Volver al pasado para
narrar en primera persona
los duros años de la Guerra Civil

 

Hay personas que dejan con su ausencia un gran silencio y, sin duda, Miguel LLuch, es una de esas grandes figuras que el mundo echará de menos. Su legado cultural y su inquietud creativa marcarán para siempre las páginas de la vida cultural e intelectual de nuestro país. El director de cine y televisión, Miguel LLuch, se despedía hace escasamente unos meses de la vida, y lo hacía trabajando hasta el último momento en un proyecto que le ha llevado toda la vida, porque es la suya, Memorias de un viejo adolescente, publicado por Editorial Círculo Rojo, narra, en primera persona, los recuerdos de la niñez y adolescencia de Miguel LLuch desde los prolegómenos de la Segunda República hasta el final de la Guerra Civil española.

Miguel LLuch era director y escenógrafo, pero también dibujante y grafista. Un «todoterreno» capaz de adaptarse a cualquier situación. A lo largo de su vida supo combinar el trabajo en el cine y la televisión con las artes gráficas, el dibujo y la pintura.

Colaboró en la revista Índice, ilustró libros, como por ejemplo la primera edición del libro Los niños tontos, de Ana María Matute. En su faceta como director de cine, dirigió más de una docena de películas, cubriendo prácticamente todos los géneros, la mayor parte de ellas en el seno de la productora IFISA. A mediados de la década de los setenta se incorporó como realizador fijo de TVE, encargándose de multitud de programas en todos los géneros. Estos son solo algunos datos de la impresionante carrera de Miguel LLuch, quien dedicó los últimos años de su vida a recuperar su pasado a través de las letras. Él decía: «Se ha contado la guerra desde tantas perspectivas, por expertos, historiadores, militares y eruditos pero me parecía que no había muchos testimonios de personas que lo vivieron, que estuvieron allí. He querido aportar mis recuerdos a través del prisma del niño y adolescente que yo era entonces».

Memorias de un viejo adolescente es el reflejo, según explicaba el autor, de «una época especial. Los años inmediatamente anteriores a la Guerra Civil y la propia Guerra, vista y relatada por mí, que fui testigo ocular de los hechos. Quería describir esa época única en la historia de España desde mi perspectiva de entonces».

Lluch explicaba que en su obra «cuento como yo, un niño de familia acomodada de la burguesía catalana, con trece años paso a trabajar en el sindicato UGT de pintores, para ayudar a mantener a mi familia. Describo nuestra lucha por adaptarnos a los nuevos tiempos a la vez que, en el plano personal, doy el paso de niño a adulto. No sólo soy testigo, sino protagonista, de los cambios políticos y sociales que tuvieron lugar en Cataluña, y especialmente en Barcelona, entre los años 1929 y 1939. Por fortuna, tuve la oportunidad de trabajar al lado de algunas personas extraordinarias de la vida cultural de la época. Aprendí a dibujar con los grandes artistas de la Cataluña roja, Gerardo Lizarraga, Paco Rivera y José Fogués. Se publicaron mis primeros dibujos en la revista infantil L’Estel, me felicitó el propio Presidente de Catalunya, Lluis Companys, por mi aportación a una maqueta para la ópera Pedro Mari, estrenada en el Liceo, y trabajé en el cine, en la productora Ediciones Antifascistas, que luego fue mi profesión y mi pasión».

Memorias de un viejo adolescente es el proyecto que Miguel Lluch iba recuperando «a lo largo de muchos años» hasta que llegó el momento idóneo para tomárselo en serio. «Después de jubilarme como realizador de Televisión Española necesitaba encontrar otras vías de expresión creativa. Estuve pintando una temporada y tuve una exposición en Estocolmo, pero cuando supe que me iba a quedar ciego sentí que esta historia no se podía quedar sin contar. Empecé a hacer dibujos de cosas que sabía que iban a aparecer en el libro y tomé contacto con la ONCE para aprender a usar el ordenador sin ver. Entonces tenía ya 82 años».

Y con 82 años, Miguel LLuch se sumergió en su primera novela Memorias de un viejo adolescente hasta crear una obra en la que el lector descubrirá una lectura entretenida e interesante, con divertidas descripciones de esa época que a menudo provocan una sonrisa, pero que se va endureciendo a medida que avanza el tiempo hacia la Guerra Civil y esos terribles años.

Barcelona, entre 1929 y 1939, es un lugar especial, crisol de experimentos políticos que atraen a intelectuales europeos y americanos de la talla de Hemingway, Malraux, Orwell y Neruda. Miguel Lluch fue uno de los últimos testigos de este período de la historia reciente española. Aquí narra los recuerdos de su niñez y adolescencia, desde los prolegómenos de la Segunda República hasta el final de la Guerra Civil Española.Miguel Lluch

Cuenta cómo siendo niño mimado de una familia de la burguesía catalana, a los trece años se ve obligado a vestir con mono de trabajo para ayudar a mantener a su familia, limpiando brochas como aprendiz en el sindicato UGT de pintores. Grandes dibujantes y cartelistas, entre ellos Emilio Freixas y Henry Ballesteros descubren que tiene talento y se lo llevan al Sindicato de Artes Gráficas. Allí participa en uno de los grandes proyectos culturales de la época republicana de Catalunya, dibujando los personajes para la maqueta de la ópera Pedro Mari. Lluis Companys, el Presidente de la Generalitat de Catalunya, acude al estreno y felicita personalmente a Miguel con las palabras: «Niños como tú harán Catalunya grande». De la mano de artistas como Gerardo Lizarraga, Paco Rivera y José Fogués pasa a trabajar a Ediciones Antifascistas Films, una productora de cine de propaganda socialista con la que no sólo llega a documentar escenas del frente, sino también a colaborar en la película surrealista Don Do-Re-Mi-Fa-So-La-Si-Do, uno de los escasísimos largometrajes que se ruedan en zona roja durante la guerra civil.

El siempre difícil paso de niño a adulto Miguel lo da en plena guerra civil entre delatores, hambre, bombas y muertos; pero aquél tiempo también era cultivo de una extraordinaria solidaridad y camaradería.

 

Dibujo por Miguel Lluch Suñé

DATOS DEL AUTOR:

 

Miguel Lluch Suñé, director de cine y realizador de TV. Nacido en Cete, Francia, en 1922 de padres españoles. Entró a trabajar con solo 13 años en UGT, en el gremio de los Pintores, al inicio de la Guerra Civil española. Cuando los cartelistas se trasladaron al sindicato de Artes Gráficas se unió a ellos y aprendió a dibujar junto a los grandes nombres de la época. De allí pasó a trabajar en el cine en Ediciones Antifascistas.

Después de la guerra empezó a colaborar con Ignacio F. Iquino en IFISA como decorador (en total 16 títulos, entre ellos El Judas y Fuego en la sangre) y después como director.

A lo largo de su vida combinó el trabajo en el cine y la televisión con las artes gráficas, el dibujo y la pintura. A finales de la década de los sesenta empezó a colaborar más asiduamente con Televisión Española, realizando Lecciones de Inglés, una serie didáctica premiada en Italia. A mediados de la década de los setenta se incorporó como realizador fijo de TVE, encargándose de multitud de programas en todos los géneros, como el Especial de Eurovisión de Mocedades. En 1977 fue premiado con el EMBLEMA DE PLATA por el programa infantil-juvenil Misión Rescate y en 1979 recibió el Premio del Público en el Praga de Oro por la obra dramática El otro árbol de Guernica. Realizó también series documentales, entre ellas varias temporadas del programa La Puerta del Misterio, de Fernando Jiménez del Oso, y en coproducción con la Pathé Francesa El Castillo rojo. Miguel Lluch realizó programas dramáticos como los Estudio Uno. Después de retirarse de Televisión Española fundó con su mujer, Maria Gustafsson, la productora The Missing Piece.

En su seno creó y realizó para la televisión checoslovaca, CST, la serie documental Griot, rodada en su totalidad en Senegal y Costa de Marfil, The Kingdom of Saudi Arabia para la segunda cadena de Arabia Saudita y, para TeleMadrid, las series Apaños y Viejos Oficios. Su último trabajo fue el libro Memorias de un viejo adolescente.

 

 

separación párrafos artículo Miguel Lluch

ESTE ARTÍCULO SE PUBLICA gracias a la colaboración inestimable de
Maria Gustafsson y la Editorial Círculo Rojo. El libro Memorias de un viejo adolescente lo puedes adquirir PULSANDO AQUÍ
.

 Ilustraciones artículo: Dibujos por Miguel Lluch © (portada: auto caricatura del autor). Imágenes remitidas por la escritora Maria Gustafsson. Para contactar con ella entra en su  PÁGINA WEB (www.maria-gustafsson.com/) o escribe un mensaje a: maria.gustafsson1 [at] gmail.com

 

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Revista Almiarn.º 82 / septiembre-octubre de 2015
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