Una mujer con cuerpo de ausencia
intangible, como una voluta de humo
como espuma de mar
Como esa luz de luna presentida
a través de las cortinas de tu noche
Una flor desfallecida, ausente
una caricia inconsciente
sonido de caracola hallada
en una playa de sol y arena

Una voz ahogada en lágrimas
buscando la razón de su pena
desahogando el dolor de la pérdida
buscando el camino de vuelta
en un bosque de árboles oscuros
que devienen en sombras grotescas
molestando la alegría que espera
después de que la rosa
abandone sus espinas

Una palabra congelada de ruido
que llena los surcos de tu arado
inane ruido, infértil vientre
que solo pare miedo, tristeza
desesperanzada, rabia contenida
garganta dormida sin posibles
callada muerte del deseo
que ahora piensas que no fue cierto

Una mujer con cuerpo de olvido
envuelta en el monótono devenir
de estos días inciertos
de este fin de primavera de lluvia
amarga lluvia de recuerdos
de una memoria traicionada
una mujer envuelta en la esperanza
que cese el dolor de saber que nada
te espera más allá de las palabras
que sostienen el frágil mañana
que quizá nunca llegue.


Ángeles caídos

Sentado en el borde del camastro
Apuro el trago caliente de la botella
intentando recuperar la noción del tiempo
y el nombre de la mujer que yace
desnuda de razón al otro lado
de las sábanas
lío y enciendo un cigarrillo
mientras busco dónde he dejado
mi ímpetu y las risas
que me llevaron hasta allí
y rebusco entre el humo
los diagramas que den sentido
al laberinto que mi mente
ofuscada me propone
el espejo me devuelve patético
la figura desnuda de un borracho
incendiados los ojos de tristeza
y una mueca de desprecio
de quien descubre la realidad
carente de significado, de destino
plena de un instante sin futuro
de un atardecer nublado

Sentado al borde de mi vida
miro alrededor y entiendo
que esa habitación
es lo más parecido a un hogar
que hallaré en este tiempo
que los minutos que he pagado
son el pasaporte a una tranquilidad
que no merezco, y sin embargo,
sigo buscando, esperando
No es más que amor por dinero
Conversaciones intrascendentes
Pero llenas de cariño
Falso pero tan íntimo
Más real que muchas
reuniones familiares
llenas de odios y desprecios.

 

Perdona

Son siempre los mismos
no te engañes
has supuesto lo contrario
te han enseñado a consentir
pero es mentira
no hay respuesta
no es verdad lo que oyes
y esperas que no sea así
pero no es cierto
no te defienden de nada
solo buscan su privilegio
su opción
y estás tan ciego de mentiras
que esperas que sea verdad
ebrio de oscuridad
harto de tanta indiferencia
reclamas tu idea
para que se limpie tu futuro
que no ves la sutil
convergencia
entre tu deseo y sus ansias
es tarde
siempre lo ha sido
y tú, inocente, repites su falso mantra
es la esperanza que te libere
de tu trabajo
de la importancia de tu persona
de tu opinión

Perdona, eres alguien
eres tú
y aunque te moleste admitirlo
eres importante
porque sin ti
esto no importa
y créeme, no importa
que seas tú o tú
no hay género en esto
no hay razón o esperanza
tan sólo hay respuesta
y si somos menos o más
tampoco importa
solo golpea
o responde
Eres alguien
y tienes voz

Estás o no
eso importa.

 

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Jesús E. Duarte López. Poeta vocacional, escribe para desahogar la implacable necesidad de entender una realidad cambiante. Ha publicado dos libros: Corazón suicida y Sin domicilio fijo.

Web: Desórdenes cotidianos (https://desrdenescotidianos.blogspot.com/)

Ilustración poemas: Fotografía por tweetyspics / Pixabay [public domain]

 

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Revista Almiar – n.º 101 · noviembre-diciembre de 2018
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