ensayo por
Héctor M. Magaña
P
ara el lingüista Edward Sapir: «El lenguaje está íntimamente ligado con nuestros hábitos de pensamiento; en cierto sentido, ambas cosas no son sino una sola» (Sapir, 1971,p.247). La hipótesis Sapir-Whorf, que tuvo su origen alrededor de los años cincuenta no ha dejado de influir en diversas áreas, tales como: la psicología, la lingüística, la antropología, la filosofía (política y de las ciencias). En síntesis, la hipótesis lo que plantea es que la lengua y el pensamiento son isomorfos. Esto tiene como consecuencia que las culturas asociadas a determinadas lenguas tendrán variaciones significativas. Más adelante Edward Sapir añade: «La cultura puede definirse como aquello que una sociedad hace y piensa. El lenguaje, en cambio, es un cómo peculiar del pensamiento» [cursivas en el original] (Sapir, 1971, p. 247).
La lengua china destaca por su particular y singular escritura, además de su origen. Desde la llegada de los primeros misioneros jesuitas a China guiados por Mateo Ricci en el siglo XVI, China ha sido un enigma. Un enigma que para el filósofo francés, François Jullien, es clave para «re-pensar» China desde un nuevo ángulo, desde un nuevo paradigma. Un paradigma que para Jullien (2005) le permite sumergirse en los textos antiguos para explorar esa alternativa que no se exploró cuando China y Europa se encontraron.
Así podemos notar que las relaciones en lenguaje, pensamiento y cultura no son débiles, sino que cruciales para que Occidente pueda entender su propia cultura (sociedad, ciencia, pensamiento y política) al salir de sus coordenadas occidentales y mirar ese punto de vista que ofrece la lengua china y sus elementos culturales.
El pensamiento chino y su lengua
Para comprender el papel que la lengua china ha tenido en la configuración de su sociedad, cultura y política es necesario hacer una rápida revisión de su historia y su trasfondo geográfico. Para Feng Youlan tanto el pensamiento como la lengua china están atados específicamente a sus circunstancias geográficas. Es más, Feng Youlan (1989) destaca que China al ser un país continental la agricultura fue la base para el desarrollo de su riqueza y sustento. No obstante, podemos ver en las expresiones del «habla» china claras señales sobre la dirección que tomaría el pensamiento chino posteriormente. Youlan (1989) resalta cómo China fue un país que no conoció otros países de ultramar, lo que facilitó la «centralización» de su pensamiento.
Así, desde los albores del pensamiento chino podemos ver que en realidad, hay indicios de una dirección diferente que tomaría China en oposición al pensamiento mediterráneo de la antigua Grecia. Para otro gran estudioso del pensamiento chino como Marcel Granet, el pensamiento chino escrito, tuvo, una notable diferencia con respecto al filosofar en griego. Frente al pensamiento «dialogal» de Platón, en Confucio, en cambio, inicia el estilo de la glosa. El propio Confucio fue uno de los grandes comentadores de textos tan varios como libros de poemas y canciones, así como del clásico I Ching. Es decir, los textos chinos tuvieron una enorme y efusiva cantidad de comentarios que duraron hasta principios del siglo XX. Según Marcel Granet:
Ningún lector (un chino menos que cualquier otro) lee un texto libremente. Es solicitado por las glosas, aun sabiéndolas inspiradas por un sistema de interpretación que impregnan preocupaciones escolares, morales y políticas. Nadie, en efecto, tiene acceso al texto, escrito en lengua arcaica, más que por la glosa (Granet, 2021, p. 30).
Por lo que podemos aseverar que el pensamiento textual chino es una labor colectiva. Nadie piensa al «observar directamente» el mundo, sino a través del tamiz del texto y de la glosa. Esto tiene consecuencias importantes. Para la sociedad intelectual china de la antigüedad, la producción de material «intelectual o filosófico» era, casi, en estricta consonancia con la historia. Aún más, en la dinastía Han y Tang se empieza a burocratizar y sistematizar el pensamiento. «La burocratización de la historiografía tuvo consecuencia de alcance aun mayor, pues el material histórico se repartía y elaboraba de manera igualmente administrativa» (Franke y Trauzettel, 1973, p.2). Todo ello sin olvidar que estuvo claramente influenciado por las características particulares de la lengua china: «La escritura ideográfica china favoreció una característica de la lengua culta, a saber, su capacidad para aludir y citar de la forma más concisa posible» (Franke y Trauzettel, 1973, p.3).
Esta tendencia de la lengua china a la burocracia y a la centralización administrativa tuvo consecuencias puntuales: los avances de la sociedad china en materia de ciencia y tecnología, antiguamente en la vanguardia, devinieron en una decadencia «escolástica» (Needham, 1977) y el poder centralizado llevó a diversas revueltas e insurrecciones en los sectores agrícolas. Solo tras la llegada de Mao Zedong, hubo un interés genuino en llevar a cabo una revolución lingüística. El gran escritor Lun Xun da testimonio de ello. Para el pensador y escritor chino, la literatura incluso ha sufrido dicha revolución:
La lectura nos incomoda algo, pero aún leemos con cierto distanciamiento. De hecho la literatura del pasado parece describir una sociedad distinta, para nuestra diversión, mientras que la literatura contemporánea describe nuestra misma sociedad, casi nos describe a nosotros mismos (Lun, 1972, p.81).
De este modo podemos notar que incluso tras la revolución en China, el papel de la lengua como gran «colectivizador» del pueblo, aún se mantiene. Incluso aunque el gobierno maoísta trató de eliminar el pensamiento antiguo (igual que Quin Chin Huang con el pensamiento confuciano), este interés por el pasado aún no se pierde: «La presencia del pasado se experimenta constantemente en China. Surge a veces en los lugares más inesperados […] están expresados en una lengua que ha permanecido prácticamente inalterable durante los últimos dos mil años» (Leys, 2016, p.309).
Conclusiones finales
El pensamiento chino se mantiene vivo hoy. Como dice Simon Leys, ha permanecido casi intacto desde hace dos mil años. No es de extrañar que parte del propio pensamiento chino mantenga estos vestigios del pasado arcaico. No obstante, para el mundo occidental: ¿Qué ofrece el pensamiento chino?
Tal como señaló Joseph Needham, el pasado glorioso de avances científicos y tecnológicos quedó esclerotizado, sin embargo esto no significa que el pensamiento chino haya sido totalmente superado. Para Paul Feyerabend, en concordancia con Whorf y Sapir, reconoce que «la gramática de una lengua encierra una cosmología, y el lenguaje mismo» (Feyerabend, 2013, p. 84). Por ello el filósofo austriaco reconoce que el «progreso» de la ciencia siempre debe salir de esa idea de mirar siempre a occidente, el pensamiento debe salir incluso de sus límites geográficos. Feyerabend (2001) lo ilustra a través de cómo la medicina china resistió el ataque de Occidente y se impuso con resultados positivos.
Tenemos por ende que reconocer que aprender el idioma chino es aprender un estilo de pensamiento, una historia, una sociedad y una cosmovisión única que puede enriquecer nuestras instituciones: desde las políticas hasta las científicas. Así lo muestra el físico e investigador F. David Peat al basarse en el antiguo pensamiento chino para estudiar el fenómeno de la «sincronicidad» abordado por Carl Jung y Wolfgang Paul.
El lenguaje, la actividad de comunicación y la percepción por medio de los sentidos y la mente actúan recíprocamente de formas particularmente sutiles. De este modo, una visión del mundo y un lenguaje pueden reforzarse el uno al otro, de manera que cada persona que habla ese lenguaje está inconscientemente dispuesta a ver el mundo desde un punto de vista determinado (Peat, 1995, p.166).
Referencias
- Feyerabend, P. (2001). Cómo defender a la sociedad de la ciencia. Polis (1) 1. https://www.redalyc.org/pdf/305/30501121.pdf
- Feyerabend, P. (2013). Filosofía natural. Debate.
- Franke, H y Trauzettel, R. (1973). El imperio chino. Siglo XXI editores.
- Granet, M. (2021). El pensamiento chino. Universidad Veracruzana.
- Jullien, F. (2005). La China da que pensar. Antropos.
- Leys, S. (2016). Breviario de saberes inútiles. Ensayos sobre la sabiduría en China y literatura occidental. Acantilado.
- Lun, X. (1972). Cultura y sociedad china. Grijalbo.
- Needham, J. (1977). La gran titulación. Ciencia y sociedad en Oriente y Occidente. Alianza.
- Peat, F. D. (1995). Puente entre mente y materia. Kairós.
- Sapir, E. (1971). El lenguaje. Fondo de Cultura Económica.
- Youlan F. (1989). Breve historia de la filosofía china. Ediciones en Lenguas Extranjeras.
Héctor M. Magaña (Xalapa, Veracruz, 1998). Autor de relatos publicados en revistas (Los no letrados, Monolito, Nocturnario, Revista Almiar, Elipsis, Diablo Negro, Tintero Blanco, Periódico Poético, Prosa Nostra Mx, Les Escribadores), reseñas literarias en revistas como Criticismo. Tradujo a autores como el emperador Akihito, la emperatriz Michiko Shoda y a la poetisa Cora Coralina. Ha participado en el taller de creación literaria de Fernanda Melchor.
Contactar con el autor: hmm271527 [at] gmail [punto.] com
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🖼️ Ilustración: Cuadriga del ejército de Qin Shi Huang, fotografía original en B&W, coloreada y reeditada mediante IA. Pedro Martínez © (2013).
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