poemas por
Simón Esain

 

sobre un caballo triste una caja con perritos
esos éramos nosotros
en una siesta larga y flotadora hocico sobre hocico
la cola sucia del caballo atravesando la calle
y una fila de eucaliptos militarizados
sus cabezas nuestras cabezas alguien las unió

parte de la familia envuelta en una frazada
la familia envuelta en nubes tras un tiro de yeguas
el carro duro se sacude porque es alto
entre cuatro ruedas pierden una polvareda color café con leche
algo frío busca posarse en nuestros párpados
el perro cansado transpira por la boca
y las yeguas sueñan azúcares
lo que falta por viajar está en el sueño de las yeguas
sus panzas van por detrás de un barco legendario
que una vez cruzó la pampa
la punta de una sinfonía de carros
tras la zarabanda de la cola del perro
y lo que falta
por detrás

Parque de la velocidad

corro muy rápido porque quiero llegar
a ese lugar que tengo en mente
un país tan lejano que de él no se vuelve

algunos desgraciados lo consiguieron
quisiera llegar justo al anochecer
alcanzar el punto de no retorno
zambullirme detrás del horizonte
fuera del alcance de los perros
los valientes famosos son cobardes que lo han logrado
desde allá se burlaban de mí cuando miré
y de ustedes también
pasó que ustedes estaban tan entretenidos
que no se dieron vuelta cuando pasó
un chico corriendo

voy todo lo rápido que puedo
quiero llegar antes que la primera estrella
dejar atrás los carteles mentirosos
juntar leña
degollar un cordero
comenzar a existir como
                                              un resplandor

tomar mate
es un modo de contemplar la luz
a veces
de la luz en la yerba puede nacer
un gusto a tiempo
y entonces pensarse que todo está inconcluso
aun las mejores historias
todavía echan su sombra
como el poema alargado sin final sobre el hombre
que fracasa como hombre
impulsa a encontrar un consuelo poético para ese hombre
y confiar por simetría que él en pleno amargor
también lo desdeñará

que beber el tiempo por placer ese encono nuestro
está más allá del mate y de las tardes
y el hombre en el sorbo que prueba su lengua
aún conserva su guía naciente
su odio legítimo
como guardan los hongos venenosos
el secreto del arte culinario

Constitución de la magia

creen en la magia
sienten que van a su encuentro
al cruzar una puerta
al incorporarse a una fiesta
al adquirir un objeto
al sentarse ante cierto plato con hongos

a cada gesto declaran su insistencia
no comprueban insisten
se vuelven insolentes poco a poco

arremangados inclinados
mirando con asombro nuestro asombro
demorandosé peinandosé
peinan y peinan sus espadas recién bañadas

son el ejército que derrotó a los magos
tenían razón
la magia era eso
la clave estaba en el primer asesinato
y ahora pertenece al campamento

El león

si alguien comienza a mirar
a mirar a mirar
tratando de ver un león
termina por verlo
el león es uno igual a otro cualquiera
pero el mechón de su melena asoma sobre los muebles
y el perfil de su lomo pasa entre objetos familiares
desamparados
es fácil descubrir
que también nos vigila y acecha
entonces todo cambia
con el transcurrir del juego
el león se vuelve constante y peligroso

comencé a buscarlo para entretener a un niño
y desde entonces vivo aterrorizado
y el niño todavía no comprende porqué

Conversión

hemos acariciado tanto a la muerte
que no sé si aún nos sirve para matar
tantas veces nos hemos citado con ella
y caminado un rato de su brazo
que no sé si aún nos sirve
para morir como debemos
tanto hemos discurrido de la muerte
llorado con la muerte cantado a la muerte
que no sé si podremos darnos cuenta
que nos ha transformado
en la inocencia de los asesinatos

¿qué significa envenenarse?
¿qué contradicción elaborada en el zumo
ha invertido en trago la aceptación profunda?
¿qué claridad de abismo ha contemplado el sediento
para imponer la sequedad total a su ojo activo?
¿aspirar la muerte antes de tragar?
¿tragar la vida y
devolver al tiempo el vaso
y a un tiempo lo vacío?
¿qué alivio en esta agua plena de agujeros?
¿qué plenitud en ese agujero que es ahora
nada?
¿cómo pudo la garganta
articular en silencio la frase del pedido?
¿mezclar al fugaz anticipo del trago igual
palabra brindis por el silencio eterno?
¿que dependa la tormenta amarga
oceánica
de un sorbo que apenas encrespa la glotis?
¿y qué clase de calma es este resultado violento?

Mensaje

a la vuelta de la esquina de mi casa
en el poste telefónico
con aerosol blanco
él
     le ha dejado un mensaje
                                                  a ella
pero no dice
                        te amo
dice
         Sole
                  tengo miedo

 


 

Simón Esain

Simón Esain (Maipú BA, Agosto 30 de 1945). Desde 1970 reside en Chascomús. Después de concurrir al taller de Pablo Ingberg, en 1988, decidió mudar su hobby por la escritura a intentos más comprometidos. Participó en el MAYA y durante diez años editó La Silla Tibia, revista artesanal de difusión literaria. Ha publicado una decena de poemarios, pero en compensación mantiene inéditos otros veinte, y varios originales de prosa breve.
Nota: Los poemas aquí publicados pertenecen al libro del autor El momento de ahogarse (1994)

🖥️ Web del autor (FB): https://www.facebook.com/simon.esain

🖼️ Ilustración poemas: Pampa Humeda, Bernabe Della Mattia, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

mar de poesías Elisabet Fabregas

Poemas en Margen Cero

Revista Almiar (Margen Cero)  n.º 123 julio-agosto de 2022

 

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