relato por
Jesús Greus

 

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…

Dulce María Loynaz

 

E

scucha esta historia que te voy a contar, hermano, para que aprendas las mañas de la gente y las vueltas que da la vida en esta Habana nuestra, que no cesa de procurarnos pasmo y sobresaltos mil.

Alexi era un tipo de unos treinta y cinco años, tirando a retrasado. El hombre tenía una muletilla que repetía sin cesar. Decía tenaz: «Yo me casaré con una extranjera, acere, y me iré a vivir fuera de Cuba. Ya veréis, ya». «Pero  cómo  tú  te  vas  a  casar  con una extranjera,  so singao  —le decían los amigos sin cortarse—. ¿No ves que tienes retraso? A ti no hay quien te case, Alexi, compadre». Pero él, erre que erre: ya veréis, me casaré con una yuma. Tiempo al tiempo. Vosotros seréis testigos, y bien que me reiré en vuestra jeta.

Un buen día, Alexi mostró a los amigos la foto de una supuesta novia suya extranjera. La había conocido en las calles de Habana Vieja, porque el tipo se pasaba el santo día trotando aquellas callejas devastadas. Y es que nunca se sabe por dónde puede saltar la liebre por casualidad. Donde menos la espera uno, hermano, que la suerte es así de antojadiza. Conque nuestro Alexi no perdía la esperanza. Y, en efecto, cierto día fue con el cuento a los amigos de que, caminando bajo el bochorno pocas fechas atrás por la calle Muralla, había conocido a una extranjera. Salió con ella varias tardes seguidas, le mostró rincones de la bella ciudad colonial, comieron en paladares, se tomaron sus ronsitos, al caer de la tarde, en la terraza de Los Marinos, admirando el puerto habanero y los viejos paquebotes colorados que entraban o salían. Hizo el amor con ella y, según él, tan bien lo hizo, que la mujer estaba loca por sus huesos y ya quería llevárselo con ella. Era mexicana y residía en Nueva York. Tan eufórico estaba Alexi, que, habiendo recibido un regalito económico de la supuesta novia, invitó a tres o cuatro gentes a tomar en un bar destartalado por ahí cerca de la calle Tejadillo. No sólo les convidó a beber, sino hasta a fumar y a comer. ¡Estaba exultante el hombre! Los compadres, sin terminar de creerse la suerte del tonto, bebieron como cosacos, jamaron hasta hartarse y fumaron hasta salirles humo por las orejas. ¡Qué gusto da comer, fumar y beber de gratuidad! Cayeron cuatro botellas de ron dorado, del barato, una tras otra. Y el primer afectado fue el propio Alexi, que se cogió una curda monumental.

Aprovechando su embriaguez, y que Alexi tiraba a deficiente, alguno de la pandilla se valió de la ocasión para robarle el celular. Acaso no fue idea de uno solo, sino de todos ellos, por cosa de revenderlo y repartirse unos fulas. Fue aquél, en todo caso, un detalle feo, socio, que esto no se hace a un amigo, y menos si es un poco tronado. Encima de que convidaba el hombre, van y le roban. Fueron unos abusadores. La gente es mala, compadre. Por mucha necesidad que haya, eso no se hace.

Pero a lo que voy, que, si no, me ando por las ramas y se me va el hilo del cuento. Por supuesto que nadie creyó la historia de la novia de Alexi. Ni se les pasó por la imaginación que semejante despropósito pudiera ocurrir. Pero mira tú que, al poco, la extranjera, que resultó existir de verdad, envió a Alexi un nuevo celular perro, perro. El hombre lo exhibió triunfal como prueba fehaciente de su historia, y todos desorbitaban los ojos corroídos por la envidia, que el celular aquel debía de valer una pila de dólares. Ahora sí, los amigos quedaron alelados. ¿Pero cómo se explica que hubiera logrado el tipo aquel, con la cabeza llena de telarañas, pinchar de verdad con una yuma? Ninguno de la pandilla de Alexi terminaba de creérselo, y hasta ya decía alguno que si habría robado el prójimo el celular por ahí y ahora les venía con el cuento de la jeva enamorada.

Pues he aquí que la historia resultó ser bien cierta. Tanto así que, un día, reapareció la gringa en La Habana, como te lo cuento, hermano. Alexi, henchido como un pavo, la presentó a la pandilla: era alta, flaca, jabada, o sea, mulata clara, con un cuello muy largo, muy largo. Linda, lo que se dice linda, no era la mujer, pero tampoco estaba tan de mal ver. Y, en cualquier caso, la tipa era abogada, nada menos. ¡Abogada en Nueva Yol! ¡La pinga! Ninguno de la pandilla entendió jamás qué pudo ver aquella mujer en un turulato como Alexi. Pero por mi madre juro que la tipa se emperró con él, se casaron y se lo llevó a vivir con ella a Nueva Yol: ¡al más retrasado de La Habana!

Para que veas, muchacho, que esta ciudad nuestra da sorpresas como para empezar a contar y no parar.

 

división párrafo relato El bobo y la yuma

 

Jesús GreusJesús Greus. Nacido en Madrid, es escritor, licenciado en lengua inglesa por el Institute of Linguists de Londres. Ha sido colaborador de los diarios ABC, El Día del Mundo, Diario 16 de Baleares, Libération du Maroc y, actualmente, de la revista digital española Narrativas, y de la inglesa LSD Magazine. Ha trabajado como traductor para diversas editoriales españolas. Como conferenciante, ha sido invitado por el Institut du Monde Arabe en París; la Universidad de la Sorbona; la fundación Le Monde autour du Livre, en Burdeos; el Centro de Estudios Luso-Árabes de Silves, Portugal; la Fundación Arte y Cultura de Madrid; la Universidad de Marrakech, etc.
Ha sido gestor cultural del Instituto Cervantes de Marrakech, ciudad donde reside actualmente. Es, asimismo, autor de los guiones cinematográficos Snapshots from Marrakech y The City of Flowers, ambos en proceso de preproducción. Es autor de:
Ziryab (Editorial Swan 1988). Novela ambientada en Córdoba en el s. IX. Éditions Phébus, Francia 1993. Editorial Entrelibros, 2006.
Junto al mar amargo, Hakeldama Editor, 1992. Novela.
Así vivían en al-Andalus, Ediciones Anaya, 1988. 13 reimpresiones. Nueva edición revisada bajo el título Así vivieron en Al-Andalus, Anaya 2009.
Claro de luna. Obra poética.
De soledades y desiertos, Ediciones La Avispa, 2001. Teatro.
Laberinto de aljarafes. Editorial Sirpus, 2008. Relatos.
Rebuscar entre las nubes. Anécdotas, tormentos y manías de los grandes escritores. Ensayo. Huerga & Fierro, mayo 2015.
Aquella noche en el mar de las Indias. Novela. Editorial Stella Maris. Mayo 2015.

Contactar con el autor: jessgreus [at] gmail.com
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Ilustración relato: Fotografía por Víctor López © (de su muestra fotográfica en Almiar)

 

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