poemas por
Patricia Valdés Bacallao

 

Borda de sal, espuma y ruido te taladra,
trae el sonido de carros de tundra y arena.
Vas en ese barco…
Donde hay solo bardas y piedras de calma,
aroma de retozos en la orilla,
perlas de nim
y ella.

Un montículo de pasto se me antoja.
Un esqueleto pasa, se duerme en la marea.
Vibra el sol,
en el cayo de menta y perfume. Se fuga la raya
de un coral, que te saluda en el islote.
Aurora se parte en trenzas de luz, te impulsa por la borda,
arroja tu piel, la besa, en el labio de la playa.

 

De abducciones y otros relatos…

Un ojo que se abre, húmedo.
Solo alguien más que se aleja de mí.
Solo otra ave de sal y defecto en las afueras de su núcleo y realidad.
Solo otra bala que se fermenta.
A veces alcanzamos a abducirnos en el regazo del camino,
como Las Gracias, dormidas en el óleo
que somos.
Allí nadie nos busca, entre las justas de fino y de secreto.
Allí podemos quebrarnos
o quitarnos las piernas
para dormir.

Aún no amanece en esas pupilas verdes.
Se ha abierto el otro párpado… Y me sosiego.
Me doy la vuelta entre los nudos
a contemplar mis espirales.
Ayer vi esa cima derramarse…
Vi el aire contenido en el cuerpo.
Alguien me disecciona sobre la tabla,
alguien que no es humano.

Solo la noche se quedó a despedir el frío conmigo,
a traer mis huesos a la madriguera. ¿Qué ocurrirá
cuando entre el filo y la carne me desechen,
cuando de la sien se escurran los fluidos,
cuando descubran que ya no queda más del ser, del ente?

Ahora no sé quién me cargará los pies,
el torso o los brazos.
Ahora no sé quién me alejará de esta nave suspendida.

 

Mil años de poesía

Quizá debería callar.
Dejar de impulsar ese columpio de líquido y deseo.
Dejar que la palabra venga a mí entre las paredes grises,
entre la calle y mi cuerpo…
Porque mil años han sido de esta manera:
Ella nos examina antes de darse, (antes de dar el útero)
antes de romperse en nuestras bocas y desplazarlas por la ladera.
Quizá debería callarme
y escuchar.

Escuchar la rima que se nos oculta entre los unos y ceros,
Escuchar mi voz desde la pausa. Quizá debería, también
tomar el té dentro del prisma solitario, en un formato nubio y vespertino.
Venir a la montaña de caos y cicatrices
a buscar el sinsentido…

Siempre nos explicaron cuándo emerger, dónde reír o cómo callarnos.
Y que alzar muros entre tú
                                           y los enemigos, también te deja invidente.

Quizá debería pararme, esperar que el verso nazca,
me arrolle y siga su curso, me deje inconsciente en el pasto.
Solo escuchar.

 


 

Patricia Valdés Bacallao

Patricia Valdés Bacallao . Cuba, España, 19 de abril de 1993. Artista gráfica, diseñadora y escritora. Inicia en la literatura a través del taller Emilio Ballagas en La Habana. Ha obtenido premios en certámenes de poesía infantil y para adultos, entre ellos el Premio Literario de la Casa Víctor Hugo (Cuba), siendo publicada en la antología Jóvenes Ecos de Hugo y Martí (en español y francés). Ha realizado exposiciones en Cuba y Nueva Zelanda. Es miembro de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales. Graduada del Instituto Superior de Diseño en 2017. Actualmente estudia Máster en Dirección en Comunicación en la Universidad de Málaga, España.

Contactar con la autora: valdesbpatricia [at] gmail.com

🖼️ Ilustración poemas: Fotografía por Pedro M. Martínez © 

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