Los pequeños puñales del miedo
Las tempestades humanas llegan
inesperadamente, aunque distintas
circunstancias y sospechas adviertan
que en algún momento pueden ocurrir.
C.B.
P
osiblemente los dos personajes más fantásticos creados por la imaginación humana sean Dios y el Diablo. El primero absorbe todo el mal del mundo y lo hace exigiendo a cambio de que el hombre le dedique su propia vida, aceptando que no hay otra manera de alcanzar la vida eterna.
El segundo, a su vez, no exige menos, expande y estimula el mal en el hombre, siempre que le dé todo el crédito. Para ambos, el hombre, su incansable creador, establece que el bien es una especie de derivación mínima de los efectos del mal, suficiente para que este prospere. Y para ello se sirve de sus dos célebres y astutas representaciones, sin asumir responsabilidad alguna por sus actos.
Solo se da la palabra a cada uno de ellos cuando coinciden en que el creador es palpable. Cuando este sistema determina el resultado de sus motivos, ocurre algo imprevisto y desde lo más profundo del alma humana surge un grito primordial en forma de verso, una imagen poética que pone en duda si todo lo que sucede es el escenario casual de una experiencia morbosa que ni siquiera puede ser cuestionada. El hombre se siente obligado a acomodar en sus entrañas a ese otro personaje impredecible, que luego revela su propio nombre y, al decirlo, parece algo sencillo de realizar. Aunque todavía no se ha dado cuenta, este es el momento en el que el hombre se encuentra ante su propia sombra.
La palabra puede ser una esfera de locura, el zumbido de la conciencia, un derrame de hechizos, algo que engañosamente, cuanto más se acerca a la luz, más crece, hasta el punto de desaparecer. Al mismo tiempo, gracias a él, se enciende la propia luz y se conectan los mecanismos de la realidad. La palabra contiene a la vez esplendor y miseria, y aun cuando apunte o refleje solo el silencio, será escuchada a distancia como la única esencia del ser. La única representación. El único acto.
Y requiere que descifremos, leamos, interpretemos. Leemos la palabra con todos nuestros sentidos. Y a través de ella somos multitud de voces, de realidades, de epifanías. Es hermoso y muy significativo leer al poeta César Bisso, quien dice que la poesía reina en la más pura de las anarquías. El poeta no puede aceptar jerarquías de ningún tipo. Y este poeta, precisamente él, dedica un libro entero a recordar que los momentos más degradantes de la historia de la humanidad son precisamente aquellos en los que se intensifica la disputa entre los dos personajes inicialmente mencionados.
El libro que escribió César, que se llama El susurro que tañe, puede estar, como él mismo me dijo, compuesto de poemas pandémicos, que nacieron bajo la sombra tenebrosa de varios males (el virus, el sistema, la corrupción del poder, la ignorancia). Entre ellos, solo se escuchaban susurros de miedo. Y luego agrega: son poemas existenciales, escritos con un estilo lacónico, como pequeñas dagas que intentan abrir el corazón de la conciencia.
Es cierto que el libro está marcado por un dolor profundo y que, a través de una frase que es la clave de todo su horizonte –Nadie conoce la altura de sí mismo– es posible tantear los capítulos de tantos martirios: los enredos de lo oculto: la eficacia del destino, el apetito feroz de los mercaderes, las promesas incumplidas, la tentación efímera de la belleza…
Evidentemente, identificamos el escenario detallado por César Bisso como ese horror espeso que nos devoró a todos hace unos años. En cierto modo, su reflejo aún permanece grabado en nuestra alma. Como destaca el poeta en uno de los pasajes del libro: Días tristes / abandonados a la vera del incendio / blasfeman sobre una hoja de papel.
La hoja de papel es el árbol disecado del propio planeta. El tiempo también fue absorbido por el mismo lenguaje herético, partido en dos, que absorbe tanto lo sagrado como lo profano.
Identificamos en el tiempo lo que fue más allá de él, y atraviesa la historia con una herida que afectará a todas las épocas, desde aquel momento en que el hombre se convirtió en creador de una locura mutante. Es cierto que el poeta César Bisso levanta su copa ante su pura anarquía –esa notable ruptura de sistemas– y advierte: No te rindas palabra. / Aunque ya enmudezca el mundo / alguien escuchará tu grito. En sus páginas, El susurro que tañe nos reafirma que cada acto, tema, materia, es la suma de todas sus partes, la verdad termina dejándonos el rastro de su contrario, los mayores riesgos terminan siendo predecibles, aunque el poeta, al final, predice su dolor, el dolor humano, cuando afirma: Desconozco mi suerte.
Floriano Martins
Fortaleza, Brasil
Junio, 2024
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Selección de poemas
Altura Nadie conoce la altura de sí mismo. La historia es un río oscuro y sin orillas donde flota el luto de los siglos. Quiero salir de la tiniebla: ser viento marea espuma aguas que nada ocultan. Migajas En días de intensa soledad migajas de pan pesa la esperanza. Ni siquiera la máscara de los bufones oculta la cólera del silencio. No me reconozco cuando desvelo al anverso del espejo. Quedan ligeros resplandores, vértigo de párpados que soportan el desánimo. Días tristes, abandonados a la vera del incendio, blasfeman sobre una hoja de papel. Palabra en vuelo Ay palabra, defiéndete de quien sublima. No te derrumbes, huye del saqueador, falaz traficante de ensueños. Transfórmate en águila, afila tus garras contra la piedra ardida y vuela más allá del horizonte. No hay magia que proteja. El mal decir carcomió la torre de Babel y ningún diccionario podrá reforzar los frágiles cimientos de la sensatez. No te rindas palabra. Aunque ya enmudezca el mundo alguien escuchará tu grito. Sanación No alcanza la donación de fe. Tampoco será el feroz apetito de los mercaderes un tibio maullido en la sombra. El viejo carro de la infamia transporta el conjuro de los dadores de pobreza que violentan los templos y lavan el alma del desvalido. ¿Cómo sanan los sufrientes? ¿Tendrá ojos la muerte? ¿Manos la cura verdadera? Divulgo el mayor anhelo: alzar en lienzo blanco la vida decorosamente por el aire. Para que no gobierne la maldad.
Sobre los autores
César Bisso. (Argentina, 1952). Poeta y ensayista. Ha publicado los siguientes libros: La agonía del silencio; El límite de los días; El otro río; A pesar de nosotros; Contramuros; Isla adentro (Primer premio de poesía José Pedroni); De lluvias y regresos; Las trazas del agua (antología); Permanencia; Coronda (antología); Cabeza de Medusa (ensayo); Un niño en la orilla (Segundo premio municipal de poesía Ciudad de Buenos Aires); Andares; La jornada (Tercer premio Fundación Argentina para la Poesía); Haikus felinos; De abajo mira el cielo. Fue invitado a participar en diferentes ediciones de ferias de libros, festivales de poesía y encuentros culturales realizados en ciudades de Argentina, América Latina y Europa. Algunos de sus escritos han sido incluidos en diversas antologías publicadas en el país y en el extranjero; otros textos fueron traducidos al inglés, portugués, francés, alemán, italiano y árabe.
Floriano Martins. (Fortaleza, 1957). Poeta, editor, dramaturgo, ensaísta, artista plástico e tradutor. Criou em 1999 a Agulha Revista de Cultura. Coordenou (2005-2010) a coleção “Ponte Velha” de autores portugueses da Escrituras Editora (São Paulo). Curador do projeto “Atlas Lírico da América Hispânica”, da revista Acrobata. Esteve presente em festivais de poesia realizados em países como Bolívia, Chile, Colômbia, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Equador, Espanha, México, Nicarágua, Panamá, Portugal e Venezuela. Curador da Bienal Internacional do Livro do Ceará (Brasil, 2008), e membro do júri do Prêmio Casa das Américas (Cuba, 2009), foi professor convidado da Universidade de Cincinnati (Ohio, Estados Unidos, 2010). Tradutor de livros de César Moro, Federico García Lorca, Guillermo Cabrera Infante, Vicente Huidobro, Hans Arp, Juan Calzadilla, Enrique Molina, Jorge Luis Borges, Aldo Pellegrini e Pablo Antonio Cuadra. Criador e integrante da “Rede de Aproximações Líricas”. Entre seus livros mais recentes se destacam Un poco más de surrealismo no hará ningún daño a la realidad (ensaio, México, 2015), O iluminismo é uma baleia (teatro, Brasil, em parceria com Zuca Sardan, 2016), Antes que a árvore se feche (poesia completa, Brasil, 2020), Naufrágios do tempo (novela, com Berta Lucía Estrada, 2020), Las mujeres desaparecidas (poesia, Chile, 2022) e Sombras no jardim (prosa poética, Brasil, 2023).
🖼️ Ilustración artículo: Portada del poemario. Derechos reservados por sus autores.
📚 El susurro que tañe (César Bisso), Ed. Cartografías Ediciones (2025), ISBN: 978-987-3800-59-7
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Revista Almiar (Margen Cero™) · n.º 142 · septiembre-octubre de 2025 · 👨💻 PmmC
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