poemas por

Pascual Pérez Ribot

 

Al levantar la vista vi el cielo,

y al cielo allí pegada la luna.

y junto a la luna había un velo,

y junto al velo había una cuna.

 

¿De quién es la cuna que se mece?,

yo le pregunté a una estrella sola,

el infinito que dentro crece

respondió, como en el mar la ola.

 

¿Como de grande es el infinito?

tan grande como tú lo quieras ver,

cierra los dos ojos un poquito,

los cerré y lo pude comprender.

 

 Cuando el corazón se nos venza

Cuando el corazón se nos venza

acudirá lágrima vieja,

y luego tal vez se convenza

que es fuente el agua que la deja.

 

El corazón afianza aliento

hasta que dentro nada quede

y cruce todo sentimiento

por la puerta que se le cierre.

 

Es por más que menos valiente

poseyendo arrojo y alarde,

pero andará ciego e inocente

cuando vaya al cielo y aguarde.

 

Pasa la vida con descuido,

desfilando va con su marcha,

lento cuando regresa al nido,

la razón misma de su escarcha.

 

 Penas y alegrías

¿De cuántas más penas y alegrías,

logros, retos e insatisfacciones

no dispongo, si las tonterías

ya las silban todas mis canciones?

 

Hice surcos en tierra, ¿entiendes?,

busqué jornales por las trincheras,

peniques y reales, ¿comprendes?

dejé mis manos en las afueras.

 

Soy amigo de la sed despierta,

un loco afortunado en la noche,

una ventana fría y desierta.

 

Soy todo un héroe medio fantoche

que cubre los miedos con sus piernas

y pone en sus ojos dos linternas.

 

 Yo soy esa rosa deshojada

Yo soy esa rosa deshojada

cortada por la mano del hombre,

la que transita pueblos sin nombre,

sin azar, sin suerte ni almohada.

 

No me queda ya más que el destino,

echar a volar como un canario,

noches sin luna por calvario,

que ya nada deje en el camino.

 

A mi pasar me ladran las calles,

desde la esquina veo las riñas

de inocentes niños y de niñas,

por las fuentes, sus parques, sus ayes.

 

Qué bonitas aquellas ventanas

que reflejan toda la hermosura

de aquellas chicas, con qué ternura

las pasean por mis mañanas.

 

Yo no tengo amores ni tejado,

solo aquel adiós que me cantó el mar,

y no sé si irme, a la vez pensar,

marcharme o morir aquí sentado.

 

separador poemas el infinito

Pascual Pérez Ribot. Dedica su tiempo libre a la poesía. Los poemas aquí publicados están incluidos en el poemario A mordiscos por la vida, que versa sobre las experiencias personales del autor y otras motivaciones diarias derivadas de la vida que nos rodea.

Web: www.eternoser.blogspot.com.es

Ilustración poemas: Fotografía por Pedro M. Martínez ©

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