El viaje en lo profundo de Asunción Caballero Mascab

A cargo de  Elisabetta Bagli

L

a poesía de Asunción Caballero es vibrante, fuerte, transparente; expresa en su significado personal, interpersonal y social la revelación del alma humana desprovista de cualquier superestructura; es la manifestación tangible de la densa dimensión existencial en la que está inmersa la poeta en su versatilidad universal.

El libro Algas milenarias es un viaje sobre las aguas vivas de un alma que se teje en el crepúsculo iluminado por un temblor y se hunde en la oscuridad del abismo de donde provienen las voces de las diosas que llaman a la autora a desempeñar una tarea superior: la de romper los silencios, revelar los dolores que se convierten en expresión de las piedras, de la soledad, de los recuerdos. (… Oigo a la diosa del lago llamarme/ desde la piedra/ desde la gruta/ desde las algas/ desde el abismo… –“El Lago”).

Y todo esto en Caballero sucede a través de la poesía no escrita del mar, los lagos, las aguas y esas algas milenarias que se mecen cerca de las orillas, donde vibran cantos y danzas eternas, purificando las aguas y el espíritu en el ciclo perpetuo de nacimiento, transformación, muerte y renacimiento, etapas de nuestra existencia (… El mar acoge mis recuerdos/ les llena de algas y espuma/ y enreda mi cintura con corales… -“El mar y tú”).

El alma inquieta del poeta se pone a correr a plasmar palabras ante la contemplación de las aguas, lo que no es sino la exploración de uno mismo y del mundo en el que vive (… corro a plasmar las palabras/ que claven voces en los bárbaros/ hasta enterrarlos/ bajo su cal… -“El llanto”).

En Algas milenarias, el agua es la fuente primaria que representa el mar que seduce y separa, los lagos, la lluvia, las lágrimas. Son múltiples los significados que la poetisa atribuye al agua: agua como origen de todo; el agua que invade, sumerge, se expande y se transforma en elemento purificador; el agua que cae en forma de lluvia (… un mar de lluvia… lluvia de sol… lluvia que acorta la tarde…), que derrama lágrimas (lágrimas de soledad, lágrimas clavadas, lágrimas púrpuras de la noche…) y que con su fluir es una revelación del tiempo y concluirá su recorrido cuando el hombre haya terminado. Pero luego volverá, porque el agua también tiene su ciclo y volverá nuevamente para emprender otro viaje, para ser creadora y purificadora, lavando los pecados del mundo tanto en el sentido cosmológico como antropológico, para luego concluir nuevamente este viaje. Y esto sucederá hasta el comienzo de un nuevo ciclo y continuará hasta el Infinito.

El mar es el símbolo de lo absoluto, de lo ilimitado, de la fuerza dramática de lo conocido y de lo desconocido; es un ojo que mira sin ser visto por los demás, es una música constante e inestable que va y viene a golpe de pálpitos (-«Bajo agua»).

El lago es, a menudo, considerado el hogar de monstruos con poderes mágicos y místicos, pero también una fuente de fertilidad, que representa la transición de la vida, un espejo necesario para la autocontemplación y la revelación.

La lluvia no es sólo tristeza y destrucción, sino también purificación, unión entre los elementos agua y tierra para volver a prosperar, para perfumar los recuerdos, la vida (la lluvia perfuma el pelo de las algas de las rocas -“Dime”). Es energía vital que fecunda y crea, regalando un equilibrio siempre renovado, como las lágrimas que, si bien a menudo son consideradas como un tabú o un signo de debilidad, deberían, por el contrario, ser consideradas como un don precioso con un gran poder transformador: una vez calmadas restablecen la paz, pero con un equilibrio completamente nuevo.

Para Caballero, las algas que nacen y crecen dentro de las aguas adquieren las características de la memoria de sus raíces, ramificándose ampliamente en un mundo que abarca un universo de sentimientos y palabras. Las raíces permanecen vivas en los recuerdos y se expanden sabiendo que si seguimos juntos en la vida —aunque sea solo con el pensamiento y con el corazón ya que una parte se ha ido a otra dimensión— podemos avanzar, llegar, ser (Juntas: somos). Las algas juegan un papel sumamente importante en el ecosistema, producen oxígeno el cual permite la respiración de muchos organismos que viven en ambientes acuáticos, son refugio para miles de especies. Por esta razón, el símbolo de las algas puede verse además como un símbolo con un doble significado: las algas pueden sugerir sentimientos abrumadores o atrapamiento, a menudo debido a su tendencia a enredarse (… lengua que no se cansa de gritar/ por todos los nombres enredados en las algas/ de los silencios –“Las algas de los silencios”), pero sobre todo pueden representar significados positivos como prosperidad, adaptabilidad, resiliencia y resistencia, dado que impertérritas se siguen reproduciendo a lo largo de milenios.

El libro Algas milenarias representa también un espejo de nuestro tiempo, es apertura, y al mismo tiempo, cierre hacia quienes experimentan las aguas como única esperanza de salvación; la poetisa se ve envuelta en la escucha del rugido de quienes se transforman en un grito rojo en el horizonte (Cuando se conjuga silencio/ vuelvo a los bordes de tu mar/ para escuchar el rugir de tus olas/ y recordar la niña que fuiste -“Tu mar”).

En la lectura atenta de Algas milenarias vislumbro el renacimiento incluso en el momento en que la autora se refiere a la Navidad, que siempre termina y siempre regresa, como un momento para compartir con las personas queridas, como un momento de crecimiento, de recuerdos de la infancia (Hasta que un día regresaste/ como regresa la navidad todos los años/ para sentar en mi mesa sonrisas/ para cerrar el círculo del tiempo/ y calmar todas mis lágrimas/ con la ola de tu mar atrevido -“Tu mar”).

La autora cree en el renacimiento del ser humano y en la luz del mismo más allá de las cenizas que se funden con el agua del mar, cree en el poder del alma que transmite luz potente y trémula que se divisa en el movimiento de las olas, sabe que su sangre estará allí en las grutas entre la arena para siempre (Tu luz bajo las olas/ es la certeza/ de que mi sangre recorre las grutas/ entre la arena de la playa/ Un día será la semilla/ que germine vientres de peces/ Y tu voz formará dos perlas/ en los labios de una ostra -“Mis cenizas”).

Me atrevería a definir los versos de Asunción Caballero como contemplativos, ya que llevan al lector a sumergirse, con coherencia y relevancia, en un terreno en el que muchas veces resulta difícil adentrarse en solitario. Pienso, por tanto, que el lector de Algas milenarias se ve llevado a observar el mundo que le rodea con nuevos ojos, reclamando su propio espacio para tomar conciencia de sí mismo.

 

 

Asunción Caballero MascabAsunción Caballero MascabAutora de narrativa y de poesía. Tiene publicados los poemarios Las mujeres que habito (El taller del poeta, 2015); Pronombres (Lastura, 2016); Los zapatos del indigente (Lastura, 2018); Agua (Nueva Estrella, 2021); A (des)horas (Unaria, 2022) y Algas milenarias (Nueva Estrella, 2024) y el libro de relatos La dualidad de los espejos (Nuevos Ekkos, 2020). Su obra ha sido publicada y traducida al polaco, italiano, alemán, chino, árabe y rumano.

 

Elisabetta Bagli

Elisabetta Bagli. Roma, Italia. Licenciada en Económicas y Empresariales. Es traductora, escritora, poeta, ensayista, articulista, prologuista, corresponsal de radio, representante de varias Asociaciones culturales españolas, italianas e internacionales, organizadora de eventos. Su obra ha recibido premios italianos e internacionales,

 


 

Algas milenarias (portada del poemario)
📗
Algas milenarias
Ed. Nueva Estrella; 2024 • I.S.B.N.: 978-84-17857-72-1 • 130 págs. • Prólogo de Bahira Abdulatif.
🔗 Para adquirir el libro: editorialnuevaestrella.com/producto/algas-milenarias/

🖼️ Tapas del libro y fotografías, con autorización para su uso y publicación en esta reseña; © de sus autores.

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Revista Almiar · n.º 134 / mayo-junio de 2024 · 👨‍💻 PmmC · MARGEN CERO™

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