La democratización de lo literario en la obra
de Nicolás Guillén y Alejo Carpentier

por

Salomé Guadalupe Ingelmo

 

Guillén y Carpentier son, seguramente, los autores más recordados y admirados de cuantos las letras cubanas, sin duda de las más prolíficas y determinantes para la literatura de América Latina, ha dado al mundo. Al menos fuera de Cuba, más incluso que José Martí o José Lezama Lima, sólo por citar algunos de los grandes iconos. Son Guillén y Carpentier, muy probablemente, dos de los escritores cubanos más amados por los lectores —lo que no obsta para que fuesen también reconocidos por los especialistas. Recordemos sólo que Carpentier fue nominado al Nobel y recibió el Premio Cervantes—. Y sospecho que la circunstancia no ha de considerarse fortuita sino fruto del respeto que ambos nutrieron por lo popular; de su intento por acercarse a las gentes y dejar constancia de su particular idiosincrasia: en definitiva, de su innegable interés por el ser humano. Decía el siempre lúcido Miguel de Unamuno: «El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad».

Retrato Nicolás Guillén

Se revelan, tanto Carpentier como muy especialmente Guillén, dos escritores fascinados por el argumento del mestizaje. Dos autores caracterizados, también, por la manifiesta voluntad de devolverle al pueblo lo que en origen fue del pueblo: de recoger en su producción literaria el testigo y herencia del patrimonio cultural popular, tan ligado étnicamente hablando a las raíces afrocaribeñas del pueblo cubano. A esas raíces africanas a las que hace muy poco aludía el discurso del presidente Raúl Castro durante los funerales del recientemente fallecido Nelson Mandela, ejemplo de cómo los desheredados en efecto pueden recuperar el puesto que nunca debió serles arrebatado.

De tal forma que el denominado «negrismo» se convierte en un acto de reivindicación no sólo lingüística sino también étnica y social. Porque ocuparse de lo negro en aquellos años todavía equivalía a adoptar una actitud inconformista y revolucionaria, abandonando finalmente la óptica eurocéntrica y marcadamente racista —que coincidía parcialmente con la óptica clasista— y creando, definitivamente, una propia identidad. Una identidad en la que «lo indígena» finalmente adquiere la relevancia que le corresponde. Lo que equivale también a intentar democratizar la literatura, que deriva hacia planteamientos sociales: permitir que en ella dejen su huella las clases más desfavorecidas, darles voz a los desheredados y, hasta el momento, amordazados… Acercándola, al tiempo, más a ellos; haciendo que la literatura no sea necesariamente algo docto y ajeno a su realidad.

Alejo Carpentier (retrato)

Por eso a menudo encontramos en la obra de ambos maestros esos toques folclóricos. Formalmente hablando, en la obra de Guillén abundan las onomatopeyas, canciones tradicionales y otras huellas de la oralidad tradicional, como  la  reiteración  y  la importancia  del  ritmo  —en  concreto  ritmos tradicionales—, así como del movimiento e incluso ese carácter ingenuo que a menudo cultiva el poeta. El rastro de ese amor por lo popular está presente también en la obra de Carpentier, padre de «lo real maravilloso» [1], barroco en el lenguaje pero al tiempo elegantemente sobrio: un ejemplo de complicado equilibrio. Un equilibrio en absoluto casual, sino bien calculado y perseguido, como ponen de manifiesto algunos de sus ensayos en relación al estilo. Y pienso, por ejemplo, en su comparación entre los adjetivos y las arrugas en El adjetivo y sus arrugas.

Si bien la huella del folclore no es tan evidente en Carpentier como en Guillén, sí se manifiesta en él esa curiosidad etnológica bien marcada. Un ejemplo brillante podría ser el relato Los advertidos. Donde además subyace esa bellísima convicción de que son más las cosas que unen a los pueblos que las que los separan. En realidad somos todos muy semejantes: con mitos y mitemas comunes o muy parecidos, como los relacionados con el diluvio. Nadie tiene el monopolio de la Humanidad. Por eso todas las culturas guardan el recuerdo de un héroe comparable a Noé, porque en realidad todas reciben la llamada y merecen ser salvadas. Aunque cada una de ellas, en su infinita vanidad, se crea la única, el pueblo elegido.

Jamás deberíamos olvidar el bellísimo poema de Guillén titulado Balada de los dos abuelos:

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

[…]

Porque el mestizaje implica siempre riqueza cultural. Y los españoles deberíamos saberlo mejor que nadie: fenicios, griegos, romanos, árabes, hebreos… Sin todos ellos, sin el variado y fértil substrato cultural que su paso por la Península supuso, nosotros no seríamos los mismos, ni nuestra cultura resultaría tan rica.

Notas: Las fotos que acompañan este breve artículo corresponden a sendos retratos de Nicolás Guillén y Alejo Carpentier, obra del pintor valenciano Alejandro Cabeza. Los lienzos son ahora patrimonio cubano y han sido ubicados en la Fundación Alejo Carpentier y la Fundación Nicolás Guillén respectivamente. 

 

[1] Y quizá con ello precursor del realismo mágico, o en cualquier caso fuerte influencia sobre este movimiento. Sobre las convergencias y divergencias de lo real maravilloso y del realismo mágico aconsejo consultar Alicia Llanera González, Un balance crítico: la polémica del realismo mágico y lo real maravilloso americano (1955-1993), Anales de Literatura Hispanoamericana, 26-tomo I (1997), p. 107-117.

 

 

separador artículo Salomé Guadalupe Ingelmo

Salomé Guadalupe Ingelmo

GUADALUPE INGELMO, SALOMÉ (Madrid, España, 1973). Formada en la Universidad Complutense de Madrid, Universidad Autónoma de Madrid, Università degli Studi di Pisa, Universita della Sapienza di Roma y Pontificio Istituto Biblico de Roma, se doctora en Filosofía y Letras (2005). Miembro del Instituto para el Estudio del Oriente Próximo de la UAM, desarrolla desde 2006 actividades docentes como profesor honorífico en dicha Universidad impartiendo cursos sobre lenguas y culturas del Oriente Próximo. Durante los diez años vividos en Italia, desarrolló actividades como traductora y docente. En 2012 Ediciones COMOARTES publicó digitalmente su libro de cuentos La imperfección del círculo, una antología personal de cuentos premiados más dos inéditos, y otro libro titulado La narrativa es introspección y revelación con sus respuestas a las preguntas de Francisco Garzón Céspedes, que la ha incluido en su Indagación sobre la narrativa junto a personalidades como María Teresa Andruetto, Fernando Sorrentino (Argentina), Froilán Escobar (Cuba/Costa Rica) y Armando José Sequera (Venezuela). Entre sus ensayos más recientes: Libros como libros vivos y Borges, un tahúr en la corte del rey Assurbanipal (en proceso de edición). Ha recibido diversos premios literarios nacionales e internacionales. Es ganadora absoluta del Concurso Internacional de Microtextos y del Premio Internacional de Microficción Dramatúrgica Garzón Céspedes organizados en 2010 por la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE); y ha obtenido otros premios, internacionales y extraordinarios, de microficción, así como numerosos reconocimientos, especialmente en narrativa, entre los que destacan sus galardones en el certamen Paso del Estrecho, de la Fundación Cultura y Sociedad de Granada. Varios de sus relatos han sido incluidos en diversas antologías, en especial de narrativa y de dramaturgia. Cabe destacar la publicación digital de su cuento Sueñan los niños aldeanos con libélulas metálicas (con traducción al italiano de la autora, en Ediciones COMOARTES, 2010). El mismo relato ha sido recogido por José Víctor Martínez Gil en la Antología de cuentos iberoamericanos en vuelo [Recurso electrónico. Libro-e], que puede leerse en la Biblioteca Digital del Instituto Cervantes de España. En la misma Biblioteca Digital tiene también su relato El niño y la tortuga, en Literatura iberoamericana para niñas y niños. Brevísimos pasos de gigantesEl niño y la tortuga fue de nuevo antologado en Quince cuentos brevísimos para niños y niñas. Su texto Es el invierno migración del alma apareció en Las grullas como recurso turístico en Extremadura, publicado por la Dirección General de Turismo de la Junta de Extremadura en 2011. Fue ampliamente antologada, con un total de 13 textos, en Pupilas de unicornio (2012). Siete de sus textos dramatúrgicos fueron antologados también en Picoscópico (2012). Su monólogo Alicia se mira en el espejo ha sido objeto de publicación digital, acompañado por su entrevista El monólogo recrea una intimidad sin parangón, en la que la autora responde a Francisco Garzón Céspedes sobre cuestiones relacionadas con la dramaturgia. También ha publicado digitalmente Medea encadenada y otros textos dramatúrgicos hiperbreves, que reúne quince monólogos y soliloquios, la mayoría premiados en concursos internacionales. Es autora de dos antologías inéditas de poesía en italiano, todavía en revisión, y de poemas en castellano aún inéditos. Ha escrito dos novelas inéditas y otros cuentos y microcuentos aún no publicados. Suyo es el prologo a la edición de El Retrato de Dorian Gray de la Editorial Nemira y el de la antología del VIII Concurso Bonaventuriano de Poesía y Cuento 2012. Desde esta década es jurado permanente del Concurso Literario Internacional Ángel Ganivet, de la Asociación de Países Amigos de Helsinki (Finlandia) —respaldada por el Ministerio de Educación y Cultura de Finlandia y el Ministerio de Empleo y Seguridad Social de España—, y lo ha sido del VIII Concurso Literario Bonaventuriano de Poesía y Cuento 2012 de la Universidad San Buenaventura de Cali (Colombia). Desde 2009 colabora ininterrumpidamente con la revista digital miNatura: Revista de lo breve y lo fantástico.
Una idea más precisa sobre su trayectoria se puede obtener consultando:
 http://sites.google.com/site/salomeguadalupeingelmo/

Índice Artículo Salomé G. Inghelmo

Más artículos en Margen Cero

Revista Almiarn.º 73 | marzo-abril de 2014MARGEN CERO™Aviso legal

 

(Total lecturas: 121 ♦ Reciente: 1)