En el verano de 1937, fuerzas republicanas al mando del general Pozas iniciaban una ofensiva con la que consiguieron ocupar Quinto, Codo y Mediana, amenazando la ciudad de Zaragoza. Después de un año de guerra civil en España, los nacionales del general Franco se encontraban a punto de entrar en Santander, y la ofensiva republicana en Aragón pretendía impedir la pérdida de la plaza cántabra y del frente del Norte que aún resistían.
A finales de agosto, el avance de las tropas gubernamentales se encontró con un grave escollo: el pueblo de Belchite, bien fortificado y con una guarnición
golpista de unos dos mil efectivos que resistieron hasta el 6 de septiembre de 1937.
Belchite, centro comarcal de la Tierra de su mismo nombre, enclavada en un medio natural típico del secano aragonés, quedó completamente arrasado y se calcula que los muertos en la batalla fueron unos seis mil.
El importante patrimonio histórico y urbano (de influencia mudéjar) ya dañado por las consecuencias de las guerras carlistas, quedó prácticamente arrasado en los aciagos días del verano de 1937. Belchite no fue reconstruido y hoy conviven el pueblo nuevo y el viejo, en un impresionante testimonio de la violencia de los hombres.
La guerra civil española (¿puede ser alguna guerra «civil»?) se pierde entre los muros del pueblo abandonado, desgarrados por las balas y los obuses, para trascender hasta convertirse en un símbolo intemporal de los anhelos de paz.
¡Resiste Belchite,
no te derrumbes del todo aún!:
Mantente firme en el secano,
que quedan por llorar muchos hombres
ante tu pétreo manto,
y las flores de este mundo
todavía huelen a campo santo.
Ver
otra muestra fotográfica sobre Belchite
Reedición realizada, en septiembre de 2020, de la muestra
fotográfica publicada por Margen Cero en 2001. Se ha realizado
una selección entre las imágenes existentes para conseguir una
muestra más dinámica.
RECONOCIMIENTOS:
Para la confección de este fotoreportaje se han utilizado
textos de los siguientes autores: Blas de Otero ▫ César Vallejo ▫ Rafael Alberti ▫ Jesús Munárriz
▫ Jorge Barral e Hilario Camacho ▫ Pablo Guerrero e Hilario Camacho ▫ Elisa Serna ▫ León Felipe.
Mi gratitud para Mariano Calvo González, cuyo poema «A
Belchite viejo, mi pueblo...» enriquece este trabajo.
Y mi agradecimiento, también, a Carmen López León y Miguel Baquero,
por su ayuda en la composición de este trabajo.