artículo por

Carmen Herranz Berzosa

 

A lo largo de la Historia del cine, muchas son las películas que han despertado controversia, encontrándose en las listas negras hasta ahora.

 

Navegando por Internet, me topé con un enlace jugoso: Las Películas más polémicas de la historia del cine. Un título así consiguió suscitar mi curiosidad (o morbo), así que accedí a la página. Holocausto Caníbal, Instinto Básico, La matanza de Texas y Crash, eran algunas de las citadas.

Ahora nos adentramos en una cuestión o dilema moral, según al gusto del lector: entran en juego las llamadas películas de explotación. El cine de explotación, es el que definimos como el recurrente a temas delicados, pecaminosos o políticamente incorrectos, que se plasman de manera gráfica, a un espectador insaciable. En definitiva, el sensacionalismo en pantalla.

Mucho se ha discutido y diversas son las opiniones sobre el límite entre el arte y el mal gusto. Recordamos que Pasolini fue atropellado y asesinado tras el estreno de Saló y los últimos días de Sodoma. O Ruggero Deodato, fue llevado ante los tribunales bajo sospecha de que Holocausto Caníbal era una snuff movie, debido a una estrategia de promoción que más tarde copiaría El Proyecto de la Bruja de Blair. El director pudo demostrar que simplemente filmó una película violenta, aunque la etiqueta de degenerado y sádico (el filme contiene asesinatos reales de animales) le ha perseguido desde entonces.

Dividimos entre el cine de explotación y el simplemente polémico. La naranja mecánica, consagrada como una de las mejores películas de la historia del cine, es una de ellas. Kubrick lo pasó realmente mal cuando un grupo de jóvenes violaron a una joven cantando Singing in the rain, como sucede en la película.

Creo que hemos de establecer las diferencias entre controversias y las películas de explotación. Éstas últimas van disfrazadas bajo un propósito de denuncia, y consiguen que algunos espectadores muerdan el anzuelo y las consagren como las favoritas de sus filmotecas. Otras proyecciones que han despertado controversia, pueden ir ligadas al interés sensacionalista, pero no todas, como La edad de oro, de Buñuel, o la espléndida y censurada en la época franquista El mundo sigue, de Fernando Fernán Gómez.

Debemos diferenciar entre buen cine e hipocresía. Pero, lamentablemente, a día de hoy, son cada vez más las propuestas pretenciosas e hipócritas vendiendo un ejemplo de arte innovador.

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Carmen Herranz Berzosa. Es Licenciada en Periodismo y cuenta con experiencia en medios como redactora en la sección cultural. Aficionada al cine y a la literatura ha escrito en torno a las mismas así como numerosos relatos. Vive en Granada (España).

Contactar con la autora: karmen_herber [at] hotmail.com

 

margencero-img Ilustración artículo: Xpired boys… short film poster, By Xtreemzpictures(p).ltd. (Own work) [CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons.

 

 

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Revista Almiar – n.º 65 / septiembre-octubre 2012 – MARGEN CERO ™Aviso legal

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