artículo por
Jacinta Teijeiro

 

Cuando se me pregunta ¿qué es el teatro?, inmediatamente pienso en su esencia… que no está en los escenarios, ni en los camarines, ni tras bambalinas, que no busca lo estético, ni vender todas las entradas, sino en la herramienta de desarrollo y no de entretenimiento que todas las artes son. Si la obra que presentamos el fin de semana pasado en el teatro —donde se llenaron las butacas, y el público aplaudió de pie— la trasladamos… ¿Qué tal?… al gimnasio de una escuela rural, o al parque de una población, o… ¿tal vez?… ¿a la cárcel…? ¿Qué es lo que estamos haciendo entonces…? Reformulo la pregunta… ¿Cómo es que lo estamos haciendo…? Llegamos al lugar, saludamos a los encargados del recinto, nos muestran el espacio que nos han guardado, nos preparamos, se le pide al público —de la ocasión— silencio y respeto por lo que van a presenciar y se nos llama al escenario, actuamos, termínanos, alguien de la compañía da algún discurso sobre la importancia del teatro en la vida de las personas y lo grato que es para nosotros poder llevar este arte a zonas apartadas, ¿no?, luego de un cafecito, quizás un par de fotos, una que otra pregunta o saludo del público y una promesa de que volveremos, nos marchamos. Y quedaron atrás los niños, los vecinos, los presos, los ancianos, que por un momento vivieron y sintieron el teatro. Y así, la próxima semana, tocará otra escuela, otro parque, otra cárcel… y seguimos con nuestras muestras de Teatro Solidario, porque no puede figurar otra acepción.

¿Qué tal si transformamos nuestro Teatro Solidario a Teatro Comunitario? Primero, es vital definir para que nos queden claras las diferencias ¿no?

«El teatro comunitario es un proyecto teatral para la comunidad. (…) Parte de la idea de que el arte es una práctica que genera transformación social y tiene como fundamento de su hacer la convicción de que toda persona es esencialmente creativa y que sólo hay que crear el marco y dar la oportunidad para que esta faceta se desarrolle. Trabaja desde la inclusión y la integración, por lo tanto es abierto a toda persona que se acerque y quiera participar, de manera voluntaria y en carácter amateur, es decir, con amor por lo que se hace. En él todos tienen un lugar, así tengan 4 ó 90 años. Las experiencias de distintas edades se valoran en este intercambio. Todo el que participa asume un compromiso con lo artístico».

Ya sea como espectador activo, o como miembro participativo de lo que se lleva a cabo. Hay múltiples formas de acercarse a la comunidad y conseguir un trabajo de impacto, es por esto que decidí recoger algunos testimonios, que ejemplifiquen de mejor manera, la intervención del actor en estos espacios y la realización de distintos proyectos en varios países de habla hispana.

Ejemplo gráfico de la esencia de este arte, nos lo muestran los compañeros de La Barca de los Locos, de Medellín, Colombia, quienes desde hace 38 años comparten un único escenario con la gente, quienes dedican su entera existencia al Teatro, pero al Teatro de verdad, y quienes para mí son dignos de admiración y respeto por la escuela que traen, por la forma de hacer llevar a cabo este arte, y por la enseñanza que nos dejan a todos los actores. A dichos de su director (actor y dramaturgo) Bernardo Ángel Saldarriaga:

«Nosotros llevamos el Teatro muy dentro de nuestras venas. En el Parque de Bolívar, los Jueves del Teatro, a las 6 P.M. desde hace más de 38 años nos venimos presentando. Nuestro público es muy variado, desde los que se consideran vagabundos, gente del común, como también universitarios que aparecen. Nosotros pedimos una contribución voluntaria, hay gente que no tiene dinero. Pero no nos importa. Nuestro deseo es que llegue el Teatro a todo el público, sin distinción de clases. A veces nos cuesta sobrevivir, pero nuestra vocación es llevar nuestras obras a escena».

Teatro comunitario

Y además de esta honorable y envidiable tradición que nos llega desde Colombia, también contamos con teatreros que se encuentran combatiendo la crudeza de la contingencia, como es la ya demás oída crisis europea, para esto tuvimos la oportunidad de conversar con Adrián Crescini, pedagogo teatral y actor de La Xixa Teatre, que es un Mendocino que hace muchos años vive en Barcelona y trabaja en diferentes colectivos, en la Universidad de Barcelona, en escuelas, en barrios, con jóvenes y ancianos.

«Realizamos un taller de teatro comunitario en un pueblo asolado por la crisis y las personas sin trabajo que se llama Badia del Valles. También estamos realizando otros talleres similares en barrios de Barcelona y en Montcada i Reixac con una participación muy buena de parte de los vecinos, todo esto, para acercar a los espectadores a la herramienta teatral. Para volver a empoderar del Teatro a las personas todas, porque es una manera eficaz de crear comunidad, porque salen todos los conflictos y se gestionan jugando…».

Arrimándonos también a territorio nacional, contamos con el testimonio de un Malabarista Profesional, Jeair Burbôa, quien por el momento se encuentra realizando unos talleres comunitarios en Los Leices y Aristía, dos poblaciones de la comuna de Ovalle, en la IV región de Chile.

«Actualmente  estoy  realizando  talleres  de  lunes  a  jueves  en  Los  Leices  y  Aristía  (Ovalle),  sobre  circo  contemporáneo —principalmente malabarismo— aproximadamente son unos 20 niños por taller, digamos unos 40 en total. Los talleres se realizan en dos escuelas diferentes, la mayoría son niños con algún grado de riesgo, pero para nada conflictivos, además de que desde un principio ha existido una relación de respeto y disciplina. (…) El progreso es individual, cada alumno lleva las riendas de su aprendizaje, yo solo le guío para que obtenga resultados, pero es cada uno quien tiene que trabajar para lograrlos. Siempre varío los métodos de superación, a veces por medio de cosas divertidas, como decirles que batan record personales y que lleven la cuenta de su progreso. En el mes que llevamos trabajando, han aprendido a manejar un sinfín de conceptos: cruzado, paralelo, multiplex, simple, sincrónico, asincrónico… pueden reconocer los conceptos de creación (rebotar, mover, rodar, equilibrar) y también hacerlos, algunos ya pueden hacer malabares con tres pelotas…».

Guillermo Montilla Santillán, Director (actor y dramaturgo) de la Compañía Teatral Silfos, de Tucumán, Argentina, nos deja, más que un testimonio, una reflexión, muy profunda y muy sincera, sobre nuestra realidad teatral a nivel mundial:

«Si consideramos, al decir de Augusto Boal, que el Teatro Comunitario es un proceso social, político y cultural y no solamente un proceso estético que agrupa una determinada región, población o barrio, faltaríamos a la verdad diciendo que la Compañía Teatral Silfos forma parte de tal movimiento; pero faltaríamos a la verdad de igual modo si negamos compartir ideológicamente sus fundamentos y muchas de sus búsquedas. Por lo tanto no podemos hablar del teatro comunitario como parte sino más bien como aliados que coinciden en fines comunes. En Tucumán (Argentina) la presencia del teatro popular y comunitario no solo es fuerte sino que proviene de una antigua y orgullosa herencia. Ser parte de sus actividades ha sido y es para nosotros fuente de satisfacción y orgullo. Ese espacio conquistado a fuerza de arte y trabajo —que en la práctica se convierten en una sola cosa— tenemos la posibilidad de sentir que regresamos a las raíces mismas del teatro, a su génesis, para descubrir una actividad llena de vida y productora de cambios trascendentales.

El teatro a nivel mundial —por otra parte— experimenta en estos últimos años una crisis singular. El público abandona las salas y hay una disminución grave de espectadores sin que hasta el momento se encuentren razones claras del suceso. Podríamos especular con que las producciones han dejado de interesar al público, o con obras herméticas que en su obstinado y absurdo camino de complejidades dejó afuera a un espectador que no quiere volver a entrar. Podríamos teorizar, por qué no, sobre la influencia que la peor televisión tiene sobre ciertos espectáculos, y aun así estaríamos navegando en un mar de incertidumbres. Lo cierto es que el público es cada vez menor. ¿Qué tiene que ver esto con el teatro comunitario? Bien, me permito especular hipótesis y aventurarme a decir que quizás transitamos tiempos tempestuosos y que eso nos obliga a crecer con las circunstancias, a pensar de nuevo. Y es en el seno de las comunidades, de los barrios, donde debemos sondear al espectador, indagar sus deseos, sus preocupaciones, sus inquietudes y trabajar no solo para ellos, sino con ellos, en un teatro que los represente y los contenga, del que se sientan parte nuevamente».

Si no entendemos al teatro como un fenómeno social que incluye al otro, si no aceptamos que el arte es comunicación, trabajo mancomunado entre actores, directores y la gente, si no entendemos al teatro como un hecho político —y digo político en un sentido profundamente shakesperiano—, entonces avanzaremos sin lugar a dudas a la caída de esta disciplina tan antigua como el mundo que supo, no sin razón, expresar al ser humano desde que decidió representar para un otro su visión sobre este pasaje fugaz al que llamamos vida».

teatro y comunidad Jacinta Teijeiro

Al comenzar este escrito, pensaba en las dimensiones diametralmente opuestas, que nos presenta el panorama teatral chileno, es triste percibir el frágil mundo hedonista y superficial en el que viven muchos actores, que en el trato cotidiano con la gente se elevan al plano de Rockstar o Semi-Dioses, que ven el teatro como una especie de cofradía que se les fue otorgada sólo a ellos, que son actores, intelectuales, artistas, que nunca se han bajado del escenario, que no conocen el concreto, el camino de tierra, el auto-stop en la carretera, la pasada de sombrero.

Pero siempre están los actores, directores, dramaturgos, malabaristas, magos del oficio que conservan las bases y fundamentos del arte dramático, el mensaje, la historia, la tradición, la cruda y verdadera disciplina —que tan pocos hoy soportan— que no le temen a la calle, a los hospitales, a los hogares, a los aviones de papel, a la frustración. Tendremos diferentes percepciones del teatro comunitario, que se hace en la sede, en la calle, en la escuela, que separemos los talleres de niños de los de adultos, no mejor que todos juntos, que trabajen en los mismos horarios, no que se van a topar que sean diferentes, elijamos un tema para la próxima obra, que sea la memoria, que sean los pueblos originarios, algo mejor feminista…

Pero, al fin y al cabo, sea que trabajemos con la junta de vecinos, por una ONG, con los niños del hogar, o con la comunidad que elijamos, o nos elija… tengo claro, que los que estamos en esto, porque lo consideramos más que una carrera o una profesión, es nuestro oficio… y porque actuemos frente a dos mil personas, volveremos y estaremos siempre con nuestra esencia, porque son en las calles, en los centros, con la gente, donde sucede la magia… y donde el teatro de verdad… VIVE.

 

REFERENCIAS Y ENLACES DE INTERÉS:

– LA BARCA DE LOS LOCOS: http://grupoteatrolabarcadeloslocos.blogspot.com/2013/05/ manifiesto-n-291-el-teatro-como.html?spref=fb

http://grupodeteatrolabarcadeloslocos.bligoo.com.co/content

– LA XIXA TEATRE: http://www.laxixateatre.org/

– JEAIR BURBOA: http://www.youtube.com/watch?v=3croSWqbbBs

– COMPAÑÍA TEATRO SILFOS: http://silfosteatro.wordpress.com/ – https://www.facebook.com/silfosteatro

 

compañía teatro comunitario

 

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Jacinta TeijeiroJacinta Teijeiro. Además de realizar labores literarias, es una actriz, clown, malabarista y artesana del sur de Chile. Empezó su carrera artística a los 10 años, y desde entonces ha pasado por varias compañías y agrupaciones teatrales en Chile, y el último tiempo tomando talleres en Buenos Aires, Argentina. Actualmente forma parte de una compañía de circo teatro y realiza actuaciones unipersonales de stand up comedy utilizando sus propios textos. Tiene dos hijos Akbar y Gala.

 

 

📩 Contactar con la autora: payasosconropadecalle1 [at] gmail.com
🔗 Página web: http://payasosconropadecalle.bligoo.com/capsula-2-el-real-toque- del-teatro-esencia-y-comunidad


 Ilustraciones artículo: Fotografías remitidas por la autora del mismo, © de sus autores.

 

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Revista Almiar – n.º 81 | julio-agosto de 2015 MARGEN CERO™ Aviso legal

 

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