poemas por

Pilar Gorricho del Castillo

 

 

Lo reconozco,
esta manía mía de hacer poemas,
esta mano izquierda,
lastimera e inútil
reclamando su lugar.
Este no parar de ver fuera
lo que debería estar dentro,
no es otra cosa que un trago de vodka
para mi cuadriculado espíritu.

Aún entono letanías
sosegando la sabandija del lóbulo.

Voy mascando el fracaso de los soles de agosto
por las callejuelas de plomo, y me hago lluvia
alguna tarde.

Escribo poemas de guerra sin mancha,
(la sangre es privilegio de corta estancia)
evasiva que va matando poco a poco,
los pronombres personales, ocultos
entre amapolas sudorosas.

Para no sentir el torpe ademán de los días ciegos,
los cincelo en las servilletas de barra y soledades.

Es más llevadero el golpe revestido de filigrana.
Y la piedra,
(sombrío tropiezo por enésima vez)
es menos hierática con forma silábica.

El despeñadero del pasado es eutanasia de lo venidero
cuando nos asomamos a lo nuevo con mirada de perros viejos.

Lo reconozco,
escribo poemas para no amparar al barquero
que desde la ribera pide indulgente un remo.
Su grito envuelvo en metáforas de galernas
y diéresis acartonadas.

La miopía de mi corazón es óbice inmóvil—.

Escribo vestida de vocablos para no sentir el látigo
de mi cuerpo cansado en las orillas del norte.

Lo reconozco, escribo poemas para no sufrir
el «yo» sin ornamentos que tal vez no pudiese
soportar.

Matar al dios que cimenté con mi costilla
para poder morir,
y escribir el poema de los poemas
cuando por fin vea mi vida
sin el filtro de la palabra.

línea separadora poesía

 

 

Camino

 

Quizás encontrar el camino
no sea el problema.
Ni el viaje una variante
de lo estático.
Quizás el problema sea
apuntar al cielo
y no saber si son las nubes
las que se mueven
o me muevo yo.

Separador poemas Pilar Gorricho

 

 

De amores

 

Volver a mirar a la cara del Dios
que me pintaste en los labios.

Ponerle ojeras y demacrarlo
hasta que se haga barro en las cuencas.

Meter el dedo en los rojos agujeros
de una expectativa,
y poco a poco
quitarle legañas y harapos
hasta que se haga hombre.

Tomarlo de la mano y sentir
tan solo la divinidad de lo asequible.
En eso consistía el amor.

línea separadora poesía

 

Futuros

 

Yo no tengo el esquema del futuro
ni peino el alma del siempre.

No sé dónde duermen las angustias
o cómo mueren los temores
cuando se enamoran de la elocuencia
de la templanza.

Yo no tengo el don de profecía
ni poder para traspasar montañas.

Quizás no sepa ni del amor su apellido
cuando abandona el carroñero habitáculo
del amor propio.

No tengo arcanos que me vendan
la sapiencia del manantial
o la verdad de la gota cuando se hace cántaro.

El menosprecio de las nubes tapando soles
se hace espuma en mis labios
cuando intento controlar tu beso.

No sé si se lo llevará el viento,
así como el no sabe cuándo es brisa
que algún día tirará tejados de un bandazo.

No sé si irá a parar al mar
así como el no sabe cuándo es río
que quizás sea solo
un vago recuerdo del camino.

línea gris poemas

 

 

La sonrisa del gato

 

Te prefiero en horizontal,
esa es tu posición.
Como una raíz en la sonrisa
circundando el teorema y la mística.

Aprendiendo,
siempre aprendiendo de las piruetas
los privilegiados reductos.
Sonriendo quién sabe a qué—.

Horizontal presagio en afónica rutina,
de líneas rectas, lacónicas y pálidas.

En vertical,
pudieras ser mortífero rayo
promesa de tierra,
o herrumbre de arañazo en el árbol de la luz.
O hasta quizás, fotograma propio de la sabana.

Yo,
te prefiero horizontal,
como una raíz en la sonrisa
que de vez en cuando hago mía
para que fecunde el júbilo
de la ignorancia.

No dejas de ser paisaje del tejado
postrado en una muerte de lujo
y glorias en infinito plural.
Sin ti, las tejas son estériles recolectoras
de lluvia.
Sin ti, no serían las bajeras de los coches,
improvisados soles a ras de suelo.

A días,
al mirarte,
pregunto por tu sonrisa al ayer
doliente, somnoliento.
El pánico me impide preguntarte a ti.
Quizás tengas la respuesta,
y sonrías por mis neuróticas cegueras
alter ego
de esas horas de luz que llevo en los músculos.

O por esa media vida
saboreada en los platos del saber,
escupiendo una percepción
reducida a ecuaciones comedidas:
(como tus pasos de vigilante extremo)
Premisas porfiando
del sentimiento, su ignorancia.

Tú,
sabes de la vida tan solo su color:
pardo,
como esa noche que habitas.
Cada día nacen lunas en tu lomo
de milagroso sigilo
y tu perezoso lameteo las convierte
en tiempo muerto.

A ti te quedan siete platos todavía.
No lo sabes,
no sabes siquiera
si tu estomago soportará
más viandas de arañazos y visión nocturna.
El futuro es un arcano dual para ti.

No sé si sonríes por las siete vidas
que te quedan por vivir
o por alguna que otra muerte
que ves pegada a mis ojos,
cuando me miras a mí
.

línea gris poemas

 

 

Esperas

 

No me esperes todavía.
Los arrabales que te moran
son páramos desconocidos
para los cobardes.

No tengo prisa
en buscar tu cuerpo
entre las brumas de aquel adiós
de solitario hueco.

Debería estar contigo,
etérea
grácil,
las dos gimiendo siglos oceánicos.
Las dos, hechas constelaciones
de templanza.
Palomas de un tejado solo nuestro.

Sé que te dejado sola
en el aventurero pánico
del espacio sin flores.

Todavía no es mi tiempo,
la huida deja de ser opción
cuando la baraja muestra un último
as diáfano de humanos argumentos.

Aún tengo que rebuscar sonrisas
imperecederas
para regalar a la hiedra de los perdones.

Arrancar el misterio
a la boca de esa vida que quebraste.

Esto no entraba en nuestros planes.
Tú, la primera
mostrando tus heridas a la noche oscura.
Yo intentando hacer luz de la venda
que me cubre.
No me esperes todavía, aún tengo
que perdonarme
para llegar deshojada
hasta la azul tierra habitable
con un poema seco.

 

división página Trago de Poesía

Pilar Gorricho del CastilloPilar Gorricho del Castillo, nació en Logroño (La Rioja), España, el día diez de marzo de 1961. Poeta clásica en sus composiciones ha editado tres poemarios y participado en diversas antologías clásicas y de verso libre. Los retazos de mi alma es su primer poemario en poesía clásica. Girasoles de asfalto auna el verso clásico con el libre. Y el vacío de los plenilunios todo en verso libre.
Escribe por satisfacción personal y según su propia frase: «No escribo poesía para vivir, la escribo para no morir».

Contactar con la autora: noragc355 [at] hotmail.com

Ilustración poemas: Pintura (detalle) por Chelin Sanjuán ©
(De su muestra de pinturas, en Almiar).

 

Mar de Poesías Poemas Pilar Gorricho

Más poemas en Margen Cero

Revista Almiar – n.º 79 | marzo-abril de 2015MARGEN CERO™Aviso legal

 

(Total lecturas: 134 ♦ Reciente: 1)