reseña del libro de memorias
de

Francisco Javier Sanabria Valderrama

por Lucía Couto Cancela

 

E

stampas neoyorquinas y otras postales desvaídas es el primer libro de Francisco Javier Sanabria Valderrama, quien nos transmite toda una serie de memorias sobre sus viajes como diplomático a diferentes destinos a lo largo de su carrera. Este acercamiento a sus vivencias permite ver el lado institucional —cercano y realista— de las relaciones internacionales en el mundo actual, que a menudo pueden pasarse por alto o pensarse frías y distantes.

La obra se divide en las diferentes etapas vitales del autor, así como en sus destinos como diplomático. Madrid inicia el camino de su carrera, aunque luego se dirige hasta Kinshasa, en la República Democrática del Congo, donde descubre una nueva cultura y forma de vida. Desde África llega a Sudamérica y visita Ecuador, allí, encuentra más similitudes que diferencias con el territorio español. Retorna a Europa, a Bruselas, cuna de las instituciones europeas como el Consejo de la Unión Europea o de una de las cámaras del Parlamento Europeo. Tras disfrutar de la historia y pasado de Praga en República Checa, aterriza en la ciudad que nunca duerme, Nueva York, sobre la que escribe en sus entradas del blog Celeste sobre fondo manzana. Finalmente, el último destino de la lectura es Polonia, lugar que le hace reflexionar sobre la guerra.

¿Por qué decide iniciar este viaje? Desde joven, Francisco Javier supo que tenía una inclinación hacia la diplomacia. Él mismo confiesa que descubrió esta profesión de forma fortuita: «La diplomacia, como opción profesional, la descubrí más tarde, en la universidad, en unas fotocopias del BOE con la convocatoria de la oposición a la carrera que tenía desplegadas sobre su pupitre una compañera de curso». Este descubrimiento añadió fuego a ese interés por el mundo internacional que tuvo desde niño. Sin embargo, no todo es interés y vocación, puesto que el autor asegura que ser diplomático requiere unos requisitos muy concretos que van más allá de lo académico: «Exige rigor, sacrificio, adaptabilidad, honradez intelectual, conciencia ética, patriotismo, curiosidad…». Afirma que todos estos aspectos son lo que más le gusta de la profesión, cuánto más desafiante le resulta, más atraído se siente. Estos desafíos los vincula con aquello que podría considerarse como lo peor del trabajo: cambiar de destino constantemente y enfrentarse a un mundo que, hasta ese momento, puede llegar a ser desconocido.

Alguien grita: ¡Viva la diplomacia!, y a mi compañero de pupitre se le salta una lágrima

Ese cambio de destino constante se ve reflejado en el libro, pues en un rango de diez páginas podemos encontrarnos con hasta tres lugares diferentes. Francisco Javier ha visitado países en África, Sudamérica, Europa y Norteamérica, lo que implica un proceso de preparación previo y exhaustivo que permita acercarse al país de destino, pues en muchos casos cuentan con pocos meses o incluso semanas para poder conocer el idioma, la cultura, la geografía e historia del lugar. Este periodo de estudio requiere una concentración y dedicación especial: «La mentalización, como en el deporte antes de competir, es fundamental. El objetivo es alcanzar el pleno rendimiento, la velocidad de crucero, en el menor tiempo posible».

Con los hermanos del Ecuador compartimos lengua materna, aunque lo manejemos de manera dispar según nuestras respectivas idiosincrasias

Uno de los destinos más impactantes en la obra es Polonia. En el último capítulo se realiza una reflexión desgarradora sobre su estancia allí y sobre el conflicto entre Ucrania y Rusia. No obstante, presenciar este tipo de situaciones no es algo inusual y por eso, quizás, sorprende el tener que habituarse a vivir algo tan desgarrador: «Un diplomático debe tener asumido que su trabajo le puede llevar a vivir situaciones extremas. Los desastres naturales, las guerras, el terrorismo, los accidentes… están a la orden del día». Los lugares a los que pueden ser destinados requieren de un control mental y emocional muy fuerte, pero es algo para lo que están preparados: «[…] Al igual que los tripulantes de un barco, una aeronave o un tren, o como los policías y los bomberos, los diplomáticos somos servidores públicos que tenemos que estar preparados para lo peor… cuando llegue». Deben valorar la situación y, si es necesario, anteponer el interés profesional al personal.

Los españoles deberíamos mirarnos más en los polacos, en su capacidad de sufrimiento, en su coraje cívico, en su aguante y en su espíritu indómito de superación

Tras todos estos viajes por el mundo, ¿dónde queda España en la maleta del autor? Al pasar tanto tiempo fuera es inevitable que nuestro país esté presente, bien sea por su ausencia o por sus memorias, ya que España es un estado reconocido a lo largo y ancho del mundo, por diferentes motivos: cultura, deporte, gastronomía, historia, patrimonio… Todo ese reconocimiento y orgullo lo lleva consigo como una medalla: «Ser diplomático español es un privilegio, se siente uno miembro de un “club” con un listón muy alto, generalmente respetado y que despierta, de lejos, más simpatías que antipatías». Ese sentimiento de añoranza aparece cuando está solo con sus pensamientos, y es en esos momentos en los que más recuerda su país. «Tengo para mí que hasta un peneuvista se emocionará con una jota aragonesa, si la escucha tras cuatro días de travesía por la Antártida. Siempre que nadie le vea, claro está».

Transcurren los años y la hostilidad desaforada del extremismo no remite. La defensa de la libertad se asemeja al suplicio de Sísifo. Los españoles —ay, Fabio— sabemos de ello

Sin embargo, en esta profesión no todo es seriedad y melancolía, también podemos conocer un poco la visión de los acompañantes del autor, como por ejemplo, la de Tina, su pequeña yorkshire. Tina narra dos segmentos en la obra, en los que su dueño introduce la perspectiva de su compañera canina sobre el ambiente que la rodea. Algo que no le resultó difícil poner en palabras debido a su tan especial conexión con ella: «Pensé que su experiencia neoyorquina, cuatro años de estancia, aportaría frescura y nuevos ángulos a esas estampas poliédricas».

En realidad (…), ni siquiera me estoy yendo, pues que el hoy y el ayer se funden con el mañana sobre el lecho denso que alfombra el vuelo del reactor

Estampas neoyorquinas y otras postales desvaídas retrata la vida y aventuras de un profesional enamorado de su trabajo y del mundo que le rodea. Francisco Javier Sanabria Valderrama nos cede un asiento a su lado para disfrutar del pasado y de localidades tan lejanas como enriquecedoras que ha tenido la suerte de conocer y visitar, y que ahora el lector puede imaginar.

 


 

Francisco Javier Sanabria Valderrama

Francisco Javier Sanabria Valderrama. Nació en Calatayud. Vivió en San Ignacio, Bilbao, hijo de funcionario del Ayuntamiento y maestra de escuela. Estudió en el Colegio Alemán-San Bonifacio y cursó Derecho en Deusto. Es diplomático desde 1988.

Ha estado destinado en Kinshasa, en Quito, en la Representación Permanente de España en la Unión Europea, en Praga, en la Misión Permanente de España ante las Naciones Unidas en Nueva York y en Varsovia.

En Madrid, empezó su carrera en la Dirección General de Seguridad y Desarme (1989-1993). Fue asesor en el Gabinete del secretario de Estado de Cooperación Internacional (1996-1999), subdirector general para los Asuntos de Justicia en la Unión Europea y Organismos Internacionales del Ministerio de Justicia (2008-2010), director general de Naciones Unidas y Derechos Humanos (2015-2017), asesor en la Escuela Diplomática (2022-2024) y, actualmente, en la Dirección General de Políticas de Desarrollo.

Durante el último año de su estancia en Nueva York escribió unas entradas para un blog que se publicó, junto a los de otros diplomáticos, en la página web del Ministerio. Esas páginas constituyen el núcleo de este libro.

Estampas neoyorquinas y otras postales desvaídas (tapa)

Estampas neoyorquinas y otras postales desvaídas
Colección La valija diplomática, n.º 70 (Cuadernos del Laberinto, 2025) • I.S.B.N.: 978-84-18997-58-7 • 130 págs. • Ilustraciones artículo: Portada del libro y fotografía, con autorización para su uso y publicación en esta entrevista; © de sus autores.

ℹ️ Más información:
cuadernosdelaberinto.com/valija_diplomatica/Fco_Javier_Sanabria_Valderrama.html

Estampas neoyorquinas y otras postales desvaídas

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