Algo más que palabras
por Víctor Corcoba Herrero


Entre el mediático Obama
y las líneas rojas


El fenómeno Obama se europeíza. Lo observa todo el mundo. Deja un aluvión de ideas a su paso. Nadie queda indiferente. Es un fenómeno vivo en el caos de un mundo en el que proliferan los cadáveres andantes. Esto es un mérito. Como lo es también saber escuchar e inyectar entusiasmo. Él insiste y persiste en el paradigma de que «sólo podremos resolver esta crisis juntos». Antes ya lo dijo el ensayista español, Donoso Cortés, «hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos». Le faltó el calado de Obama. Cercanos se pueden acometer aventuras y venturas poéticas y llevar a la realidad los sueños. Por cierto, dicen que riendo juntos también se enciende el amor. Tampoco está nada mal. El mundo es una bomba de odios.

Lindantes y ligados, despojados de soledad y restituidos de compañía, caminando en la misma dirección, haciendo mundo, donando vida, redimiendo a los presos de la exclusión y remediando pobrezas por la avaricia de los ricos. Todo esto es un buen propósito para la prevención de los nefastos dominadores. Con sentido de urgencia, que dice Obama. Además debemos inhabilitar a los avaros que sólo piensan poseer más. En un espíritu corrompido no cabe el honor de unirse y reunirse para salir de la podredumbre y orearla. Por ello, a los corruptos debemos quitarles el bastón de mando. Mejor hoy que mañana. Si queremos promover planes de estímulo para las economías, reformas del sistema regulador financiero, y luchar contra el despilfarro al unísono, para empezar debemos premiar los comportamientos ejemplares de buen gobierno y poner en valor la ética como regla de convivencia.

En este sentido, Sarkozy y Merkel, apuestan también fuerte. Exigen la abolición de los paraísos fiscales. Es tiempo de concretar posiciones. Y para el presidente francés, asimismo, una oportunidad histórica para moralizar un sistema que se ha vuelto inmoral. Totalmente de acuerdo. Refrendo del ciudadano de a pie.

El mundo le sonríe a un Obama mediático. Es verdad que Estados Unidos no puede ser el único motor para la crisis. Pero él, hasta ahora, ha ganado ciudadanías y el ciudadano, no importa país, espera mucho de sus acciones y opciones. Tal vez para olvidar las turbulencias que estamos viviendo en el globalizado planeta, consecuencia de la falta de responsabilidades y de honestidad en los gobiernos, y poder aferrarse a una esperanza. En cualquier caso, todos en la cumbre del G-20 deben hablar claro y hondo, propiciar la unidad, rebajar tensiones, alzar y ensalzar el respeto de unos para con otros. Deben más que citar, encintar la solidaridad como abecedario universal. Al tiempo que una parte del pueblo hierve de entusiasmo, otra protesta por los excesos del sistema capitalista. Es el efecto del desorden y de las injusticias. Mientras muchos pueblos sufren en sus propias carnes los efectos de la galopante crisis, viendo recortados sus derechos y prestaciones sociales, también los hay que nunca han salido de la crisis. La han heredado de por vida.


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Víctor Corcoba

es un escritor que vive en Granada; licenciado en Derecho y Diplomado en Profesorado de E.G.B, tiene varios libros publicados.

Contactar con el autor: CORCOBA[at]telefonica.net




ILUSTRACIÓN ARTÍCULO: Obama thinking, Pete Souza [Public domain], via Wikimedia Commons.

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