poema por
Víctor Hugo López

Para Andrea

Desde cuándo
no me he querido morir...
No supe ni la hora,
ni el momento.

De pronto,
la existencia cobró sentido.
Era yo más ignorante
cuando más buscaba la sapiencia:
en los libros,
en el teatro,
en las películas,
en el trago,
en mi soledad.

La vida,
esa tragicomedia,
dejó de ser farsa
para volverse
una estadía
de alegría constante.

¿Dónde se esconde la vida?
¿En qué rincón nostálgico
corona su agonía?
¿En la escritura,
en el pesar
de la cotidianidad,
en el amor?

La vida florece,
aun cuando debo confesar
que prostituir mi muerte
fue un placer embriagante.

La juventud
es frívola,
rebelde,
maniática.
Quieres amor,
pero te asquea el compromiso.
Anhelas libertad,
pero extrañas los gestos cursis.
Tienes pensamiento,
tiempo,
pero no recursos.
Y el trabajo
es una cadena.

Somos dialéctica
en una sociedad de lógica,
te invitan a florecer
en la sucia flor
de la agonía,
siempre y cuando
sonrías
y digas:
«estoy bien».

Y sin embargo,
hoy soy feliz.
Desconfié siempre
de la felicidad,
sabía que era
una visita breve,
que la tragedia
acechaba
a la vuelta de la esquina.

Pero hoy,
ya no hay heridas en la pared.
El insomnio no me mata.
Los domingos
ya no me arañan los nervios.

He renacido
de la mierda,
entre moribundos descalzos,
entre promesas rotas
y falsos «te amos»
de quienes juraron
no irse.

Hoy sé lo que es el amor:
lo sé
por ti.

Y bajo esta luna
te digo «te amo»,
sin significado,
sin cliché,
sin estereotipo.

Es un sentimiento
inefable,
una lujosa trascendencia.

Encontrarte
—o que tú me encontraras—
es un tesoro,
en esta era
donde todos
se aman
solo a sí mismos.

Y te juro,
amo posar sobre tus fotos
mis impresentables perversiones.

Te busqué tanto,
te extrañé más,
que ahora,
que al fin estás,
le temo hasta a la lluvia
que pueda alejarte
de mi luna.

Estoy enamorado
de ti,
no del amor.
Jamás del amor:
ese invento social.

Lo que por ti siento
es todo por hacer:
una experiencia pura,
cimentada en confianza,
respeto,
lealtad,
libertad,
y tus besos
reparadores
de mi alma.

Y así,
como intento de poema:

Tu amor,
regalo de mi destino.
Y en la adversidad,
debajo del crucifijo,
aullaremos
porque nos amamos.

 


 

Víctor Hugo López Llanos es profesor de Literatura y Filosofía. Coordina el grupo de investigación: El léxico de la política en la globalización, en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Logotipo enlace web Web del autor: https://tambiensoyescritura.wordpress.com/

Ilustración poema: Montaje fotográfico a partir de fotografía por miketribulas, en Pixabay, y otra por Fotoğraf Okulu, en Pexels.

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N. del E: Se ha procurado que la edición del poema aquí publicado guarde la anchura de las líneas tal y como las escribió su autor. Para leerlo en un dispositivo móvil aconsejamos que el aparato se sitúe en posición horizontal.

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