poemas por

J. Andrés Herrera

 

 

Rematriación

 


a Marisol Jiménez

 


I

 

Veníamos de lejos.

Teníamos los cartuchos entre los pies.

Arrancábamos a todo lo que da y siempre veníamos de lejos,

de más y más lejos, aunque no nos moviéramos.

Pudimos haber hecho la revolución, pero no podíamos detenernos.

Y nos caímos un día

 

Un día nos caímos porque el miedo nos invadió.

Compramos en tiendas y andábamos a gusto.

Siempre creímos que éramos el barrio pesado.

Andábamos lejos.

 

II

 

Veníamos del paraíso con los ojos trabados;

no ciegos, no comidos, no empapados,

sólo trabados de tanta belleza.

Bailábamos a los dioses del agua

y Zapata era un héroe.

 

Ahora el cuerpo nos sirve para montarle el caballo,

para que al jalar la palanca la mierda se vaya a trote lento.

Teníamos caballos antes,

veníamos de lejos, de muy lejos.

 

III

 

¡El metro de la ciudad!

Vamos al metro de la ciudad.

Robamos carteras y repegamos el cuerpo.

Si te apendejas, hasta te nos mueres ahí.

Vamos corriendo al fondo de la ciudad,


a ver si es cierto que los intraterrestres vienen de lejos.

Huyamos a las cloacas.

Estoy harto de sentirme tarado, todo quieto.

Pondremos manifiestos:

«Asesino para sentir. Estoy vivo.

Lo demás se los quito porque es bien fácil».

 

Vamos al metro de la ciudad.

Pero ya no lloren, ya no chillen, agárrense fuerte.

Ya no andamos tristes; no se apendeje, señor.

Nos vamos por donde vinimos.

Nos vamos lejos, muy lejos, muy muy lejos de la ciudad.

 

 

Flaca, flaca, flaca

 

Tú y yo sabemos, flaca, y bien sabemos

que esto no es un poema,

que éste no es un poeta,

que éstas no son mis manos

relatando puro cuento de poema.

 

Este poema es puro cuento,

se me olvidaba: no es un poema

ni la extensión de un cuerpo del que no es poeta.

Es mi arteria llenando el papel.

 

Ojalá tuviera la extravagancia para arrancarme la sangre ahora

y llenar un poema de amor donde decirte:

«Ahí te va, cariño mío, flaca diosa, poesía bendita,

ahí te va mi sangre: bébela»,

pero no.

Mejor te invito un pulque.

 

Acá no hay un poema, ni una reflexión, ni un vómito de newpoet.

Es un jazz trastornado en ska trastornado en narcocumbia,

aunque no me guste,

aunque al poeta le moleste.

Esto no es un poema, pero se chingan, esto sí es poesía y es de amor

y se le dedica, se le entrega, se le escurre, todo el tiempo, en arterias, en sus vómitos,

en todas sus extravagancias

a la flaca.

 

Eso que revienta

                                                          a Tajo y a Los Hispánicos

 

Debería narrar las cosas del alma, pero me dieron la lengua.

Quería liberarme como místico a través del poema,

hacerme un poeta-bomba en medio del zócalo para matar a Lentejo Manda.

 

No, ya no tengo estas palabras acá.

No me basta reinventar al mundo:

este cuadro hinchado de pintura verde,

alumbrado de tintura de televisión,

de albahaca y nísperos, de pared de ladrillo,

de segmento urbano rumbo a Tepoztlán, ¡no me basta!

 

Gritaré que tenemos la mala costumbre de ser poetas,

de ser bombas y místicos drogadictos y poetas;

que no me siento mexicano, ni ruso, ni ahuatepeño (a veces guayabo).

Ahí donde el gallo canta y yo no soy indígena, ni güero, ni rojo

me han torturado desde que tengo su idea de infancia acá en el pecho y no estalla.

 

No importa, damita, caballero, acá le va el cuento:

Yo no soy poeta.

Soy el fuego, eso que revienta: tapu, ma, pam, can, chán,

recio como parvada de guajolotes,

urgente de jazz y mota, escandaloso, oiga nomás.

 

Yo tengo este fuete amarrado al brazo.

Reviento cráneos, despunto el alba,

tengo un arco devastador, detono rifles, estallo cuerpos.

Las niñas vienen y me piden un helado.

 

(Esa tarde yo ya no estaba ahí.

Los camiones de Atlixco se metieron al nirvana

y lejos se escuchaba una canción de Real de Catorce

 

«eras tú o era el sol…»

 

y el cuarto era una lámpara de gas, lleno de energía fluyendo.

 

«o ese rayo que emanó de ti»

 

Ella ardía como beso de ginebra.

Su pecho era el sonido de una cueva:

Mar y silencio

….

Mar y silencio

….)

 

Nunca más explotará mi pecho esa imagen de mujer y cuarto.

Soy un hombreverso, poeta-bomba, fundamentalista del verbo;

pero ríase, qué mis cuadernos ni qué ocho fieras tristes.

 

Yo soy eso con lentitud de cuerpo devastado por muertes y paranoias,

por desvarío de no ser Humano envuelto en llamas,

quemando la receta de la vida exacta y civilizada.

 

Después del asesinato de los silencios, quedó un lugar con fuego.

Tenía un cuerpo y era niebla de luz, cueva sin colores, casa de ciegos.

Miré dentro y nos quedó un universo carente de sentido.

 

Mira, mujer, te entrego el universo vacío.

Llénalo de tu risa.

Llénalo de este pecho; tu mi su nuestro amor de todos.

Dile con tu boca «cuerpo» y haz una aurora boreal.

Nombra «canto, ballenas, pasto» y gira, vuela conmigo.

 

Trae de nuevo incendios Quémame la boca Tómame de la espaldaAarañazos dime que somos lo que somos, esto que sentimos, que nostamos divididos, questamos vacíos Llámame humano, orquídea, cerdo, luz, fuego, verso, rama, poeta y dime que sentimos poesía aunque lo llamemos miedo, dime que poesía es el ansia; dime que subirse al tren y desgajar al mundo, poco a poco para no quebrarse, es poesía.

 

Llámame despacio Dame verde, jade, piedra, hueso Dame luces, agua, truenos Dame tierra, clávame la obsidiana, embriágame en Sake, destiérrame de Estambul, aviéntame al Mar Rojo, grita mi nombre en Tlayacapan, cállame en Tenochtitlan, sóplame desde Neza o Asunción, en cualquier calle donde extrañar a los patas de Lima.

 

Hazme sentir que algún día estaremos más cerca

Dime que aquello era una espera,

que así el universo aguarda a que le pongamos nombre

 

Que nos deseaba el silencio

 

Y nómbrame

Trata de darle forma a esto

Dame un sentido

Dime

que

sigo

cuerdo.

 

 

 

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Juan Andrés Herrera. (Cuernavaca, Morelos, 1990). Poeta mexicano. Ha participado en varios proyectos literarios y su obra ha aparecido en diversos medios impresos y digitales. Colabora habitualmente con la revista Tajo de Lima y con la revista digital Ombligo de Cd. Juárez. Actualmente, estudia Lengua y Literaturas Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Eso que revienta es su primer poemario, que ya circula por la red, y próximamente será publicado por Ediciones Groenlandia, mientras que Dopamina Ediciones, publicará el breve poemario Amargo perro. Ambas, editoriales digitales españolas.

Web del autor: Poesía maconha
(http://poesiamaconha.blogspot.com.es/)

 

 Ilustración poemas: Fotografía por Pedro M. Martínez ©

 

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Revista Almiar – n.º 70 | septiembre-octubre de 2013
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