Poemario de Alba Navarro
Crítica literaria por Ana Herrera

 

E

n su primer poemario, En la maraña, Alba Navarro hace dotes de unas cualidades poéticas magistrales. El libro, escrito en verso libre y prosa poética, constituye una obra artística en el dominio exquisito de la lengua, tanto en el uso rico y variado de expresiones lingüísticas, como en la diversidad de su vocabulario, lo que le aporta a su estilo un toque actual, innovador, moderno, con una voz propia muy definida, cargada de fuerza expresiva. A ello se une la brillantez de sus recursos literarios, metáforas, personificaciones, anáforas, sutiles hipérbatos, moderada adjetivación…, que emanan de sus páginas agitando el alma del lector.

El deseo del ser humano de evolucionar, el desconsuelo ante la muerte, la denuncia de las injusticias sociales, el goce del amor, las sensaciones experimentadas a su paso por otros lugares, la admiración por el cine y su entorno, plasmada en numerosos personajes del mundo del celuloide, son temas que dejan al descubierto su profunda sensibilidad como persona y sus emociones atemporales y universales hacia el mundo que la rodea.

Pese a su juventud, la poeta ha atravesado por etapas de sentimientos intensos que en la época presente aparecen totalmente revestidos de amor. Vivencias, recuerdos del pasado, para transitar por un camino de felicidad donde el amor y la libertad sean los verdaderos compañeros de su utópico viaje.

En el poema que abre esta obra, es bastante significativo el verso: «Me he despojado de la mordaza / que apretaba mis labios». La autora toma conciencia de su libertad, que nace de un impulso incoherente que sacude sus dedos. Las veredas cercadas por «púas mohosas» ahora se convierten en «un mundo hambriento de utopías de amor», acertadas representaciones del dolor y de la necesidad de amar, respectivamente. La poesía es el medio más eficaz para que su «conciencia transite libre». Los libros y las bibliotecas —espacios de sabiduría— serán los encargados de descifrar todos sus enigmas. Así lo manifiesta en otro bello poema titulado «La poesía», y de ello sirvan de ejemplo todos los versos de este brillante poemario.

El tercer poema, como los dos anteriores, sobradamente significativo en la temática principal de esta obra, da título a todo el libro, «En la maraña». La maraña de la vida, la que nos atrapa entre «sus garras de asfalto» (aguda metáfora), por donde transitan los transeúntes con sus circunstancias, con sus rutinas, con sus sueños, sus miedos, sus angustias, pero salvados en sus «utopías de libertad», de amor y de poesía.

Nos deslizamos por la pendiente de una terminología clave, «libertad», «amor» y «poesía», envuelta en un sutil velo de utopía, de algo que el ser humano no posee en su totalidad y que se materializa en una incesante búsqueda hacia la eternidad.

El tema social está presente en distintas ocasiones a lo largo de estas páginas. En el poema «Noches en el bulevar», que nos conduce por los caminos de la mendicidad y el alcoholismo. En las niñas y niños que pintan sus «sueños en desechos de cartones». En la tragedia de los excluidos resumida de manera contundente en el verso «Nunca existieron». El feminismo se reivindica en un texto de una fuerza abrumadora, ya visible en su título, «Grito». El dolor y el vacío, que deja la muerte en los lugares y en las personas que los habitan, son contemplados desde múltiples perspectivas. La mirada hacia la muerte es bien patente a lo largo de todo el poemario.

«Saborear las nubes es placer prohibido / para nuestros humanos paladares. / Es la inercia la que dibuja sonrisas en nuestros rostros…». El poema «Sin sentido» se construye sobre un conjunto de versos que expresan la desazón y el vacío que en ocasiones se apoderan de nuestras horas, pero con una fuerza expresiva y una profundidad de pensamiento que lo convierten en uno de los más destacados. En «Sin expectativa» la autora se sumerge en la rutina de lo cotidiano con una ligera mirada a la nostalgia a través de bellísimos e inmejorables versos: «Y contemplo cómo se alejan, irremediablemente, / los bellos recuerdos de las tardes anónimas». Y de nuevo la mirada hacia la muerte en la liberación del alma al morir, en las pisadas del que pasea muerto entre la gente (vivir sin encontrar un sentido a la vida es otra manera de morir), en la descripción minuciosa de los minutos que anteceden a la muerte, en las ansias incontenibles de devolver la vida a las personas amadas («mendigándole a la muerte. / Ansío colmar tus venas de oxígeno»), en los lugares que quedaron vacíos tras la pérdida de quienes los habitaron («Morando un ataúd de seda. / Algo de ti quedó en un salón / con atmósfera de puro»), en las imágenes evocadoras de «Una vida que ya no existe» en un contundente poema narrativo. Es el otoño esa estación del año que se lleva parte de lo vivido («porque quedó la caligrafía rota / en papeles amarillentos», «Han muerto las conversaciones», «porque en tus noches la luna / ya no cuenta cuentos al viento»). Las personificaciones se construyen sobre una marcada elegancia cuando mueren las conversaciones, la luna cuenta cuentos o es el viento quien los escucha.

La autora también canta al río Magdalena a su paso por Girardot y Flandes, al Parque Arqueológico de Facatativá, a la sutileza de lo natural. Canta a la distancia que la separa del gran amor que ha dado luz a sus días, se define a sí misma y se transforma en ese amor, reconstruye sus horas apasionadas, sus caricias, sus besos, sus encuentros, sus paseos, sus noches, para dar paso a una nueva despedida, cargada de esperanza, del lugar que lo cobijó en «Digo de nuevo adiós» («de tu mano, / para pasear de nuevo / por el tiempo de nuestra primera vez»).

Bogotá, en el delirio de sus automóviles, de sus gentes, de sus avenidas colapsadas, representa una felicidad regalada por un tiempo que no esperaba. Praga renace en la nocturnidad cuando la oscuridad invade sus aceras. Y París, musa del cine, es el escenario de las noches infieles, de los años 20 retratados en estampas callejeras, del Cavalcanti soñador de la ciudad de la miseria, del pequeño flâneur y su globo rojo, de Cléo en su deambular de 5 a 7, de Les Enfants du Paradis, de los bouquinistes de los años 30 filmados por Renoir, del último fêtard… Ese París objeto de su homenaje como icono trascendental del cine, de la cultura, del arte y de la vida bohemia. Ese París que la arrastra y la absorbe de la mano del amor:

«Pasarán las horas, pasarán los días, pasarán los meses y los años, y nosotros seguiremos siendo los amantes del Pont Neuf, protagonistas de todas las películas que amaron París. En ellas nos encontraremos».

 


 

Alba Navarro es licenciada en Comunicación Audiovisual y ha cursado el Máster de Desarrollos Sociales de la Cultura Artística.

Ana Herrera. Licenciada en Filología Hispánica y Diplomada en Magisterio. Profesora de Lengua Castellana y Literatura. Ha realizado actividades literarias, de prensa escuela y animación lectora. Ha participado en proyectos de innovación educativa. Imparte conferencias. Ha sido secretaria de la Federación Provincial de Asociaciones de Mujeres de Málaga. Ha publicado con la Delegación Provincial de Educación y Ciencias de Málaga (Hidalgos y Mujeres de la Mancha cuatrocientos años después) y con la Asociación de Estudios Históricos sobre la Mujer, de la Universidad de Málaga, fruto de su participación en simposios y congresos (María Teresa León, la gran olvidada y Mujeres en la historia). Es coautora en colectivos literarios (Firmana, Alas, Indocentes, Itimad, Ed. Algorfa) y revistas culturales de carácter digital (El Librepensador, Almiar, Aldaba, Letras, Ittakus, Estrechando). Ha sido galardonada por su obra poética y narrativa. Colaboradora en Amicam Radio Campillos, «La Firma» de la Cadena Ser y las tertulias radiofónicas de «La vida es bella» de RTV Marbella. Incluida en la Ronda Andaluza del libro. Forma parte de REMES. Es socia de Ace-Andalucía y de la Asociación Humanismo Solidario, y ha colaborado en el proyecto «Hoy es siempre todavía». Su poema “Yo nací libre”, de la exposición Voces de Mujer ha sido publicado en el calendario Amnistía Internacional 2015.Entre sus obras publicadas se encuentran la novela corta Mi mundo sin fronteras (Octaedro Andalucía-Ed. Mágina, 2009), el libro de relatos Una mujer, una historia (Ed. Alfar, 2010) y la novela Hasta que los muertos lleguen al cielo (Ed. Adhara, 2013). Actualmente publica en las revistas Letras de Parnaso, Sur. Revista de literatura y Abaadjamaliya.com. Traductora de poesía en lengua francesa. Realiza trabajos de crítica literaria. Entre sus últimas obras, el libro de poesía Bajo un cielo añil (Ed, del Genal, 2016). Recientemente ha colaborado en las antologías Rencontre-Encuentro de poetas en francés y español, VI Encuentro Hispano Marroquí de Poesía, Antología Amour de poetas en lengua francesa -donde aparecen publicados sus poemas “Nuestra Casa” y “Sola”, galardonados con un primer premio en Francia en 2018-, Quejío. Grito de mujer, 2018”, en todas las ediciones antológicas digitales y en papel de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía, y en las revistas literarias Estrechando, Dos orillas y revista literaria Ánfora Nova (galardonada en 2019 como Mecenas de las Letras Andaluzas). Sus últimos libros publicados son La dernière pavane  –El último baile– (traductora) y Les oiseaux de NeigePájaros de nieve– (autora), en ediciones bilingües español y francés..

 

En la maraña
Alba Navarro. Ed. Torremozas (2016). • ISBN: 978-8478396696 • Ilustración: Portada del libro remitida para su publicación en esta reseña (© de sus autores).

 

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Reseñas en Margen Cero

 Revista Almiar n.º 107 / noviembre-diciembre de 2019 PmmC MARGEN CERO

 

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