poemas por
Eric Salazar Lisboa

 

Anoche me perdí.

 

Me perdí rápido en sus pupilas, que se dilataban ante las preguntas incómodas que escasamente podía responder.

 

Fue sutil.

 

Sólo después de mirarla tanto me di cuenta de que había una pizca de gris en su imperfecto iris marrón.

 

 

Que su respiración se volvía errática cuando pensaba, escasamente, las lapidarias respuestas que se vendrían.

 

Que su imperfecto pelo liso se aclaraba ante la luz tenue de la habitación y se volvía ondulado con el paso de las horas.

 

Que bajaba la mirada, una y otra, y otra vez, cuando insistía con las palabras simples y el remate cortante… y constante.

 

Que a partir de la nada, todo fue posible.

 

Que el tiempo parecía detenido.

 

Tal vez no se dio cuenta de que como disparos se escuchaban de fondo los sonidos de un reloj sepultando la despedida; tic tac tic tac.

 

Tal vez no lo notó.

 

Tal vez no se percató de que el silencio no era incómodo,

que los perros ya no estaban ladrando

y que en el fondo, el final siempre estuvo escrito.

 

Desde que la nieve cayó por primera vez sobre la casa

supieron que el verano la derretiría,

que no sería eterno.

 

Que el amor es volátil, fugaz, efímero… pasajero

Que hay una pizca de gris en su imperfecto iris marrón.

 

 

Magia negra

 

Me preguntaron anoche si creía en la magia negra

Difícil pregunta…

 

Eres mágica, es evidente.

Cambias de opinión cada cinco minutos

y en veinticuatro horas pasas del amor al odio.

Eres mágica, es evidente.

Sabes exactamente dónde estoy y con quién hablo,

y alejas a otras mujeres con solo mirarlas

Eres mágica, es evidente.

 

Al parecer… sí creo en la magia.

 

Sobre el color…

Eso es más difícil.

[—Poeta… ¿puede cambiar la pregunta?

—está bien]

Me preguntaron anoche si creía en la magia blanca.

Difícil pregunta…

 

Eres muy blanca, es evidente.

Tus ojos marrones brillan en tu piel pálida

y te ruborizas rápido cuando algo te da vergüenza.

Eres muy blanca, es evidente.

No puedes tomar sol más de dos minutos en verano

y te quejas de tener que maquillarte antes de salir.

Eres muy blanca, es evidente.

 

Al parecer… sí creo que eres blanca.

 

Ahora que lo pienso…

Si eres mágica y eres blanca:

No creo en la magia negra,

Sino que en la magia blanca.

 

 

Superficial

 

Cuando despertó, la noche todavía ocultaba el sol.

Aún no daban las siete y el cansancio constante

de la labor diaria en el aula,

hacían parecer que las cinco horas de sueño,

no habían sido más que cinco minutos de siesta.

 

Era un nuevo día; narrativo, lírico y dramático,

pensó mientras iba a la ducha; en realidad,

a estas alturas, y aunque el invierno era su estación favorita,

tener que trabajar se estaba convirtiendo en una tortura.

 

Se vistió rápido. Vuelta aquí, vuelta allá, nudo acá

y la corbata se ató en aquella camisa arrugada de cuello planchado.

 

Se miró al espejo antes de ir al yugo;

García Márquez, César Vallejo, Rubén Darío,

pensó una vez más.

 

En el fondo unos ladridos.

Siete cuarenta, comida  a la perra y corriendo a la pega [1].

Hay que pagar las cuentas, el internet,

y conseguir una mujer,

que cocine o caliente la cama.

 

___________________

 [1] Trabajo

 

 

párrafo poemas Imperfecto iris marrón

 

Eric Francisco Salazar Lisboa. Autor chileno. Es Licenciado en Educación por la Universidad del Bío-Bío y profesor de Educación Media en Castellano y Comunicación en dicha universidad.

Contactar con el autor: ericsalazarlisboa [at] gmail.com

 

Ilustración poemas: Imagen por acekreations / Pixabay [dominio público]

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