poemas por
Juan Carlos Vásquez


Ve libre antes del fin
al campo azul
donde todos hablaremos
sin atacarnos ni herirnos.
Vamos a beber
seconal y a bailar,
antes del intermedio,
antes de plantar
una semilla,
antes de
que despierten
los malos.

Ven...
Vamos a jugar al juego
con nuestras
vidas en las manos,
soltando globos,
llamando sin parar
para escucharnos,
corriendo en círculos,
con seguridad,
la sustancia
ya está
avanzando.

Vamos a reír
lloviendo y tú sin pensar
que va a amanecer.
Vamos a saltar
lo más alto
para caer juntos
reincidiendo
ante la mirada
hermosa de todas
las rocas
de todos los árboles

Nunca más
nuestros planes
elaborados
que todo
sea sorpresa.

Horizonte blanco

No resplandece, es opaco,
con ritmo respiratorio propio,
más que blanco,
es capaz de transformarse.
Son modificaciones casi imperceptibles,
una estructura interna incuantificable,
intenta cumplir
con su compromiso
de paz absoluta
arrastrándose desde el horizonte,
cansado de todo portento
instaura una reflexión al desfase.
Se van a reunir
después de
contemplarse.

Lo abrazaron y lo arrastraron
a través del umbral.
Lo conducen a un lugar sin respuestas,
sin relojes.
Por inercia intenta palpar algo,
su entendimiento ocupado empieza a ceder.

Ha pasado una eternidad
desde que lo sepultaron,
él y su pedestal se han cubierto de musgo.
Atraviesa grandes espacios
divididos con sábanas,
las plantas microscópicas
abundan entre los nombres cincelados
sobre las lapidas.
Asiente, empieza a tomar forma
de manera reveladora.
La niebla lo envuelve haciendo
delinear gradualmente una visión fantasmal.
Las últimas instrucciones están dadas,
había decidió vivir sin él.

Los cuellos se estiran para apreciarlo
a través del vidrio...
Quiere abrir los ojos, agradecerles
su interés pero no puede.
Después de semejante impacto
colapsar es inevitable,
es inútil que familiares y conocidos
guarden una esperanza.
No hay oración que valga.
Muchos tienen la impresión
de poder franquear su viaje,
de discernir los contornos de un mundo
fantásticamente nuevo.

En una caja todo es limitado.
A pesar de las intrigantes reacciones
externas
prefiere asociarse al designio
instalado en su casa de dos dimensiones.
Proyecta un reflejo fuera de la superficie,
un acontecimiento
que todos considerarían como un milagro.
Hay llanto y desolación.
No se manifiesta a simple vista
pero sabe que tarde o temprano
incursionará en el mundo imaginario de todos,
después cerrará la noche y la naturaleza abrirá.

Saldrá a volar,
en el mundo cotidiano
sería algo imposible desdoblarse
para acudir a un extremo
mientras se está encerrado en otro.

Levita en público,
piensa que no pueden verlo
pero un grupo manifiesta
su espanto ante la aparición.
Imposibilitados de sustentar con razonamientos
esa fuerza gravitatoria llegan
al cero absoluto.

El blanco constituye una especie
de prolongación del sujeto,
se desplaza absorbiendo para multiplicarse.
Un cortijo de fuerzas atraviesa
el bosque,
neblinas sobre neblinas se esparcen
cubriéndolo todo,
no distingue las formas,
todo ha desaparecido.
Se pierden los nombres,
nace el silencio,
la soledad impera sosteniendo el vacío
con un equilibrio perfecto,
todo parecía tan normal
y cotidiano pero no lo era.

El regalo

Ha sido paciente
no tendrá que esperar mucho,
la fila disminuye
y se acerca.

Para que le den
el regalo tiene
que hacer lo que le digan.

El hombre del megáfono
los trata como a niños,
apela a las emociones
antes que a la reflexión.
Les recuerda que todos
van a tener lo que quieren
si repiten el procedimiento.

No pueden actuar por sí mismo,
no logra conectar,
comienza a articular muecas
y sonidos,
asevera lo que la opinión
pública,
se deja guiar por instintos
básicos e inmediatos.

Desvía la atención
de lo que es realmente importante
mediante una reacción
exacta a la de todos,
la sugestión es grande
y habrá más.

Disuadido por aquella voz
ahora los demás le conocen
más que el mismo
y ya puede.
Avanza hasta perder la identidad,
la opción ofrecida le satisface,
el avivamiento de él sin él
es el precio por
un obsequio
que ya casi está en sus manos.

La muerte

Logra ver,
un fragmento de segundo
por cada muerte,
finalmente adivina
que no es nadie,
que no hay escapatoria,
ahora
pasa a ser el siguiente,
se despoja de todo y avanza
por la cuerda
buscándola.

Atraviesa el último
minuto
soñando con reencontrarse
con todos.
Ella no vendrá por él,
él ira por ella
al pulsar insomne
con el dedo índice
sobre
la invariable realidad.

                                     
      Barcelona (2017).
      Textos pertenecientes al poemario
      Horizonte blanco.

 

separador poemas Paseo

 

Juan Carlos VásquezJuan Carlos Vásquez (Valencia, Venezuela). Como narrador ha publicado un libro de relatos Pedazos de Familia (Ediciones Estival Teatro, Maracay-Venezuela, 2000). Sus escritos aparecen en las antologías poéticas Vivir Soñando (Madrid, 2004); Paseo en Versos (Pasos en la Azotea, Df México, 2006); Hemiparesias (Visceralia Ediciones, Santiago de Chile, 2006) y Poesías y aparte (el Libro y su Autor, Creaciones Literarias, selección de Betty Goldman y Enrique Epelbon; Estados Unidos, 2007). En el libro de narrativa: Cuentos para niños (Creaciones Literarias, Estados Unidos, 2007). Imagen: Mirages from an Unreal World, by Laura Orvieto, (Author House, New Jersey, Estados Unidos, 2010). En la Revista Voces Edición n.º 55, de junio de 2006 (edición n.º 68 de septiembre de 2007); La Coruña (España). En el monográfico conmemorativo del V aniversario de Margen Cero; Madrid, España. Ha colaborado en los programas Radiofónicos Breus, Barcelona (España) RKB 106.9 y en Producciones AFV, Buenos Aires (Argentina). Algunos de sus poemas fueron traducidos al portugués por el escritor Antonio Miranda. Distinciones en los Concursos de Poesía Pro lingüístico y Multimedia Premio Nosside, Calabria- Italia Edizione 21 / 2005, Edizione 22 / 2006. Integrante del grupo cultural Spanic Attack (New York, 2004). Columnas periodísticas: Diario El Impulso, Barquisimeto. Ha vivido en Tampa, Sarasota FL, San Francisco (California) y New York. Actualmente reside en Barcelona.

 Enlaces: (Entrevistas) Dos disparos | Antonieta Madrid, escritora | Eliezer Ortiz, actor | Blog del autor: Arquetipos de mi yo

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Ilustración poemas: Fotografía por Pexels / Pixabay [public domain]

 

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