plásticas El Búho 2008 en poesía, Premio Nacional de Poesía Rosario Castellanos, convocado por la UADY (2007). Ganador del X Premio Nacional de Poesía Tintanueva 2008 (convocado en 2007). Premio Estatal de Poesía Joven Jorge Lara (2002). Mención de honor en el Premio Nacional de Cuento José Amaro Gamboa, convocado por la UADY (2004); Mención de honor en el Premio Estatal de Poesía José Díaz Bolio (2004) y Mención de honor en el Concurso Nacional de Cuento Carmen Báez (2005), de Morelia, Michoacán.

👀 Leer textos de este autor (en Almiar): Metálica justiciaLas sombras de Fabián Tres pequeñeces ▫ +Más publicaciones

Contactar con el autor: adanizante [at] yahoo.com.mx

Ilustración relato: Геккон и палочник, Gribkov, CC BY 4.0, via Wikimedia Commons

Adán Echeverría Sobrevivir a los gekos

Biblioteca de relatos

Revista Almiar (Margen Cero™) · n.º 129 · julio-agosto de 2023

Lecturas de esta página: 92

Siguiente publicación
En Esto no es una novela brilla sobre todo el…