reportaje por

Víctor López Pérez-Fajardo

 

En busca del Paititi (Perú)


01/07/1978

 

Nos vamos después de subir a Blup con nuestro Land Rover, se va a tirar desde lo alto de Pisac con su ala delta, es uno de los primeros hombres pájaro que conozco; más tarde debemos de regresar pues la carretera está cortada, hoy es jornada de venida y esta pista es un día hacia el oriente, hacia la selva, y otro al contrario, hay que esperar hasta las 8 en la tarde. Encontramos de nuevo a nuestro amigo alemán y el vuelo fue bien, hacemos una comida campestre; Norberto el otro amigo alemán, el que tiene el mapa en el que sitúa las ruinas a las que nos ha animado a buscar, está lánguido por mal de amores.

Blup decide subir de nuevo, lo hace, y esperamos abajo con los teleobjetivos preparados, la cometa da un vuelco y luego no se sabe, subimos por él, casi se ha matado, la cometa estropeada, otra vez despedida, quizás nos veamos en el futuro, quizás en Islandia, o quién sabe dónde.

Vamos hacia Tres Cruces. Según te alejas los precios del tabaco suben. Paucartambo: cogemos al guarda del parque, nos ofrece su casa, dormimos unas pocas horas y despertamos para ver el amanecer; el coche no arranca, parece que lo vamos a perder, a veces se mezcla el aceite con un amanecer en la selva y es horrible, pero llegamos a verlo, subiendo parecía que estábamos en una película de suspense, llegamos o no. Fantástico, Tres Cruces separan la selva de la sierra y el sol sale desde la selva, o mejor desde un mar de nubes. Hay excursionistas en el refugio, el guarda nos cuenta de ciudades descubiertas a tres días a caballo, él conoce la selva, lleva nueve años en ella. Pero nosotros tenemos nuestro plan y decidimos seguir hacia Salvación, ya es todo bajada, curvas y curvas hacia esa selva de Madre de Dios cuya vegetación nos engulle; qué maravilloso. Pernoctamos en el albergue del alemán, en la hacienda Erika, exquisita la atención, la cena. Bin y yo dormimos en la tienda, los sonidos de la selva en la noche son incomparables.

 

02/07/1978

Vamos a Shintuya, a ver a los misioneros, hay uno y un cura, comemos en el poblado y compramos arcos y flechas, 400 soles, en la zona viven los machiguengas. Norberto lleva haciendo de médico todo el tiempo pues no hay ni sanitarios… (SEGUIR LEYENDO*)

 


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Otros reportajes de este autor: Diario de un viajero I y II

* ILUSTRACIONES: Fotografías por Víctor López ©

     

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Revista Almiar – n.º 71 · noviembre-diciembre de 2013 · MARGEN CERO™ · Aviso legal

 

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