relato por

Laia Terrón

 

 

N

o tengo microondas, pero tengo miedo a la oscuridad. Me caliento el té en la vitro y siempre miro debajo de la cama antes de dormirme. Acabo de abrir la nevera y solo tengo una fiambrera con lentejas. Son de ayer y seguro que si las caliento en un cazo me quedaran muy pastosas. En momentos como éste se echa de menos el efecto de unas ondas electromagnéticas.

El ronroneo de mi gato Brosco me recuerda que tengo una lata de sardinas, aquellas de oferta de dos por uno, o de tres por dos. Pero antes de abrirlas me acuerdo que no tengo pan (y sardinas sin pan…). Voy a lo seguro, bol de cereales y leche desnatada. Contribuyo sin querer a que mi masa corporal se mantenga ahora que se acercan los días largos. La campana de la iglesia avisa que la aguja larga ha dado su vuelta y que seguirá su camino sin piedad. Repito de cereales y esta vez los adorno de cacao en polvo, sin arrepentimiento alguno por violar una dieta baja en calorías.

Mientras pongo demasiado jabón para limpiar un bol y una cuchara, esbozo mentalmente lo poco que me queda antes de dormir. Recuerdo las ganas de acabar con El Viejo y el Mar, la pesca del viejo ya me está cansando. Un Nobel en literatura no gusta a todo el mundo, suele pasar lo mismo con los diseñadores de moda o con las películas de Tarantino.

Se me van cerrando los ojos y el viejo sigue pescando. Antes de apagar la luz miro la página donde seguiré mañana, ochenta y nueve, y releo una frase que acabo de marcar con mi lápiz de minas, «los peces no son tan inteligentes como quienes los matamos, aunque son más nobles y más hábiles».

Pienso en los pescados que más me gustan sin encontrar nobleza en su sabor. Antes de profundizar en algo tan estúpido como buscar cualidades humanas en un vertebrado que pone huevos, caigo sin daño en el vacío del sueño.

La inconsciencia del descuido me levanta de repente. Olvidé mirar debajo de la cama.

 

circulos separadores relato Laia Terron

LAIA TERRÓN. Profesora de matemáticas, economista y estudiante de humanidades se dedica a los números porque le dan estabilidad laboral, pero las letras le dan estabilidad emocional.
Desde hace un tiempo asiste a talleres y cursos de escritura creativa, que son su pasión.
@ Contactar con la autora: laiaterronm [at] gmail.com

 Ilustración relato: Fotografía por Pedro M. Martínez ©

 
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Revista Almiar – n.º 60 / septiembre-octubre de 2011
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