poemas por

José Antonio Cedrón

 

 

Podemos conocernos, viajar tres mil kilómetros,
diez mil, o tantos más.
No quiero ir a la luna.
Allí hace falta mucho entrenamiento,
equilibrio en la dieta y en los gestos,
educar al silencio,
aprender a comer, a caminar.
Respirar solo.
Quedemos aquí, donde lo que se lleva y trae
el viento,
una que otra esperanza.
Cosas que todavía pueden ser soñadas.
Aquí tenemos árboles, canciones,
las orillas del mar.
La suerte viva.
Quedemos aquí: la piel, las manos libres.
Pongamos esa música y te invito a bailar.
A la luna se viaja en los boleros.

 

                Antes de ya no verte separador poemas

 

Antes de ya no verte
te regalo los ojos donde estaban
cuando te vi.

Las palabras salvadas que atropellarán otras
cuando llegue la muerte con su tierra,
sus labios sin nada, sus lágrimas sin nada,
su paz sin nada.
Te regalo el espacio de la sobrevivencia
que se quede de mí,
ese pueblo con árboles y ríos,
el puerto y su inmigrante
desvelado de asombro.
Y antes de otros olvidos
sin firma, ni testigos, ni notario
la belleza que pasa apresuradamente
como una mariposa por la vida del tiempo,
el Cirque du Soleil con que interrumpo
el mundo, por ejemplo
la biografía de Cesária Évora, que canta…
Y te regalo eso de andar diciéndote lo mismo
día y noche de lunes a domingo
siempre decir lo mismo
sin decirlo
porque lo sabés todo, como el sol y la luna
para que no se pierda.

 

José
En el próximo encuentro


Una vez y otra vez hemos llegado.
Estamos de regreso donde ya no hay regreso.
Y hemos vuelto a partir y a regresar
(como en las fundaciones).
En el próximo encuentro no tendremos
los gestos que nos dimos
ni la misma distancia en la mirada.
Nos reconoceremos antes de que llegue el olvido,
allí donde los remos descansan del viajero
cuando cambia la luz fuera del agua
y el pasado ilumina aquello que el presente
abandona en los techos.
El mundo es más pequeño de lo que era.
Pero tengo confianza.
Hemos querido tanto, que todavía el tiempo
en su arrogancia
va a tener que esperarnos.

 

Antonio Cedrón
De esas cosas me olvido


De esas cosas me olvido, es tanto el trajinar,

las rutinas que vuelven del deseo
con palabras cruzadas por el hábito.
De esas cosas me olvido, de las cartas
que siguen llegando hasta el exilio,
de los que se quedaron con todo y las maletas.
De la mano subida hasta mis hombros
para volver del nunca más, me olvido.
De las fragmentaciones que borraron el eco,
de lo que fue mudado,
de los que me donaron su paisaje, sin dar nombres,
de las perras que tuve mirando al desempleado,
de la noche escuchando, en Puebla, a Brian Eno,
del sol que la plagiaba cuando ella estaba lejos,
de la hebilla plateada del cinturón que entonces
me alcanzaba debajo de la mesa.
De esas cosas me olvido, de los tantos poemas
inconclusos que hablaban de nosotros
y el misterio rumiaba sin poder descifrarlos,
de aquel aro de luz en los escombros,
de las huellas que pisan la búsqueda incesante
del sin mirar del sin saber de dónde.
A las piedras guardadas
para tocar el tiempo cuando estuve
les concedo el olvido.
De esas cosas no hablo, como los elefantes,
para que la memoria se burle del olvido.

 

 

separador texto poemas La propuesta

margencero-imgJosé Antonio Cedrón nació en Buenos Aires, Argentina, donde comenzó a publicar en la década de los años 70, e integró la mesa directiva de la Agrupación Gremial de Escritores Argentinos. Vivió durante una década exiliado en diversos países de Latinoamérica. En Venezuela trabajó como docente (educación básica) y en la revista Los Libros. En México fue coordinador de Bibliotecas de Investigación en el Archivo Histórico de Puebla. Luego trabajó cinco años en la Universidad Autónoma de Puebla.
Seleccionó y compiló los cuatro tomos del libro Sucesión rectoral y crisis en la izquierda, y es autor del capítulo sobre Haití en el libro América Latina, Herida y Rebelde, y del documento Guatemala: el proceso de diversificación del movimiento revolucionario visto por el PGT. Posteriormente, en los años 90, en la Ciudad de México, fue coordinador de Ediciones del diario unomásuno y se desempeñó como editor de la revista Este País. Publicó los poemarios La tierra sin segundos, De este lado y del otro, Actas, Vidario, y el reportaje novelado El Negocio de la Fe. Parte de su obra fue traducida al francés, inglés, portugués y catalán. Obtuvo el II Premio Concurso Cincuentenario del Periódico Alberdi, en Buenos Aires; la Primera Mención Honorífica Premio Latinoamericano de Poesía Rubén Darío, en Nicaragua; Mención Premio Carlos Pellicer para obra publicada en México, y el Premio Nacional de Poesía de México, Sinaloa.
Trabajos suyos fueron musicalizados en Argentina, México, España, Nicaragua y Costa Rica. Realizó espectáculos de café-concert con poemas y canciones y grabó discos con la participación de los músicos Carlos Díaz Caíto, Rolo Taubas, Nobilis Factum, Helio Huesca, Ofilio Picón, Nimbus Jazz, Raquel Oyola, Marianne Friederichs, Delia Caffieri, Adrián Goizueta y el Grupo Experimental, entre otros. Es coautor de libros de texto de Español para la Secretaría de Educación Pública —secundaria a distancia para adultos. Trabajó en el área de Educación e Investigación Artísticas del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) durante cuatro años.
Como docente, impartió en el Diplomado de Creación Literaria de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), y tuvo a su cargo la cátedra Lengua y Comunicación para maestros que cursan Docencia en Artes en el Centro Morelense de las Artes (CMA) de la Ciudad de Cuernavaca, Morelos.

Contactar con el autor: cedronjota[at]yahoo.com.mx

Lee otro texto de este autor: Santoro, hoy (artículo)

 

Ilustración poemas: Fotografía por Pedro M. Martínez ©

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Revista Almiar – n.º 80 | mayo-junio de 2015MARGEN CERO™Aviso legal

 

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