artículo por
Salomé Guadalupe Ingelmo

 

H

abiendo expirado el pasado 15 de julio la fecha límite para presentar participaciones, un año más, como responsable de su coordinación, comparezco para, con la transparencia que nos distingue, dar cumplida cuenta de las primeras impresiones a cierre del periodo de recepción del Concurso Literario Internacional Ángel Ganivet 2019.

Si bien aún queda muchísimo trabajo por realizar, estoy ya en condiciones de compartir algunas observaciones extremadamente positivas. En primer lugar, pues me ha sorprendido muy gratamente, he de manifestar que este año he percibido un sobrecogedor aumento de concursantes que jamás nos habían enviado sus obras antes. Es bien sabido, porque numerosas veces lo he manifestado públicamente, que nos enorgullecemos de tener una tasa muy alta de «participación reincidente», es decir que muchos escritores depositan año tras año su confianza en nosotros —lo que, más en un mundo como el nuestro, supone un galardón inestimable— y se han convertido ya en una suerte de viejos conocidos nuestros. En la presente edición sigue habiendo muchos simpatizantes antiguos, pero llama la atención una creciente afluencia de sangre nueva. Una parte de esos recientes amigos son en efecto bastante jóvenes, aunque no pocos de ellos cuentan ya con una considerable experiencia en el ámbito de las letras, a las que en ocasiones se han aproximado desde corta edad. Ello nos complace, pues les auguramos una dilatada y fecunda carrera literaria. No obstante, no menos nos complace constatar que otros participantes, procediendo de los ámbitos laborales y de formación más dispares, se han aproximado a la literatura a edad avanzada, aunque su ansia por compartir experiencias, sentimientos y pensamientos con sus semejantes les ha dotado en poco tiempo de potentes voces que merecen ser escuchadas.

Como siempre, los datos estadísticos concretos serán ofrecidos en el acta de fallo, pero sí puedo adelantar que se consolida la participación procedente de países de América Latina que antes sólo tenían una presencia anecdótica en nuestro concurso, o que incluso no tenían representación alguna. Un ejemplo admirable lo constituye, por citar un caso llamativo, Ecuador. Entiendo que ese aumento radical en los índices de participación de este país han de deberse, sin duda, a la labor de divulgación de nuestras noticias emprendida por sus Ministerios de Cultura, Educación y Exteriores, a través de cuyas Embajadas los ciudadanos residentes en el extranjero también logran estar bien informados sobre iniciativas que, como la nuestra, atañen a una lengua materna compartida por todos nosotros.

Gracias, por tanto, a las embajadas de habla hispana de cada país hermano, academias de la lengua, universidades y otras instituciones y organismos encargados de velar por la cultura que se han implicado en la difusión de nuestras bases, así como al apoyo de medios de comunicación e iniciativas privadas que cada día trabajan para promover la pasión por la literatura sin esperar recompensa a cambio.

Porque, efectivamente, da la impresión de que, a la hora de infundir confianza en nuestra iniciativa, el boca a boca en ocasiones ha tenido tanto peso como los mencionados canales oficiales, demostrándose cuán lejos puede llegar la voluntad humana cuando el compromiso es sincero. Se diría el caso de los autores venezolanos, cuya participación vuelve a ser muy alta este año.

En la edición en curso, por otro lado, aumentan las nacionalidades participantes respecto a la edición pasada: 36 frente a los 26 del 2018. Entre ellas cabe mencionar, por especialmente exóticas, la libanesa, la caboverdiana o la senegalesa. Este cosmopolitismo es fruto a veces de situaciones personales concretas, como la migración por motivos laborales o de otro tipo de progenitores de habla hispana al país que dará la nacionalidad al participante, o, auque estos casos suelen ser más raros —pero alguno bastante curioso tenemos—, la propia emigración de éste a países de habla hispana. No obstante, la circunstancia también nace de un sólido interés por el español, pues no parecen pocas las participaciones de estudiosos de la filología hispánica que concursan desde localizaciones tan dispares como Israel, Dinamarca, Suiza, Canadá o Kuwait, sólo por citar algunos ejemplos. Personas que a veces dedican su vida a la enseñanza de nuestra lengua en los rincones más insospechados del mundo. De hecho, en la presente edición, en la que han concursado 1401 escritores, también aumentan los lugares de residencia desde donde nuestros autores han participado: 40 países frente a los 36 del año pasado.

No puedo renunciar, por otro lado, a expresar mi sorpresa al haber descubierto entre nuestros concursantes nombres de considerable peso dentro del ámbito de la cultura. Como nos distingue una proverbial discreción, no ofreceré pista alguna. Si se convirtiesen en finalistas, sus identidades se harían del dominio público con el acta del fallo. De lo contrario, su paso por este certamen permanecerá para siempre ignorado; aunque a nosotros nos quedará la íntima satisfacción por haber merecido el interés y la confianza de personalidades de tal talla. Sólo podremos salir de dudas una vez los jurados hayan hecho su elección, momento en el cual, finalmente, se abrirán las correspondientes plicas. Como se ha demostrado ya en convocatorias precedentes, muchos escritores de no tan amplia trayectoria o prácticamente desconocidos poseen un talento capaz de cautivar a nuestros jurados, impresionables únicamente ante la calidad literaria, que no siempre coincide necesariamente con un currículo deslumbrante.

Desgraciadamente, este año nuestra alegría ante el alto índice de participación se ve ensombrecida por un hecho luctuoso: la reciente desaparición de uno de nuestros queridos colaboradores, José Luis Caramés Lage, catedrático de la universidad de Oviedo. El profesor Caramés formó parte de nuestro jurado en los últimos años, y en la presente edición se preparaba para poner a disposición del certamen su criterio una vez más cuando, a poco de que se requiriese su intervención sobre los textos participantes, falleció de forma totalmente inesperada y repentina. Era una persona extremadamente vital y activa, siempre jovial y entusiasta, muy comprometida con la promoción de la cultura especialmente en el ámbito literario. Por eso su partida ha resultado aún más difícil de digerir y le echaremos doblemente de menos. Queremos, desde aquí, enviar un cariñoso abrazo a sus familiares, allegados, amigos, colegas en las letras y alumnos, todos ellos sin duda devastados por la pérdida. Pueden albergar el consuelo de que será recordado por sus actos, pues dejó con generosidad mucho a su alrededor, y todo aquello que uno siembra se convierte en semilla.

Naturalmente, nuestro equipo de jurados, al que tanto debemos, inmune al desaliento, sigue adelante con su monumental tarea. Las obras participantes serán sometidas ahora a su sólido juicio. El periodo de reflexión, como cada año, se hará largo. Quedan meses por delante de complejas deliberaciones, en los que cada uno de ellos dará, como han demostrado con anterioridad, lo mejor de sí. De esa forma tendremos la certeza de que, cuando en noviembre dispongamos de un fallo, el veredicto alcanzado será profundamente sopesado y absolutamente ecuánime. Nuestro jurado está compuesto por reputados profesionales con una amplia experiencia en el campo literario a las espaldas. Por ello me permito afirmar que realizarán una excepcional labor de la que nuestros participantes se verán beneficiados, pues podrán estar seguros de haber sido leídos con todo el respeto y atención que merecen.

Este año querría dedicar los titánicos esfuerzos que tal empresa exige para ser llevada a término impecablemente a la memoria de nuestro querido compañero José Luis, que tan solidariamente transitó por este mundo y con el que tuvimos la fortuna de cruzar nuestros caminos. Aunque haya sido por breve espacio de tiempo, nos consideramos privilegiados por ello y conservaremos por siempre su ejemplo de dinamismo y entrega.

Deseamos manifestar, además, nuestro más sincero reconocimiento al pintor español Alejandro Cabeza, que ejecutará el retrato al óleo de nuestro/a ganador/a de 2019. Como es bien sabido, dentro de la vasta producción de este artista, resulta especialmente conocida su colección de rostros representativos de las letras hispanas, que se halla repartida entre museos nacionales y provinciales españoles y extranjeros. Sin ir más lejos, recientemente Cabeza, que ha realizado reconstrucciones fisonómicas de Lope de Vega o Cervantes, ha pintado una nueva versión —ya la cuarta— del creador del Quijote que engrosará la colección del Museo Nacional del Teatro, quien cuenta con otros retratos suyos de escritores tan esenciales como Lope de Vega, Federico García Lorca, José Zorrilla, Antonio Buero Vallejo o Max Aub.

Gracias también a la Universidad de Helsinki (Finlandia), la Universidad de Salamanca (España), la Universidad de Oviedo (España), la Universidad de Guadalajara (México), la Universidad Simón I. Patiño (Bolivia), la Cátedra Libre de Cultura Andaluza de la Universidad de La Plata (Argentina), la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, la Academia de Buenas Letras de Granada, la Academia de las Ciencias, las Letras y las Artes Abulenses, la Institución Gran Duque de Alba (Excma. Diputación Provincial de Ávila), el Institutum Pataphysicum Granatensis, la Academia de Juglares de Fontiveros, el Consulado de España en Lyon (Francia) y las Embajadas en España de Guatemala, México y República Dominicana, que han decidido respaldar nuestra edición 2019. Todo nuestro reconocimiento para la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que además de apoyar este evento junto al resto de instituciones mencionadas hospedará, como ya hiciese en la pasada edición, nuestra entrega de premios el próximo noviembre en su sede central de Madrid, lo que esperamos nos permita conocer personalmente a un nutrido número de nuestros finalistas.

Por último, pero no por ello menos importante, pues sin vosotros este evento no tendría sentido, gracias infinitas a vosotros, nuestros participantes, por dejar en nuestras manos vuestro más preciado tesoro, el fruto de vuestras inquietudes, sueños e ilusiones. Confiamos en seguir siendo dignos durante mucho tiempo de ese honor que nos concedéis año tras año. Deseamos toda la suerte a cada uno de vosotros y esperamos veros en noviembre.

 

Salomé Guadalupe Ingelmo

Coordinadora del Concurso Literario Internacional Ángel Ganivet

 


 

Para más información:

concursoliterarioaganivet @ gmail.com

https://sites.google.com/site/ concursoliterariointernacional

 https://angel-ganivet.blogspot.com

 @ConcursoLiterarioInternacional AngelGanivet

 

 Ilustración artículo: Imagen remitida por la Coordinadora del Certamen (algunos derechos reservados).

indice artículo concurso angel ganivet 2019

Artículos y reportajes en Margen Cero

Revista Almiarn.º 105 • julio-agosto de 2019MARGEN CERO™

 

(Total lecturas: 32 ♦ Reciente: 1)