artículo por

Adolfo Vásquez Rocca

 

 

Este artículo, hasta ahora inédito, publicado parcialmente en
Manuscritos de Blog —Gabinete de Trabajo—  del autor, fue escrito durante la primavera de 2010.

 

Normalmente solemos favorecer la opinión de los expertos, pues consideramos que sólo una persona con experiencia y conocimientos es capaz de emitir juicios correctos en un área o materia en particular.

Sin embargo, hay evidencias de que las decisiones tomadas colectivamente por un grupo de personas suelen ser más atinadas que las decisiones tomadas sobre la base del conocimiento de un experto.

 

1.-  Facebook como estado de «conciencia ambiental»

 

Facebook es un estado de «conciencia ambiental», una enorme manera de matar el tiempo (o perderlo, por supuesto), una maquinaria de conexiones, que responde a la lógica de la hipertextualidad, del hiperlink, de los motores de búsqueda esponsorizados y el posteo compulsivo. Un poderoso engranaje de la industria global que trafica con bases de datos, estadísticas, raiting televisivos, y perfiles psicologógicos, en un exhaustivo proceso de estratificación,  que  apunta  sus  esfuerzos —como cualquier consultora— a que el mercado se active y los negocios prosperen.

Aunque el proyecto fue concebido por Mark Zuckerberg, la cara real detrás de Facebook es Peter Thiel, inversor de capital de riesgo y filósofo futurista. Es también un vigoroso activista del neoconservadurismo. Se graduó en Filosofía en Stanford y es coautor del libro El mito de la diversidad, un ataque minucioso al multiculturalismo y al liberalismo.

El mentor filosófico de Thiel es René Girard [1], de Stanford, quien propone la teoría de que el comportamiento humano funciona por deseo mimético. Girard alega que la gente es esencialmente borrega y se copia una a otra sin mucha reflexión. La teoría parece ser correcta en los mundos virtuales de Thiel: el objeto de deseo es irrelevante. Todo lo que se necesita saber es que los seres humanos tienden a moverse en manadas. De ahí las burbujas financieras. Y de ahí la enorme popularidad de Facebook.

Internet es muy seductor para Thiel porque promete un tipo de libertad en las relaciones humanas y en los negocios, libertad de las leyes de los países. Internet abre un mundo de expansión del libre mercado y laissez faire. A Thiel también le encantan los paraísos fiscales —como las Islas Caimán—  donde está el 40% del dinero del mundo.

Ahora, si se analiza bien la política de privacidad de Facebook  es ambigua o prácticamente no existe. Facebook parece más un régimen totalitario virtual, ideológicamente motivado, con una población que crece unos dos millones de personas por semana y que ya ha superado los 65 millones. Thiel y sus socios han creado su propio país. Un país de consumidores.

Facebook ha devenido un experimento genial a la vez que «maquinal», una república virtual global, donde nuestras relaciones y amigos son convertidos en bienes que se venden a las grandes marcas globales. En Facebook nuestras vidas son un libro abierto, donde nuestros datos son objeto de una trama bursátil.

Zuckerberg y Obama

 

2.- La desconcertante sabiduría de las multitudes o la Teoría de los Enjambres

 

A comienzos del 2000 ya vivimos el desarrollo de las redes descentralizadas versus el paradigma del control jerárquico. Ahora el ciberespacio se ha hecho denso; se ha impuesto la «sabiduría de las multitudes» [2] y el «periodismo ciudadano» de los blogs. Esto podría alentar la idea que la web acabará convirtiéndose en un sistema nervioso global, un cerebro en el que cada internauta constituye una neurona y que acabará generando algún tipo de inteligencia colectiva que produzca pensamientos e ideas por encima de las capacidades de cada una de sus pequeñas partes. Este enfoque de la inteligencia recuerda al descrito por Philip K. Dick [3]: SIVAINVI [Sistema de Vasta Inteligencia Viva], que, de algún modo, se define como la suma de muchas inteligencias individuales, subalternas, ocultas, fundidas en una sola, única y ¿despersonalizada? inteligencia colectiva; inteligencia que, pese a todo, se define entre las redes de la telaraña —y fuera de ellas también— como la nueva panacea del conocimiento. Cabría entonces cuestionarse qué es, cómo funciona, por qué —como las sirenas— atrae —y atrapa— a los navegantes entre los procelosos hilos de la web [4].

La inteligencia colectiva —siempre dentro de contextos globalizados— requiere, para su constitución, de la interactividad, del diálogo al interior de la web. Diálogo que tiende a favorecer nuevos modelos discursivos accesibles a todos, cuyas expresiones —siempre de carácter público— se deslizan a través de las autopistas de la información en busca de participaciones colaborativas en un espacio mutante y deslocalizado conocido como la Web 2.0.

La hiper-conectividad y el ciberespacio habremos de entenderla como una realidad simulada, un «no-lugar», que opera como una red de tránsito de información, donde desarrollamos nuestras interacciones comunicativas mediáticas en el paroxismo de las nuevas redes sociales y el desarrollo de nuevas formas de ciber-subjetividad, donde vemos que conceptos como el de ciudadanía, intimidad y  lugar (no-lugar) se redefinen en este nuevo entorno de poderes anónimos, imperios tecnofinancieros implacables e implosiones sociales.

El término Web 2.0 nació a mediados de 2004 y se popularizó a partir de sus aplicaciones más representativas, Wikipedia, YouTube, Flickr, WordPress, Blogger, MySpace, Facebook, OhMyNews, y de la sobreoferta de cientos de herramientas intentando captar usuarios generadores de contenidos.

Según O’Reilly [5], principal promotor de la noción de Web 2.0, los principios constitutivos de ésta son siete: la World Wide Web como plataforma de trabajo, el fortalecimiento de la inteligencia colectiva, la gestión de las bases de datos como competencia básica, el fin del ciclo de las actualizaciones de versiones del software, los modelos de programación ligera junto a la búsqueda de la simplicidad, el software no limitado a un solo dispositivo y las experiencias enriquecedoras de los usuarios.

Así se potencian los efectos de red conducidos por una «arquitectura de participación»; innovación y desarrolladores independientes; pequeños modelos de negocio capaces de sindicar servicios y contenidos. Como Web 2.0 pueden entenderse entonces «todas aquellas utilidades y servicios de Internet que se sustentan en una base de datos, la cual puede ser modificada por los usuarios del servicio, ya sea en su contenido (añadiendo, cambiando o borrando información o asociando datos a la información existente), bien en la forma de presentarlos, o en contenido y forma simultáneamente» [6].

Asumida la revolución de los sistemas de publicación de contenidos como weblogs y wikis, en la web 2.0 la atención se desplaza desde la información hacía la metainformación. La cantidad de datos generados empieza a ser de tal volumen que no sirven para nada si no vienen acompañados de otros que les asignen jerarquía y significado. La estrategia de dotar a los usuarios de instrumentos para clasificar la información colectivamente se ha definido como folksonomía, y su implementación más popular son los tags o etiquetas. Si los blogs democratizaron la publicación de contenidos, las folksonomías están democratizando la arquitectura de la información. Los usuarios de Flickr, por ejemplo, no sólo comparten sus fotografías a través del servicio, sino que al asignarles múltiples etiquetas con las que asocian significado a las imágenes, construyen una gran estructura semántica de imágenes que se puede recorrer en todas las direcciones. En el servicio de «bookmarks» social del.icio.us los usuarios etiquetan con diferentes conceptos los enlaces de interés que encuentran en la Red, generando así una clasificación temática muy precisa del crecimiento diario de la Web. La comunidad de del.icio.us está llevando a cabo el simulacro más eficaz del viejo sueño de la Web Semántica, una Web que se entienda a sí misma.

La sabiduría de las multitudes [7] es otra forma para llamar a la entrada en escena de las masas —ahora en el ciberespacio—. A este respecto James Surowiecki señala que «los grupos funcionan mejor que las individualidades si y sólo si se cumplen cuatro condiciones: diversidad de opiniones, descentralización, independencia y mecanismos de agregación de la multitud; bajo dichas circunstancias, cada individuo aporta y valora una parte de la información para, junto al resto de los individuos, alcanzar un veredicto colectivo» [8]. Pese a ello, está aún por demostrarse que la inteligencia colectiva promovida por los teóricos del enjambre —suma de muchas inteligencias— sea más efectiva que las élites reducidas.

Surowiecki inicia su argumento con una anécdota del científico británico Francis Galton. En 1906, durante una feria ganadera, Galton se propuso averiguar hasta qué punto podría un grupo de 787 personas determinar el peso exacto de un buey. Cuando el peso del buey fue revelado —543 kilogramos—, resultó que la estimación promedio de la multitud había sido, asombrosamente 542,5 kilogramos.

En su momento, el libro de Surowiecki se convirtió en un bestseller y el concepto —la sabiduría de las multitudes (The wisdom of crowds, en inglés)— se popularizó en el mundo corporativo. De hecho, la operación de sitios como Yahoo, Google, MySpace y Netflix está basada en esta suerte de colectivismo online y recientemente Netflix, la empresa líder en alquiler de películas, convocó a un certamen internacional apelando a la «sabiduría de las multitudes» para perfeccionar su sistema de recomendaciones.

Por seductora que resulte la apuesta a la superior inteligencia de las multitudes, no sería mala idea detenerse en la advertencia de Charles MacKay [9] en su famoso libro —Delirios extraordinariamente populares y la locura de las multitudes— donde se cuestiona ¿por qué individuos habitualmente sensatos e inteligentes se convierten en masas idiotas cuando actúan colectivamente?  «La gente, es sabido, piensa en manadas; se verá que también enloquece en manadas y sólo recobra la cordura lentamente, uno por uno» [10].

Facebook ha permitido la entrada en escena de las masas, aunque no fue el primero en horizontalizar la red. Existen otras redes sociales en Internet como HI5 y Myspace que partieron antes, o fenómenos puntuales como Orkut que en Brasil e India es más popular que Facebook. El fenómeno Facebook puede ser explicado por su simplicidad, efectividad y oportunismo. Llegó en el momento preciso ofreciendo lo adecuado para el usuario común y de manera fácil. Eso es lo que le ha hecho tener tanto éxito en nuestros países.  La gente abrumada con el mensaje elitista que afirmaba que la única manera de participar en la web estaba en los blogs, es decir, en escribir hoy ve en Facebook su oportunidad ya que se simplificó el esquema con funciones prediseñadas. Facebook facilita la interacción y la presencia telemática, sin embargo como tecnología de la información cada vez se encuentra más relacionada con asuntos «inútiles» o con la mera entretención más que con información relevante.

Facebook es una red dentro de la red que cada vez se hace más grande y poderosa; las posibilidades de intercambio de información posiblemente no tengan límites. Tampoco hay límite para las aplicaciones añadidas al sistema: Guerras de vampiros, hombres lobo, zombis, etc. Algunas tan «atractivas» que se tornan adictivas.

Hay un flujo constante de información reclamando nuestra atención, también, invitaciones que exigen una respuesta. Así casi sin notarlo nuestra cuenta comienza a saturarse de estas aplicaciones que vienen a ser una extensión del ocio que no permite distinguir las invitaciones a aplicaciones verdaderamente útiles y relevantes.

 

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Adolfo Vásquez Rocca. Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Profesor de la Escuela de Periodismo, Profesor Adjunto Escuela de Psicología y de la Facultad de Arquitectura UNAB Santiago. Profesor PEL Programa Especial de Licenciatura en Diseño, UNAB – DUOC UC  – Miembro del Consejo Editorial Internacional de la Fundación Ética Mundial de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina. Miembro del Consejo Editorial Internacional de Revista Praxis –Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional UNA, Costa Rica. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial de Sophia (Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador). Secretario Ejecutivo de Revista Philosophica  PUCV. –Miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) con sede en Bruselas, Bélgica.  Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo TheoriaProyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM.  Eastern Mediterranean University – Academia.edu. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado y Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC) – Artista conceptual. Crítico de Arte. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, N.º 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008.  Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011. Traducido al Francés – Publicado en la sección  Architecture de la Anthologie: Le Néant Dans la Pensée Contemporaine. Publications du Centre Français d’Iconologie Comparée CFIC, Bès Editions, París.

E-mail del Autor → adolfovrocca[at]gmail.com

 

Créditos:

Imagen de cabecera: Obra de Adolfo Vásquez Rocca, Facebook; del desprecio de las masas a la sabiduría de las multitudes, 2012, Técnica Mixta, Collage e intervención digital. En ArteLista. © | En el cuerpo del artículo: Zuckerberg meets Obama, By White House (Pete Souza) / Maison Blanche (Pete Souza) (The White House’s Photostream) [Public domain], via Wikimedia Commons.

Bibliografía:

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  • HODGKINSON, T, La verdad sobre Facebook, en Revista Arcadia, Adaptación y Traducción del informe de Tom Hodgkinson en The Guardian.
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  • CONTARDO, Óscar, Internet: El auge de una red social; Facebook: su mundo al instante, en Artes y Letras, El Mercurio, Santiago, 21 de Septiembre de 2008.
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  • CANETTI, Elías (1960), Masa y poder, Ed. Alianza, Muchnik, Madrid, 1997.
  • GIRARD, René, La violencia y lo Sagrado, Editorial Anagrama, Barcelona, 1995.
  • ORTEGA Y GASSET, José, La rebelión de las masas, Editor: Madrid: Revista de Occidente: Alianza Editorial, 1995.
  • SLOTERDIJK, Peter, El desprecio de las masas. Ensayos sobre las luchas culturales de la sociedad moderna, Pre-textos, Valencia, 2001.
  • AUGÉ, Marc; Los «no lugares». Espacios del anonimato; Gedisa; España; 1992.
  • QUÉAU, Philippe; Lo virtual. Virtudes y vértigos; Paidós; Barcelona; 1995.
  • MITCHELL, William J., E-topía. Vida urbana, Jim, pero no la que nosotros conocemos, Editorial Gustavo Gili, S.A., Barcelona, 2001.
  • VIRILIO, Paul,   Estética de la desaparición, Anagrama, Madrid, 1998.
  • McLUHAN, Marchal, La aldea global. Tercera reimpresión, Editorial Gedisa. España, 1996.
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  • KROTZ, Esteban. (2002) La Otredad Cultural entre Utopía y Ciencia, Fondo de Cultura Económica, México.
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  • JAMESON, FREDRIC, (1998) Notes on Globalization as a Philosophical Issue, en F. Jameson y M. Miyoshi (eds.), The Cultures of Globalization, Durham, Duke University Press.
  • VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008.
  • SLOTERDIJK, Peter,  Esferas II, Globos, Macroesferología,  Ediciones Siruela, Madrid, 2004.
  • BUCK-MORSS, Susan, Estudios Visuales e Imaginación Global, En La Epistemología de la visualidad en la era de loa Globalización, Editorial Akal, Madrid, 2005.

 

Notas:


[1] René Girard (Aviñón, 1923). A más de ochenta y cuatro años, René Girard es considerado el más grande antropólogo viviente, cerca de lo que fue Lévi-Straus.  Notable por su teoría de la mímesis que surgió en primera instancia para analizar obras literarias en las que se muestran relaciones interpersonales miméticas. Posteriormente fue aplicada al análisis de la violencia en las sociedades primitivas que se fundamentan en lo sagrado; y por extensión, a la violencia en las sociedades contemporáneas.

[2]  SUROWIECKI,  James,  Wisdom of crowds (‘La sabiduría de las multitudes’), Doubleday, 2004.

[3] Sivainvi (1981). Famosa trilogía del autor de ciencia-ficción estadounidense Philip K. Dick, caracterizado por introducir el colectivismo [inteligencia colectiva, alucinaciones colectivas, conciencia colectiva…] en la mayor parte de sus novelas.

[4] RIVERA, Idalia – TOACHE, Mario,  La desconcertante sabiduría de las multitudes: De la Teoría de los Enjambres a la Teoría de los Borregos y otras cosas parecidas,  RECA, 4 (2012), UNAM.

[5]  El término Web 2.0 fue acuñado por Tim O’Reilly en 2004 para referirse a una segunda generación en la historia de la Web basada en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios, como las redes sociales, los blogs, los wikis o las folcsonomías, que fomentan la colaboración y el intercambio ágil de información entre los usuarios.

El concepto original del contexto, llamado Web 1.0 era páginas estáticas HTML que no eran actualizadas frecuentemente. El éxito de las punto-com dependía de webs más dinámicas (a veces llamadas Web 1.5) donde los CMS servían páginas HTML dinámicas creadas al vuelo desde una actualizada base de datos. En ambos sentidos, el conseguir hits (‘visitas’) y la estética visual eran considerados como unos factores muy importantes.

Los propulsores de la aproximación a la Web 2.0 creen que el uso de la web está orientado a la interacción y redes sociales, que pueden servir contenido que explota los efectos de las redes creando o no webs interactivas y visuales. Es decir, los sitios Web 2.0 actúan más como puntos de encuentro, o webs dependientes de usuarios, que como webs tradicionales.

 

[6] RIBES, Xavier;  Web 2.0: El valor de los metadatos y de la inteligencia colectiva,  En Telos. Revista de Comunicación, Tecnología y Sociedad, 73 (Octubre-Diciembre 2007).

[7] SUROWIECKI, James, Wisdom of crowds (‘La sabiduría de las multitudes’), Doubleday, 2004.

[8] Ibid.

[9] MACKAY, Charles (1841). Extraordinary Popular Delusions and the Madness of Crowds, New York: Harmony Books. MACKAY, Charles, Delirios extraordinariamente populares y la locura de las multitudes, Traducción, 1980.

[10] MACKAY, Charles (1841). Extraordinary Popular Delusions and the Madness of Crowds, New York: Harmony Books. MACKAY, Charles, Delirios extraordinariamente populares y la locura de las multitudes, Traducción, 1980.

 

 

Traducciones al francés de este artículo:

 

FACEBOOK; DEL DESPRECIO DE LAS MASAS A LA «SABIDURÍA DE LAS MULTITUDES»
En: Academia.edu

​(Originalmente, en Revista Almiar – N.º 66 – 2012 – MARGEN CERO, Madrid).

______________________

– Facebook: du mépris envers les masses à la «sagesse des foules»
ANTIPODES, N.º 202 – 2014, Dossier réseaux sociaux – ITECO, Bruselas, Bélgica.
– Centre de formation pour le développement et la solidarité internationale.
– Centre européen education et coopération au développement, action sociale et interculturelle.

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Revista Almiar – n.º 66 / noviembre- diciembre de 2012
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