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Posted on 16/04/2018

De gauchos, cabecitas y villeros, una historia de segregación

De gauchos, cabecitas y villeros, una historia de segregación

(Paralelismos entre pasado, presente y las vistas al futuro)
artículo por
Tomás Silvano

 

L

a historia a nivel mundial está marcada por la constante lucha entre el dominante y el dominado, quien ejerce el poder y a quien le ejercen el poder, quienes poseen título y quienes no pueden leer los títulos. La historia argentina no escapa a esta tendencia, desde sus orígenes ha existido una grieta entre quienes tienen recursos y quienes son encargados de extraer más recursos para los de la primera clase, desde los orígenes de este país ha habido españoles y criollos, libres y esclavos, oligarcas pseudoaristócratas y «la chusma», gorilas burgueses y «cabecitas negras», «gente de Nordelta» y «gente que toma mate» (para no decir descalificativos de uso general); en este país, como en casi todos realmente, siempre existió la grieta entre los de arriba y los de abajo, el dominante y el dominado en constante relación desigual de poder, relación que está a la vista de todos (o de aquellos que quieren verla) pero que de igual forma existió y existe por el conformismo del dominado, sumado al manejo de la ética de aquellos que se encuentran en la clase media argentina por parte de los grupos dominantes a través de los medios de comunicación, el poder político y el poder económico.

De igual forma que aquel gaucho se vio exiliado por las injusticias de la «civilización» contra su pueblo, los sectores minoritarios (y no precisamente minoritarios en cuanto a población sino en cuestiones del acto de ejercer poder) se ven desplazados a zonas alejadas de los centros urbanos principales para «mayor seguridad» de la población «normal». Aquel que no tiene suficiente peso en sus bolsillos es visto como amenaza, porque quien «poco tiene, mucho quiere» y si quiere roba, si roba mata y es «la persona normal» quien es víctima de ese delito. Claro está que esta sucesión de hechos es la personificación de lo que a diario escuchamos y vemos en cualquier medio de comunicación, medios que se centran más en ampliar la brecha de desigualdad entre sectores sociales en vez de informar para el bienestar de la población toda. Esto tiene una explicación simple: los medios son parte del sector de dominación de la sociedad, a quien le conviene mantener una población dividida, con miedo, miedo a salir, miedo al distinto, miedo al marginado; miedo que se traduce en mayor desigualdad y por regla de tres simple esa mayor desigualdad también producirá mayor miedo, un círculo vicioso provocado por el dominante y padecido por el dominado.

Desigualdad, miedo al distinto, dominante y dominado, libertad y esclavitud explícita e implícita; términos existentes en el pasado y en el presente con los cuales podemos hacer un paralelismo y comparar las penurias expresadas por el gaucho Martín Fierro con las penurias de los «Fierros actuales». En los siguientes puntos se intentará dar una breve interpretación, opinión y explicación sobre ciertos hechos pasados, presentes y futuros en los cuales la relación dominante-dominado se hacen presentes.

1.- De la libertad real del sujeto en condición de dominado en un estado dominante

En el “Canto III”, Fierro cuenta de la ocasión en la cual cantaba en la pulpería y el Juez de Paz se hace presente para acarrear a los gauchos presentes, los «vagos y pocos productivos» habitantes de estas tierras, al ejército y así combatir a la otra clase social minoritaria y «bárbara», el «indio». Podemos ver cómo la situación se mantiene hasta la actualidad, generación de miedo al diferente y aprobación de la desigualdad para beneficio de los poderosos (en este caso el estado nacional «matando dos pájaros de un tiro», el «gaucho vago» y el «indio»). Ya en las épocas de la conformación nacional el foco del dominante estaba puesto en la división de las clases bajas para desalentar cualquier tipo de recriminación al actuar de las clases altas.

El gaucho utilizado como un peón de ajedrez en el tablero político del estado, usado en el comienzo de la partida, sabiendo que será destruido física y moralmente en el frente contra otros peones librados a su suerte. Hoy, un estado que «hace vista gorda» a las clases bajas explotadas por empresas (en muchos casos empresas con buena participación en la política nacional), o dejando en la deriva social a quienes han caído del sistema, el ajedrez político continúa, un juego donde siempre gana el rey y la reina de blanco mientras que peones negros (y blancos por igual) caen ante los manejos de los jugadores. Si queremos ser incluso más específicos con un ejemplo de cómo las políticas de un gobierno manejan la vida de los «Fierros» pasados, podemos remontarnos a unos años atrás donde un estado perverso, sin sensibilidad social, ni voto popular decidió que la vida de 650 gauchos de una edad mínima valía una partida imposible de ganar, 650 chicos fueron enviados al frente para su desgaste físico y moral para lograr objetivos personales de los superiores.

En la realidad que habitamos, la libertad de elegir el modo de vida y las acciones cotidianas solo es para algunos personajes principales, mientras que el resto del texto sigue bajo la dependencia de ellos.

2.- Del gaucho delincuente/víctima

Martín Fierro, nuestro personaje espejo de las penurias gauchescas, en constantes ocasiones habla de su comportamiento, haciendo hincapié en su trabajo, su familia y el amor hacia ellos y el trato con sus pares, en el “Canto VI” esto cambia rotundamente, existe un quiebre, una pérdida tan grande que lo hace cambiar completamente de personalidad. Este quiebre se traslada a la actualidad.

Ningún niño nace con ansias de cometer un delito, según distintos estudios los bebés (quienes no tuvieron suficiente tiempo para corromperse con cuestiones culturales, ideológicas, religiosas, entre otros factores contextuales) tienden al bien [Estudios de la Universidad de Yale, EE.UU.1], por lo tanto podemos deducir que aquel ser humano que comete un agravio contra los derechos de otro ser humano fue corrompido por el contexto en el cual fue criado y en el cual vive. Al hablar de contexto quiero ir más allá de cuestiones tales como vivienda, recursos económicos, relaciones familiares (variables que son completamente influyentes en la formación de una persona, pero sobre las cuales no quiero hacer un hincapié en este momento), sino hablar de la relación entre discriminación y marginación. Una de las mayores influencias contextuales que sufre cualquier ser humano es la cuestión visual, o mejor dicho, cómo se siente vista una persona por sus pares y conciudadanos. Aquel que es visto y calificado como delincuente desde su niñez y percibe esta calificación en cuanto al trato que recibe, es, en una gran proporción de los casos, quien tiene mayor posibilidad de caer en actividades criminales. Si lo vemos de esta forma, todo delincuente es al mismo tiempo una víctima de la sociedad que lo acoge (o no lo supo acoger de la forma correcta, mejor dicho). Entre la realidad pasada del gaucho y los «Fierros actuales» no hay muchas diferencias, la actualidad es el espejo del pasado; discriminación a una clase con menos recursos, marginación por culpa de esta discriminación a dichas clases y acrecentamiento de los hechos delictivos perpetrados por aquellos que en un principio no fueron bien acogidos y que tuvieron un «quiebre» en su personalidad para convertirse en lo que la sociedad «pedía a gritos» que fuera, hablo de pedir a gritos ya que con lo destacado pareciera que la sociedad (o, mejor dicho, quienes manejan los hilos de la sociedad) necesitara de alguien para destilar su odio, alguien a quien temer y odiar al mismo tiempo, pareciera que se necesita un enemigo para no ver las atrocidades y los crímenes mucho mayores perpetrados por quienes pregonan la justicia a diario. ¿Será que es necesario crear «delincuentes menores» para esconder a «delincuentes de guante blanco»?

No puedo negar que hay sectores de la sociedad y del mismo gobierno que parecieran tender una mano y querer construir un puente para solucionar el problema de raíz, mediante la inclusión, pero los esfuerzos se ven desgastados cuando los mismos que pregonan la inclusión desgastan la esfera esencial para la inclusión: la esfera educacional. No hay reducción de la tasa de delincuencia sin inclusión, no hay inclusión sin educación, no hay educación si los fondos son reducidos y se reforman los estatutos y leyes educacionales en favor de los poderosos en vez de enfocarse en el beneficio de los «Fierros y los indios». Pareciera que el hecho de plantear una civilización y la plebe bárbara se mantiene, el rico civilizado y «educado», y el pobre «bárbaro» y sin la posibilidad de recibir una educación correspondiente a su medio e inclusiva que lo condena a la deserción escolar y a vivir excluido; como aquel gaucho que marginado y quebrantado por la injusticia de los dominantes, desertó y emigró a tierra de «los nadie», abriéndose paso a abanico de su facón y una esperanza de superación perdida.

3.- De la libertad de expresión y la voz silenciosa de los nadie

La voz de los nadie, de los gauchos y marginados de siempre, los sin nombre del pasado y el presente; voz alzada en alto a través de los cánticos dolorosos de Martín Fierro en toda su obra, ¿Acaso ésta no es el mayor (si no es el único) medio escrito donde los desfavorecidos pusieron su grito penoso al cielo?, la mayor obra de denuncia de estos sectores no fue escrita por un marginado, pero sí fue expresada por uno de ellos, un personaje que trascendió la ficción e intentó impactar en aquellos que todavía tenían una pequeña esperanza de cambio.

¿Podemos decir que los sectores minoritarios hoy tienen un espacio abierto de expresión? No, no existe posibilidad real de que los gritos de los débiles se impongan en un espacio mediático/comunicativo dominado por corporaciones casi imperiales que tienen como fin primero y último su propio lucro. La posibilidad de expresarse en la actualidad está determinada por los medios de comunicación, no solo por el control de los canales directos como la televisión, radio, los diarios tanto virtuales como en formato papel, grandes editoriales, etc., sino que estas empresas que lucran con el derecho a la información tienen la posibilidad también de modificar la opinión pública a su querer, este poder da lugar a la expansión del odio/miedo al distinto planteado anteriormente y, al mismo tiempo, callar la posibilidad de que una voz contraria a sus intereses sea esparcida. Si se puede esparcir el miedo y el odio hacia un sector, también se puede esparcir el rechazo a toda obra, comentario, expresión, opinión impulsada por ese sector. Risieri Frondizi planteaba que la libertad de expresión existe como derecho de manera formal, mientras que en la realidad práctica, tanto la libertad de expresión como de prensa «se pueden gozar si se dispone de muchos millones»2. Ya que «cuando el ciudadano común desea expresar su discrepancia, tiene que ajustarse a las normas que le imponen las grandes empresas periodísticas»3.

Los Fierros actuales se encuentran una vez más en un contexto de segregación en todos los campos sociales y sin la posibilidad real de denuncia efectiva de las injusticias cometidas por el dominante. Los gritos en las calles son acallados, la voz silenciada de los nadie no es escuchada en las radios porque no es rentable, sus caras de dolor pidiendo justicia no aparece en los principales programas de TV porque no generan rating, los pedidos y reclamos de los segregados por la sociedad no aparecen en primera plana porque no son compartidos por el dueño del diario que nos informa.

4.- De los Fierros futuros o de una posible igualdad

Muchos paralelismos y semejanzas más existen entre aquel pasado que duele y este presente que avergüenza, lo cual nos hace preguntar ¿qué futuro se nos avecina? ¿Se podrá realizar una comparación de esta naturaleza en el mañana? Preguntas difíciles de responder pero necesarias de realizar, la incertidumbre debe ser el motor para realizar una transformación de fondo y efectiva. ¿La transformación es posible? Sí, complicada, lenta y llena de obstáculos pero posible y completamente necesaria. Los pasos o factores para una reforma de las estructuras que posibilitan la segregación de la masa, del Fierro actual o futuro son variadas: Como primer punto, el individuo que debe cambiar o modificar paulatinamente su forma de entender el mundo, debe realizar un cambio personal para abrir los ojos ante las injusticias y los agravios del poder, también debe dejar de tomar un rol pasivo e involucrarse; como segundo punto el cambio político, un gobierno que supuestamente pretende reducir la desigualdad debe ser coherente con estas posturas y no puede tomar medidas que contrarresten la reforma social, todo intento de atropellar Derechos fundamentales para ésta como la educación, la justicia, el trabajo debe ser denunciado por la totalidad de la población, más allá de la ideología de cada uno y desde el lugar que le toque, de la misma forma que José Hernández desde una obra literaria denunció los atropellos del gobierno contra los derechos de las clases minoritarias; como tercer punto el cambio en la comunicación, es necesaria una democratización de ella para que la libertad de expresión y de prensa pase de Derecho formal a un Derecho práctico; estos tres puntos son puntapiés para una reforma efectiva de las estructuras sociales que permiten la desigualdad, son algunos factores entre muchos más que permitirán la inclusión de los Fierros actuales y futuros. La única forma de tener vistas del futuro positivas es tomando medidas en la actualidad desde todos los ámbitos posibles (Gobierno, sistema educativo, población civil, entre otros), si no se tiene un rol activo en la contraprestación de las problemáticas sociales actuales podemos suponer que las relaciones de dominante-dominado serán las mismas que en ese pasado doloroso y este presente vergonzoso.

El esclavo, el gaucho, el cabecita, el villero, el dominado; en constante inferioridad de poderes por un sistema que lo excluye, que lo margina a la imaginación del odio y temor de los demás habitantes de la sociedad. Un sistema creado en favor de quienes tienen y que no destila una moneda a quien necesita realmente, regido por gobernantes sin sensibilidad social y manejado por quienes lograron títulos a costa de la ignorancia de los demás. Poco cambio en materia de trato social desde la época del Martín Fierro a la actualidad, poco cambiaron las relaciones de poder entre el dominante y el dominado, tan solo se declararon derechos formales que son poco aplicados o aplicados de la manera incorrecta o parcial. Quién pudiera decir que las estrofas escritas por José Hernández tendrían hoy por hoy el espejo de una realidad dividida en beneficio de quienes antes y hoy ejercen el poder sin escrúpulos. Recordando el pasado y experimentando el presente no es complicado imaginar un futuro distinto, y ahí radica nuestra función, buscar la forma de transformar las cosas para que las generaciones futuras no experimenten las penurias que alguna vez un gaucho cantó.

 

Bibliografía:

Martín Fierro, José Hernández. Edición: El Ateneo, 1950

1 Estudios Cognitivos e Infantiles de la Universidad de Yale, 2010

2 La Universidad en un Mundo de Tensiones, Risieri Frondizi, 1971

3 Ibíd.

 


 

Tomás Silvano (1999). Vive en Villa María, Córdoba, Argentina. Aspirante a Lic. en Ciencia Política en la Universidad Nacional de Villa María.

 

@ Contactar con el autor: tomassilvano.cabj [at] gmail.com

 Ilustración artículo: Familia rural 1886, By Desconocido (Archivo General de la Nación Argentina) [Public domain or Public domain ], via Wikimedia Commons.

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Revista Almiar – n.º 97 / marzo-abril de 2018 – MARGEN CERO™

 

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1 Comentario

  1. …si la historia las escriben los que ganan,eso quiere decir que hay otra historia,la verdadera historia….” Excelente,Tomas.

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